Opinión

Los temores nicaragüenses


Muchos nicaragüenses temen que triunfe el FSLN, lo cual pondría en peligro el inestable equilibrio democrático actual. Existen motivos para tal temor.
Veamos el panorama:
De los cinco partidos políticos que participarán en las elecciones, cuatro presentarán pelea. El de Edén Pastora, creo que es un intento de obtener una curul en la Asamblea; el MRS, con el doctor Edmundo Jarquín, piensa que tiene posibilidad de ganar la Presidencia, pero su meta realmente, es ganar puestos en la Asamblea; El FSLN está demostrando su inagotable caudal económico proveniente de la ayuda de países de similar ideología y que abundan en petro-dólares; en las actuales circunstancias (sensible fallecimiento de Herty Lewites), cree que podrá capitalizar el voto de la disidencia.
El grupo democrático que aglutinaba a la mayoría de la población antisandinista, se ha dividido en un poseedor de las estructuras partidarias y otro dueño del caudal económico.
Por otra parte, la población tiene desconfianza en el Consejo Supremo Electoral. Para nadie es un secreto que está conformado por agentes sandinistas que no inspiran confianza, en su mayoría. Las Juntas Receptoras de Votos, brazos ejecutores del Consejo Supremo Electoral, serán el campo de batalla, donde las fuerzas democráticas tendrán que defender sus derechos electorales.
La falta de organización y tendido electoral de los partidos de Jarquín, Pastora y Montealegre, les obliga a confiar en los fiscales del PLC, que son los que tienen experiencia y capacidad para defender el voto democrático. Dicen que en Nicaragua, las elecciones las ganan los que cuentan los votos y no el número de boletas que se depositan en las urnas.
La democracia vive un dilema: ¿dar dinero al que tiene las estructuras o apoyar la formación, difícil y lenta, de estructuras que necesitan años de entrenamiento para defender el voto democrático? ¿Qué será más eficiente? Cuando se tiene dinero, se puede intentar comprar conciencias --como dicen que en efecto está pasando--, a pesar de ser esto una abominable práctica corrupta. ¡Las elecciones las tenemos a un paso! Y si no hay unidad, valga la expresión de José Antonio, nos hundimos, porque ineludiblemente, perderíamos el poder político.
La disidencia de Montealegre, según su discurso político, se basa en la corrupción de Arnoldo Alemán y allegados, lo que permitió un pacto de paternidad negada, hoy día, por muchos. Eduardo acusa a los candidatos del PLC de estar sometidos a la influencia de Alemán. De don Enrique Bolaños se dijo lo mismo, ¿y qué pasó? Nada: que éste se “enchurrucó” al Dr. Alemán. Cuando se tiene la banda presidencial puesta sobre el pecho, la conducta humana sufre cambios.
Existe un fuerte caudal entre campesinos y otros moradores del campo y la ciudad, que independientemente de razones éticas apoyan a su líder.
¿Se debe despreciar a este conglomerado que representa fácilmente un 20% de la población electoral? No es tan sencillo contestar esa pregunta. Estas personas de difícil reposición representan en sus lugares de residencia a los fiscales del partido, defendiendo a capa y espada el voto democrático.
La forma cómo el gobierno de Bolaños enfrentó la corrupción, no solamente fue improductiva, sino que también infringió heridas profundas en la sociedad nicaragüense. Y lo más grave fue que los verdaderos corruptos son y siguen siendo impunes, inmunes, y se enjuagan la boca atacando a quien le viene en gana, dentro de las filas del liberalismo. Están presenciando nuestra destrucción en “butaca principal”. El heredero del actual gobierno no ha propuesto una estrategia diferente para enfrentar la corrupción. Será más de lo mismo.
Rizo y Alvarado proponen una estrategia nueva, inteligente y no traumática. Piensan que a través del apoyo legal, fortaleciendo las instituciones con pasos firmes, pero graduales, llegarán a desconectar el oxígeno a los corruptos, hasta eliminarlos de la esfera política. El reto es interesante, porque crea una cultura de honestidad y no una cacería de corruptos. Es un proceso cultural lento, pero firme, en contra de la corrupción.
Las cacerías, imposiciones, sanciones infamantes, como toda represión, producen solamente cambios aparentes. Porque el mal sigue ahí. Y los verdaderos malhechores se han convertido en verdugos carcelarios.
POR TANTO:
Hay razones suficientes para sentir temor sobre los resultados en las próximas elecciones nacionales.
Managua, junio 28 de 2006.