Opinión

El espiritismo y el sandinismo


Por segunda ocasión la celebración que hace el FSLN del aniversario de la Revolución del pueblo nicaragüense, el 19 de julio de 1979, se ha convertido en acto de gala de rituales espiritistas y esoterismo. En otras ocasiones ya lo habían hecho, puntualmente en la celebración del año 2001, cuando la misma persona que conduce este acto en esa ocasión también invocó los espíritus, portando indumentarias amuléticas e inclusive declarándose de la secta Sai ba bai. En esta ocasión fueron mucho más obvios y abiertos al respecto.
Es coincidente que cada celebración del 19 de julio se haya convertido en ocasiones oportunas para que la señora Rosario Murillo, esposa del comandante Daniel Ortega, se ponga al frente de la organización y conducción, y sea maestra de ceremonia de eventos de esta índole, seguramente porque otros actores no estarían dispuestos a realizar este tipo de rituales.
En estas ceremonias, presentadas como números culturales, se evocan los espíritus del más allá, con el fin específico de que los espíritus tomen control del acto para lograr supuestamente los objetivos del mismo y de la campaña electoral del FSLN, que por segunda ocasión estaría siendo presentada a los espíritus del más allá.
Pero cabe preguntarse de qué clase de espíritus estamos hablando, o con qué clase de espíritus estaría pactando el Frente (para usar una frase de moda).
Los cristianos creemos lo que la Biblia dice: que el hombre muere una sola vez y que la carne vuelve a la tierra y el espíritu vuelve a Dios, quien lo dio. Hasta el día del gran juicio final.
Así que no se trata de la evocación e invocación de espíritus humanos, ya que como cristianos sabemos que éstos no pueden salir del lugar donde descansan. No pueden ser tampoco espíritus buenos como ángeles o arcángeles ya que éstos no aceptan ni pueden aceptar ser invocados ni evocados como a Dios. Entonces se trata de espíritus malignos a quienes sí les agrada tomarse las atribuciones de Dios, haciendo creer que se trata de los espíritus de los muertos, imitando voces y haciendo adivinaciones, cautivando así la credibilidad de quienes no tienen fundamentada una fe en el Dios de la verdad.
Esta verdad es demostrada en la persona de Jesucristo, quien siendo Dios renunció a esa condición y se hizo humano, precisamente para reconciliar a los hombres con Dios. Entonces sólo Jesús puede ser evocado. Pero el Señor Jesús no está muerto, dado que resucitó. Ésta es la verdad que pone en evidencia la mentira del espiritismo, en cualquiera de sus presentaciones, como acto cultural, como acto político o como acto religioso propiamente dicho. (¿Cómo llamar inmortales a líderes que trascendieron la línea de simplemente hacer democracia y lo recordamos de tiempo en tiempo? ¿Cómo no reconocer las atribuciones de Dios Padre, que demuestra el amor verdadero de unidad que no solamente nos llama a la reconciliación, sino que demostró con hechos esa reconciliación de los hombres entregándose a la misma muerte por toda la humanidad hace 2000 años?).
Pero volvamos al acto en mención, (la utilización indebida de nuestros hermanos de la Costa Caribe), observamos cómo el representante sandinista de las regiones autónomas de la Costa Caribe, Brooklin Rivera, evocó el espíritu de sus ancestros. El “número cultural” de los indígenas mayas de Guatemala también fue un acto de evocación de espíritus. Pero también el secretario general del Frente Sandinista y candidato presidencial Daniel Ortega, al iniciar su discurso, como especie de oración, evocó a los espíritus y para disimular un poco pidió un minuto de silencio por algunos muertos, entre ellos ex camaradas y ex adversarios. Aunque ya el ex-Presidente Ortega había realizado completamente el ritual de una danza espiritista, con la bandera nacional como capote, a la par de una dama “guía” y también tratando de disimular con una inocente criatura miskita en sus brazos, ignorando y desplazando completamente la fe cristiana del pueblo de Nicaragua. La Iglesia Católica presente en este acto no se ha pronunciado sobre el particular.
Los cristianos podemos captar en la esencia de ese acto del Frente Sandinista que fue propiamente espiritista y esotérico. Que no son capaces de reconocer en Dios el ser supremo de la Vida y del Universo, e invocarlo para que les ayude a cambiar o simplemente a ser social y públicamente creíbles y aceptables. ¿Por qué?, no lo sabemos.
Lo que sí sabemos es que mientras exista una conducción sandino-espiritista que practique rituales esotéricos, mezclando el espiritismo con la política, no se verá una clase sandinista digna de la confianza de los cristianos.
Mientras exista una dirigencia sandinista con fundamentos ideológicos marxista leninista con héroes y mártires deificados, a quienes evocan como su máxima entidad espiritual, no habrá liderazgo sandinista de éxito ni para ellos partidariamente, ni como propuesta política para la sociedad nicaragüense.
Hacemos un llamado a la reflexión no sólo para que el próximo 5 de noviembre vayamos a votar por el próximo gobernante, sino también por quien nos servirá de ejemplo y guía en nuestras creencias.