Opinión

Imperativo debatir


Este 5 de noviembre próximo, dentro de unas 13 semanas, centenares de miles de nicaragüenses acudiremos a depositar nuestro voto, confianza y esperanza en una de cinco opciones electorales que se disputan nuestra simpatía. Y por primera vez en las últimas tres elecciones, en esta ocasión los resultados no están definidos para nadie. El candidato que diga que tiene la elección en la bolsa, miente descaradamente o es un iluso.
Para muchos, esta falta de definición, de claridad de quién podría alzarse con la victoria, genera una gran incertidumbre y preocupación. Pero veamos lo positivo, por primera vez, nosotros, los votantes, estamos presenciando una verdadera competencia electoral, por primera vez tenemos la posibilidad de comparar a candidatos y sus ofertas, por primera vez tenemos la posibilidad de votar por el mejor y no por el menos malo, por primera vez los candidatos que tienen algo que ofrecer y defender, y que quieran ganar, están obligados a comparecer ante el votante en debates públicos y televisados ante toda la nación.
En anteriores elecciones, para esta fecha, a ninguno de los dos principales candidatos les interesaba participar en verdaderos debates, acontecimientos comunes y necesarios en cualquier proceso electoral, en cualquier parte del mundo. En nuestro país, sin embargo, nunca hemos tenido la oportunidad de ver y evaluar simultáneamente el comportamiento ante las cámaras de los candidatos batiéndose intelectualmente con sus contrincantes políticos.
La indefinición electoral de este proceso político cambia todo esto, hoy más que nunca se vuelve imperativo que un Daniel Ortega, por ejemplo, aparezca explicando y defendiendo qué tipo de gobierno propone para Nicaragua y qué lecciones a aprendido con el tiempo para evitar los errores y dependencias ideológicas del pasado.
Ver a un Eduardo Montealegre, por ejemplo, mostrando visión y liderazgo, independencia de grupos de interés y aclarando de manera categórica su participación, en el escandaloso caso de los Cenis.
Se vuelve imperativo, por ejemplo, ver a un José Rizo demostrando que no es ni será, de ser electo, un instrumento de Alemán y que tiene suficiente liderazgo para gobernar y arrebatarle su partido a la vieja guardia corrupta.
Ver, por ejemplo, a un Edmundo Jarquín, demostrando que además de vender el sueño de Herty, tiene su propio sueño para Nicaragua y que esa oferta, organización y simpatía urbana que han logrado mantener, también la pueden extender al campo, y que los que le acompañan representan a una izquierda moderada.
O ver, por ejemplo, a un colorido Edén Pastora demostrar que además de su pasado valiente y patriótico tiene propuestas concretas que ofrecer y que se puede hacer rodear de gente, además de idealista, competente.
Creo que más que preocuparnos los nicaragüenses por el comportamiento de este proceso electoral y su falta de definición deberíamos celebrarlo, ya que hoy día tenemos una verdadera competencia electoral como nunca antes. Si juntos, los votantes, sociedad civil y canales de televisión, aprovechamos esta situación, podremos evaluar a cada quien, su pasado, su trayectoria, su comportamiento como servidor público, cuándo y si lo fue, sus propuestas, su campaña electoral, su comportamiento en los debates electorales, sus diputados, sus aliados, su compañero de fórmula, en fin, hasta cómo habla, cómo camina, cómo sonríe, cómo baila y con quién anda antes de decidirnos por ese que queremos que rija el destino de nuestro país.
Nunca antes, por la polarización, por el miedo, hemos tenido esta extraordinaria oportunidad. Es vital si, para que esto se mantenga, que hagamos caso omiso a aquellos políticos criollos y gobiernos extranjeros que quieren imponernos el miedo, que quieren que estas elecciones sean como las últimas tres en nuestro país, donde se impuso el voto temor y se votó en contra de alguien y no a favor de alguien. Este 5 de noviembre tenemos todos, por el bien de nuestro país, por el bien de nuestra democracia, que votar por el mejor candidato, no por el menos malo.
Y para descubrir a ese candidato, para descubrir a nuestro próximo presidente, la mejor manera de hacerlo es verlos a todos de cara a las cámaras y de cara a todos los nicaragüenses en debates electorales en vivo y transmitidos en televisión a todo el país y por todos los canales.
El candidato que no lo haga, que no tenga la valentía o entereza de hacerlo, no se merece nuestro voto, mucho menos ser Presidente de Nicaragua.
Invito a todos los candidatos a la Presidencia a debatir, e igualmente invito a todos los canales de nuestro país a que juntos, todos por igual, en cadena nacional, hagamos realidad estos debates electorales por el bien de nuestra democracia, para que gane el mejor, para que gane la gente.
*Presidente Ejecutivo
Televisora Nicaragüense, S.A.
Telenica Canal 8