Opinión

Las lecciones de Frei Betto


I
Circuló recientemente un escrito de Frei Betto sobre el neoliberalismo con acertadas críticas al mismo y excelentes consejos para contrarrestarlo.
Nos advierte que dichas alternativas “no caen del cielo”. Nacen de la práctica social, “a través de luchas populares, movimientos sindicales, grupos de presión de la sociedad civil, partidos políticos, etc.”:
II
Nos advierte que para forjar estas alternativas se requiere fundamentalmente de:
1. Visión crítica del neoliberalismo
2. Organizar la esperanza
3. Rescatar la utopía
4. Elaborar proyectos alternativos
5. Establecer un programa de trabajo
6. Definir una estrategia de lucha
7. Profundizar la mística y construir al hom bre y la mujer nuevos.
Desde los enunciados se nota que la cosa no es fácil, no está a la vuelta de la esquina y requiere de la voluntad de muchos.
III
Nos advierte que debemos reconocer al neoliberalismo como característica globalizada del capitalismo en este mundo unipolar, en el que sobresale la especulación por encima de la producción; por ende, las grandes transnacionales se imponen a los estados; el mercado centraliza la economía mundial y el desempleo y la exclusión social son necesarias consecuencias del desarrollo tecnológico y de la concentración del capital.
Se profundizan las contradicciones del capitalismo por la expansión globalizada del mercado que agudiza la competitividad comercial entre las grandes transnacionales; lo que hace trasmigrar la producción a lugares que acepten recibir salarios bajísimos. Crece el éxodo de poblaciones pobres hacia las naciones ricas.
Al introducir tecnología de punta se reducen los puestos de trabajo y se da preferencia a las inversiones especulativas.
IV
Para organizar la esperanza, no es suficiente soñarla y esperar, se tiene que trabajar para construirla. La cosecha se recoge después de arduo trabajo en plantarla y cuidarla, implica un esfuerzo colectivo.
No surge de la cabeza de intelectuales iluminados o de gurús ideológicos. De ahí la importancia de impulsar la consistencia organizativa de todos los sectores de la sociedad que esperan mejoras a la realidad en que viven.
Es necesario aglutinar a agricultores que sueñan con trabajar su propia tierra y a jóvenes interesados en la preservación del medio ambiente. Se precisa organizar la esperanza en la tierra, en el movimiento sindical, en la Iglesia, en el arte, en las organizaciones femeninas.
V
El neocapitalismo nos trata de convencer del “fin de la historia”, de que ya no existen la mística ni las ideologías, en resumen, que murió la utopía. Reduciendo todo a un “aquí y ahora”, la cultura es un mero entretenimiento.
La historia está constreñida al ámbito privado y sólo ve detalles. Y es que “sin utopías no hay movilizaciones motivadas por la esperanza, ni la posibilidad de visualizar un mundo diferente, nuevo y mejor”.
VI
Tenemos que transformar las utopías en proyectos que guíen a la nueva sociedad y que señalen las rutas al hombre y a la mujer nuevos sin confundir programas con proyectos. Hay partidos con programas, pero que no tienen proyectos. Nuestros proyectos tienen que reflejar nuestro sueño del futuro y los valores que defendemos.
El proyecto es la síntesis del programa. Se tiene también que construir un programa de trabajo que señale “los objetivos, las prioridades, los recursos, las etapas, el modo de actuar en las diferentes áreas y con los diferentes sectores de la población”.
VII
Una vez definidos el proyecto y el programa a la luz de la utopía de una sociedad alternativa al neoliberalismo, es necesario tener una estrategia de lucha. La organización de la esperanza necesita señalar la estrategia necesaria para lograr nuestros objetivos.
Para construir al hombre y la mujer nuevos se necesita profundizar la mística, que es la motivación que da sentido a nuestra vida individual y a todo esfuerzo colectivo.
“La sociedad se hará nueva cuando nos volvamos nuevos. Y al hacernos nuevos, transformamos la vieja sociedad en nueva. Una cosa depende de y va ligada a la otra”.
VIII
La esperanza no es sólo política, tiene que ser también espiritual. Los nuevos valores deben ser vividos en todas las facetas de nuestra vida.
Deseamos que el mensaje de Frei Betto, que hemos querido humildemente resumir y difundir en este escrito, mueva nuestras mentes y corazones para que nuestra Nicaragua y el mundo recobren la brújula de la esperanza y de la utopía.
Managua 17 de agosto de 2006
elsavogl@ibw.com.ni
Neville Cross y Maria Elsa Vogl
Miembros del Centro Nicaragüense de Escritores