Opinión

El terrorismo: la paranoia anglosajona


No hay peor cosa que una persona paranoica; pero la paranoia colectiva, debe ser motivo de preocupación. Más aún, si ella conlleva el fin de obtener réditos políticos, militares, económicos y, colateralmente, el odio racial, el prejuicio religioso o la simple distracción de un hecho sobre otro.
En el caso de la paranoia anglosajona, y en particular, la estadounidense, impulsada por el gobierno de turno, ha logrado todo lo ya señalado: la última acción que puso en zozobra a los ciudadanos ingleses y al resto de Europa, fue la supuesta desarticulación de un plan terrorista mediante el cual se presume varios ingleses musulmanes harían explotar aviones norteamericanos en pleno vuelo.
De momento, las autoridades inglesas informan haber capturado a 21 personas, pero nadie las ha visto, ni sus nombres han sido publicados. Ni siquiera en la página web del Banco de Inglaterra, donde supuestamente aparecerían los nombres de 19 de los detenidos y cuyas cuentas fueron congeladas.
¿A quién beneficia la paranoia gringa?
El gobierno del señor George W. Bush estaba perdiendo popularidad por la total pérdida de control sobre la situación en Irak. Los rebeldes iraquíes, lejos de ser derrotados, estaban provocando más bajas al ejército norteamericano que durante la invasión. Eso sin contar el fracaso político que ha resultado con las nuevas autoridades en Irak.
Luego comenzó el ataque de Israel al Líbano por la supuesta captura de dos miembros de su ejército por parte del grupo radical Hezbolá, acantonado en territorio libanés. Nadie ha visto a esos supuestos soldados capturados. Y en lugar de condenar los ataques, Estados Unidos no sólo los avala, sino que defiende en los foros internacionales el “derecho de Israel a defenderse”. Por supuesto, tiene que hacerlo, es su único aliado en el Medio Oriente.
¿Defenderse de qué? De lo que ellos mismos han creado. Quienes crearon el terrorismo son los mismos Estados Unidos junto a sus pocos aliados europeos y, por supuesto, Israel.
Pero los señores anglosajones han encontrado en el terrorismo un modus vivendi que les ha traído muchos beneficios, y mientras lo tengan vivo, tendrán el apoyo de los borregos de sus pueblos aplaudiendo lo que hacen por “protegerlos de semejante amenaza”. Por ende, tendrán petróleo, conseguirán más apoyo de la comunidad internacional paranoica, a fin de evitar que países como Irán continúen con el enriquecimiento de uranio. Porque en este mundo sólo Estados Unidos y sus aliados “tienen derecho a armarse”.
El famoso plan terrorista en el Reino Unido el pasado jueves 10 de agosto, sólo tenía el objetivo de crear un ambiente de zozobra y distracción. Efectivamente existió un plan terrorista que precisamente buscaba --y lo consiguió--, convencer a la gente de que un grupo de musulmanes quería detonar aviones en pleno vuelo. El plan fue creado en Washington y puesto en práctica en Londres. ¿Me siguen? El paranoico de Bush y el incompetente de Tony Blair enviaron a sus funcionarios a hacer el trabajo sucio.
Y es por eso que vimos en CNN --medio de comunicación de Estados Unidos--, transmisiones en vivo de las declaraciones del ministro del Interior de Inglaterra, John Reid, dando el “última hora” sobre la desarticulación del plan terrorista.
Los objetivos de tal propaganda son más que obvios: desviar la atención del problema líbano-israelí, del cual también es responsable Estados Unidos; evitar la atención de los medios y el público sobre las pésimas consecuencias políticas de la guerra de Irak para el gobierno de Bush, y finalmente, mantener vivo el fantasma del terrorismo y, a la vez, el apoyo y sumisión de los pueblos a las decisiones guerreristas que tomen sus gobernantes, a fin de conseguir petróleo.