Opinión

La agenda científico-tecnológica


Otro aspecto que suele omitirse en los programas de gobierno de los candidatos es el referente a la variable científico-tecnológica. El Plan Nacional de Desarrollo del actual gobierno no le dio la importancia que merece, no obstante que hoy en día el desarrollo de los países cada vez más se ciñe a la disponibilidad de conocimiento e información. Esta centralidad hace del conocimiento un pilar fundamental de la riqueza de las naciones.
Los países o regiones que aspiren a competir en los nuevos espacios económicos tienen que dar atención preferente a la formación de sus recursos humanos del más alto nivel, al desarrollo científico, al progreso técnico y a la acumulación de información, todo lo cual significa priorizar las inversiones en educación superior, ciencia, tecnología e investigación. Hoy en día no sólo compiten las condiciones económicas y las empresas, sino también las condiciones sociales, los sistemas educativos y las políticas de desarrollo científico y tecnológico.
Dicho esto, es necesario señalar que Nicaragua carece de una política de desarrollo científico-tecnológica explícita. De ahí la importancia de rescatar este crucial aspecto del desarrollo y llamar la atención sobre lo que podría ser una agenda mínima para este sector. En dicha agenda no podrían estar ausentes, entre otros, los temas siguientes:
- Sería necesario propiciar una progresiva toma de conciencia política del papel que pueden jugar la ciencia y la tecnología en el desarrollo nacional. Esta toma de conciencia política debería mover la voluntad política de los gobernantes a reconocer la necesidad de diseñar una política de desarrollo científico-tecnológico como parte importante de los planes nacionales de desarrollo, donde hasta ahora han estado ausentes.
- Se impone fortalecer la infraestructura científico-tecnológica del país, que es muy débil, y que se compone de: el sistema educativo, especialmente superior, los laboratorios, institutos, centros y plantas piloto donde se hace investigación científica y tecnológica; el sistema institucional de planificación, de promoción, de coordinación y de estímulo a la investigación (Consejo Nicaragüense de Ciencia y Tecnología, consejos de investigación, universidades, etc.); los mecanismos jurídico-administrativos que regulan el funcionamiento de las instituciones y actividades descritas y los recursos económicos y financieros aplicados a su funcionamiento.
- No puede existir desarrollo científico-tecnológico sin mejorar la enseñanza de la ciencia en todos los niveles y modalidades del sistema educativo, comenzando por formar a los profesores en los paradigmas del aprendizaje (“aprender a aprender” y “educación permanente”).
- Toda política científico-tecnológica tiene que contemplar el mejoramiento y la expansión de la formación de recursos humanos para la ciencia y la tecnología, ya que no es posible garantizar el éxito del desarrollo científico sin una base sólida de recursos humanos calificados.
- La política científica debería incluir una serie de estímulos para la comunidad científica del país, más allá del reconocimiento profesional y social, traducido en salarios adecuados susceptibles de contrarrestar la fuga de talentos.
- Los más recientes congresos científicos insisten en la necesidad de considerar a la ciencia como parte integral de la cultura, estimulando y apoyando su divulgación entre los distintos sectores de la sociedad.
- Es indispensable fortalecer el Consejo Nicaragüense de Ciencia y Tecnología, haciéndolo más beligerante, de manera que los proyectos importantes, que tiene en cartera, se lleven a la realidad.
- La instancia nacional que se encargue de la política científica y tecnológica tendría que asumir, entre otras, las tareas siguientes:
i) Elaborar aportes metodológicos para la determinación de los requerimientos científico-tecnológicos implícitos en los planes prioritarios de desarrollo del gobierno.
ii) El análisis de los mecanismos de transferencia de tecnología a la pequeña y mediana industria.
iii) El análisis del poder de compra del Estado, como instrumento privilegiado de desarrollo tecnológico nacional.
iv) Estudio de factibilidad sobre la posibilidad de hacer explícito el gasto público en ciencia y tecnología en el Presupuesto Nacional. Se estima que Nicaragua es el país de Centroamérica que menos invierte en investigación y desarrollo.
- Se debe fortalecer la capacidad nacional de negociación tecnológica, de suerte que las decisiones sobre transferencia de tecnologías extranjeras se adopten lúcidamente, sin comprometer el desarrollo nacional ni la calidad del ambiente. Las empresas deberían superar su total dependencia de las tecnologías importadas y analizar la posibilidad de utilizar el caudal científico-tecnológico de nuestras universidades para la generación de las tecnologías que requieren.
- La política tecnológica debería estimular la modernización tecnológica y la reconversión industrial. Se necesita actualizar nuestro aparato productivo e industrial, de manera que sea más eficiente y pueda así ser competitivo, al menos en el área centroamericana.
- También es conveniente revalorizar y mejorar las tecnologías intermedias y tradicionales, como las que entre nosotros utilizan las pequeñas y medianas empresas, que deben ser un sector privilegiado en las políticas estatales de ciencia y tecnología.
Managua, agosto de 2006.