Opinión

Lactancia materna: el bello escándalo de dar vida


Según reporta la agencia noticiosa AFP, la imagen de un bebé mamando, publicada en la portada de una revista estadounidense, ha sido motivo de escándalo. Más de cinco mil lectores escribieron a la revista Babytalk, y hubo quienes calificaron la foto de “desagradable y chocante”. Una madre dijo que la foto la “asqueaba”, y otra aseguró sentirse “herida” por la imagen; pero lo que en verdad hiere, son las reacciones adversas ante un acto tan natural y necesario para la sobrevivencia de la humanidad como la lactancia materna.
Sorprende que dar el pecho cause tanto revuelo en una sociedad donde muchas mujeres --sobre todo artistas por todos vistas y conocidas-- se agigantan los senos por medio de cirugías y los exhiben en espacios tan públicos como la TV, la Internet, las playas o las discotecas.
Pero, ¿por qué un concurso de camisetas mojadas es aceptado como parte de las libertades ciudadanas, y una mujer que da vida y amor a su bebé causa repulsión? Puede tener dos respuestas. La primera: es el supuesto machista de que “naturalmente” las mujeres y los senos sólo son objetos de placer para los hombres, y cualquier otra opción se descarta. Y la segunda: una grande, arrolladora y preocupante ignorancia alrededor de la maternidad y las necesidades de las y los recién nacidos.
Está científicamente comprobado que la leche materna es por sí sola el mejor alimento que puede darse a un bebé en sus primeros seis meses de vida; contribuye a protegerlos contra las enfermedades, favorece su crecimiento y desarrollo, y presenta beneficios para la salud física y emocional de las madres. Sin hablar de las ventajas económicas en comparación a otras leches como la de vaca o las enlatadas, que además, no son apropiadas.
La importancia de la lactancia materna es tal y está tan comprobada, que existen disposiciones internacionales y nacionales para su promoción y protección, como el Código Internacional sobre Sustitutos de la Leche Materna con fuerza de ley en 60 países, incluyendo Nicaragua.
Cada año, del primero al siete de agosto, Unicef y sus aliados, entre ellos la Alianza Mundial en pro de la Lactancia Materna y la Organización Mundial de la Salud (OMS), celebran la Semana Mundial de la Lactancia Materna en más de 120 países.
Datos de Unicef revelan que aunque las tasas de lactancia materna están aumentando en el mundo en desarrollo, se calcula que el 63% de los bebés menores de seis meses no son amamantados correctamente. El resultado es que millones de niños y niñas comienzan su vida en situación desventajosa.
En nuestro país, organizaciones de la sociedad civil y el Minsa han coordinado acciones para promover la lactancia materna desde una comisión nacional creada para tal fin. Sin embargo, hace falta mucho para crear los ambientes y los espacios que faciliten a las mujeres una correcta práctica de la lactancia materna: condiciones de salud, de trabajo, y familiares que la respalden antes y después del parto, por ejemplo.
También es necesario incrementar los esfuerzos para que las mujeres tomen sus decisiones sobre amantar o no, o cuánto tiempo hacerlo, en base a información científica y no sobre la publicidad de las transnacionales que comercializan productos sucedáneos de la leche materna.
La alimentación con leche materna y la buena nutrición en la niñez son aspectos fundamentales para lograr los Objetivos de Desarrollo del Milenio, especialmente en lo referido a la reducción de la tasa de mortalidad de niños y niñas menores de cinco años, y la erradicación de la pobreza extrema y el hambre.
Ver a un bebé mamando no debe ser motivo de escándalo, sino de orgullo y esperanza en la vida. Para preocuparnos y herirnos, demasiados motivos nos dan el conflicto en el Medio Oriente, la muerte y el dolor de sus niños y niñas.
*Periodista y escritora, miembro de la Junta Directiva de Anide