Opinión

Continuismo


Partiendo de lo que últimamente se ha podido observar en lo que respecta a spot publicitarios electorales, se puede decir que hay una signatura que sacude los límites de la fábula o del realismo mágico nicaragüense. Por ejemplo, en el caso de Montealegre, se nota una personalísima presencia de un sujeto que se piensa a sí mismo como el imprescindible, cuando en honor a la verdad, es apenas un fraude reapropiado: los Cenis de Montealegre nos remiten a un canibalismo bancario.
En el caso del MRS, ahora sacuden los efectos, con un spot en el que las poses se han vuelto espiritistas o cuando no, se notan rescoldos de una de las sectas que inventó el terrorismo: Ku Klux Klan. Es lo que llamaría un spot “entre tinieblas” como sub-texto quizá de una subrayada ingestión de la figura ya desaparecida de Lewites. Hay toda una simbólica devoradora en el que la mística caníbal funciona con toda su parafernalia: velas, disfraces, música sacra, personajes grotescos, rememoraciones, abuso de zonas oscuras, en fin, es un apelo al melodrama oscuro, como lo podría llamar el maestro Martín Barbero. Pero esto es pasto para un análisis aparte, pues quiero centrarme en este artículo en lo que he denominado El Continuismo.
Digo continuismo en referencia a sujetos como Montealegre, José Rizo y el mismo José Antonio Alvarado. Estos sujetos han sido y siguen siendo parte de un engranaje de 16 años de tragedias en nuestro país. En el caso de Edmundo Jarquín, éste es un personaje totalmente desconocido y habría que valorarlo en tanto y en cuanto a su continuismo en las políticas neoliberales muy bien conocidas por él desde el BID, organismo, al igual que el FMI, que ha sumergido a nuestros países en la miseria. Esto lo aceptó el mismo Manuel Ignacio Lacayo en unas declaraciones públicas y lo aclara muy bien Joseph Stiglitz, Premio Nobel de Economía en el 2001, en un artículo reciente. Así que Jarquín es también continuismo de las políticas neoliberales creadas e implementadas desde los laboratorios institucionalizados de los llamados organismos financieros: ajustes estructurales, reducciones presupuestarias en educación y salud, zonas francas, etc. En honor a la verdad, nuestro país necesita un golpe de timón, como lo hicieron los bolivianos, a quienes les quisieron amedrentar con el asunto de la cuenta del Millenium y aun así votaron por Evo Morales. Eso demuestra que los llamados miedos ya no funcionan. Necesitamos cambiar las cosas optando por un gobierno con verdadera sensibilidad social, con verdaderos líderes y estadistas de primera línea, como el que ofrece la Unidad Nicaragua Triunfa, presidida por el FSLN. Es la única opción preferencial por los pobres.
Bien, pasando al continuismo de Rizo y Montealegre, a Jarquín lo vamos a analizar en otra ocasión, nos podemos preguntar: ¿Quién no recuerda a José Rizo como presidente de Inifom? Ente, según él, que le sirvió para hacer turismo, pues le brindó la oportunidad, hasta apenas en esa fecha, de conocer Nicaragua. Entonces, ¿cómo es posible que este señor pueda hacer algo por un país que conoció hasta que una entidad estatal con influencia se lo hizo posible? Además, parece que realmente no conoció nada, pues su tierra natal, Jinotega, lucha en la actualidad para que le construyan una verdadera carretera.
En otro sentido, este señor hasta hace poco era el flamante vicepresidente de este país. Así que, al igual que en Inifom, aun desde esa posición de privilegio y mando, no hizo nada, apenas “figurear” como una vedette política que esperaba acertar el zarpazo con la cadera del bailongo. Entonces, entrando en lo que respecta a su gestión como el segundo hombre fuerte del gobierno Bolaños no hizo nada, o sí hizo, pues fue encubridor-partícipe de las corruptelas de gente como Pedro Solórzano; encubridor-partícipe de la fiesta de los Cenis; encubridor-partícipe de que se les remitiera un presupuesto pírrico a la salud y a la educación; encubridor-partícipe de que nuestro país se haya convertido en uno de los países más pobres de América Latina y en una zona libre de casinos, bares y night club; encubridor-partícipe de que el hambre se haya convertido en una enfermedad en nuestro país, ahí está el Río Coco y las zonas rurales de Matagalpa para atestiguar esto que venimos diciendo; además de ser un encubridor-partícipe de que se celebre la pobreza como una condición natural en nuestro país, ¿quién no recuerda la fiesta cuando se aceptó Nicaragua en la denominada iniciativa HIPC?
Si seguimos estas pautas, José Rizo es un candidato del continuismo, debido a que sus puestos han sido de importancia en los últimos gobiernos neoliberales, y lo único que ha hecho es enraizar y apoyar las políticas que han convertido a nuestro país en un país de analfabetas, en un país de gente que no se cura porque no hay medicinas; en un país donde la migración ha crecido exponencialmente y cobra víctimas que han sido devoradas por los perros, como Natividad Canda, o bien los trenes les cortan sus extremidades y mueren en el abandono, como el joven Urrutia. ¿No es esto lastre del señor Rizo?, pues fue vicepresidente, y él se trata de lavar la cara y aduce la cantaleta tonta de que no podía hacer nada porque no lo dejaban. Entonces, ¿por qué no renunció desde el principio y lo vino a hacer hasta que el zarpazo de ser candidato fuera efectivo? Está comprobado: Rizo ofrece un continuismo de Alemán (corrupción grotesca) y ajustes exacerbados de medidas fondomonetaristas y dispersión de las famosas promesas electorales (Bolaños).
Con respecto a Montealegre, éste fue Canciller de Alemán y luego Ministro de Hacienda en el gobierno Bolaños, y en ambos puestos mostró una total inoperancia, una total incapacidad, pues aún recuerdo las caricaturas en los periódicos en las que se le dibujaba buscando cerebro cuando no podía resolver una ecuación presupuestaria. Además, a esto habría que agregarle el agigantamiento de la deuda interna con el festín de los Cenis, pues para nadie es un secreto que éste es uno de los timos “legales” más grandes que registra la historia de nuestro país. Me imagino a un historiador como Fernando Braudel queriendo hacer cuadrar la historia económica de nuestro país, tomando en cuenta esta enorme depredación bancaria, pobre Braudel.
Así que Montealegre es un continuismo de la corrupción instituida por su primer jefe Arnoldo Alemán, cuando éste era canciller, y de la ineficacia de su segundo jefe, Bolaños. Es decir, es la suma de los dos males que más han jodido a este país, como lo dijera en otro artículo. Es quien reúne las peores condiciones para que el país se postre aún más de lo que se encuentra: inoperancia y corrupción. Así que tanto Rizo como Montealegre son la encarnación del continuismo que tiene a la pobre Nicaragua postrada y convertida en el país donde el 27% de la niñez vive desnutrida y tiene el índice más alto de pobreza y desnutrición en Centroamérica.
Licenciada en Relaciones Internacionales
milliurbina@yahoo.es