Opinión

Y conoceréis la verdad


Han pasado casi nueve meses desde que fui injustamente destituido por la Corte Suprema de Justicia como Juez Suplente y sancionado para el ejercicio profesional de la abogacía en el caso que se conoció como “los narcodólares”. Hoy he decidido hacer un resumen, lo más explícito posible, acerca de mi actuación como juez ejecutor, pasando por la injusticia cometida en mi contra; mi situación actual y mis esperanzas de futuro:
Para desgracia mía, el día diez de agosto del 2005, el Tribunal de Apelaciones de Masaya me nombra Juez Ejecutor en las diligencias de un recurso de exhibición personal a favor de dos personas absolutamente desconocidas para mí. La ley de Amparo, “Ley 49”, en su artículo 59 establece la obligatoriedad del cargo, es así cómo inmediatamente me dirigí a la ciudad de San Marcos, pues el mandamiento iba dirigido contra el jefe de la delegación policial de esa ciudad; una vez en San Marcos, fui abordado por dos oficiales, al parecer policías voluntarios, los cuales me preguntaron el motivo de mi presencia y al decirles de qué se trataba me manifestaron que las dos personas beneficiarias del recurso habían sido capturadas en el parque de San Marcos y posteriormente trasladados a Managua; dichos oficiales no se identificaron; yo en cambio consideré necesario describir lo que se me informó, pues no me percaté de nada extraño o anómalo; posterior a esto, fui recibido por el oficial que estaba a cargo de la delegación policial y con él revisé los libros de entrada de los años 2004-05; no encontrando ningún proceso en contra de las personas beneficiarias, lo cual quedó indicado en la respectiva acta de intimación que el inspector Navarrete Chavarría leyó, aprobó y firmó junto conmigo y ante mí. Señores lectores: ésa fue toda mi actuación. En las diligencias consta que yo en ningún momento ordené la libertad de tales personas, mucho menos la entrega de dinero alguno, pues ni cuenta me daba que existía. Si mi error fue no haber identificado a los dos oficiales; la información no oficial proporcionada por ellos no debió haber sido tomada en cuenta al momento de sentenciar el fondo del recurso.
La injusticia: La CSJ, conforme al artículo 70 de la Ley 501 “Ley de Carrera Judicial”, separó de forma inmediata y provisional a los otros tres jueces que se vieron involucrados. En cambio a mí, mediante acuerdo 104 del 10 de octubre del 2005, me habilitó para asumir las funciones jurisdiccionales del Juzgado Segundo Local Penal de Managua en distintos períodos, incluso, hasta el 3 de Mayo de 2006, ¿por qué ? También, el artículo 69 párrafo 5 de la Ley 501 establece el derecho a la defensa del que goza el funcionario denunciado; señores, hasta el día de hoy, nunca se me dio la oportunidad de defenderme a través del informe que sí fue requerido a los demás jueces.
¿Dónde quedó el Debido Proceso
y el Principio de Presunción de
Inocencia, según la ley 501 y la Constitución?
Es así cómo el 21 de Diciembre del 2005 recibí un indeseable regalo de navidad, fui notificado de mi injusta sanción; cargo y profesión que me habían dado estabilidad económica y laboral. Hoy, he regresado a mi origen, ya que actualmente sobrevivo conduciendo un bus de transporte colectivo propiedad de mi padre.
La reciente extradición del tristemente célebre Luis Ángel González Largo hacia los Estados Unidos es para mí una pequeña luz de esperanza, pues espero que la verdad sea conocida y esa verdad me hará libre. Libre de la condena injusta que me fue impuesta ante la sociedad, ya que es falso que yo tomé un solo dólar sucio, menos que participé en alguna trama ilegal. Hoy, mi sueño de hacer carrera judicial fue abruptamente destruido; mi carrera profesional terriblemente manchada, sin embargo espero en Dios, tal como dice el profeta Isaías, 40:31.
Agradezco a Dios y a mi familia quienes han sido mi fortaleza. A mis padres, el amor al trabajo y la honradez que me enseñaron, y que aún conservo y practico. A mis verdaderos amigos y colegas que desde un principio estuvieron y están conmigo. Y a los que no me conocen les digo: Y conoceremos la verdad y esa verdad me hará libre.
Señores magistrados de la CSJ, si deseáis hacer justicia en mi caso mi Recurso de Revisión a Corte Plena está presentado por mi persona desde el 22 de Diciembre del 2005.

Dios los bendiga.

El autor es uno de los jueces destituidos y abogados suspendidos en el caso que se conoció como “los narcodólares.”

benjarriaza@yahoo.com