Opinión

El 19 de julio y su espectacular velada


Qué más deseara el suscrito que festejar una fecha gloriosa, de no haber sido el sacrificio de mi hermano Martín en vano, por supuesto que ahí estaría en la plaza. ¿Pero, hubo de verdad una revolución? Porque teniendo todo en sus manos fracasaron en el objetivo principal de la revolución. Estas nueve personas, enfermas de poder, distorsionaron todo un proceso de cambio que pudo haber sido fructífero y beneficioso para el pueblo, todo por soberbia, odio visceral e inexperiencia política. Ahora vienen a decir que no les hemos perdonado. ¡Carajo! Si felices deberían de sentirse porque no seguimos hasta el final, y después de tanto contra asesinado y desaparecido en forma misteriosa llegamos a cierto entendimiento. Mal que bien, allí la vamos pasando, con un gobierno desde abajo, que más que gobernar lo que realmente hace es entorpecer, confrontar y boicotear a cuanto gobierno ha surgido después del fin de la noche oscura.
Voy a reconocer públicamente que más estratégico no pudo estar el señor Daniel Ortega, pues el irrespeto a la bandera y el corcel de casta andaluza y de mucho coste (lo más seguro) que usó para entrar a la plaza, al mejor estilo del general Anastasio Somoza García, desdicen de su experiencia de gobernante. Primero: la bandera es nuestro símbolo patrio y no puede ser usada en forma antojadiza para satisfacer caprichos de poder. Si desde abajo irrespeta nuestro símbolo patrio, arrastrándole como lampazo, ¿cómo será siendo Presidente? Las frases mencionadas en relación al Papa Juan Pablo II fueron distorsionadas. Juan Pablo II no se refirió en esta forma a Nicaragua. Fueron frases usadas por su Santidad, más que nada, para recordar el capitalismo usado en la forma deshumanizada que se ha venido dando en países desarrollados y capitalistas, el Santo Padre llamó capitalismo salvaje porque prioriza las ganancias antes que al ser humano. Pero esto data de tiempos memorables.
Que yo tenga conocimiento, jamás han existido relaciones comerciales humanizadas. Ha existido ayuda a países (a nivel de Estado), trueques en economías socialistas, y otros tipos de relaciones económicas con ciertos controles, en Nicaragua, nacen precisamente por la herencia recibida de 13,000 millones de deuda externa. ¿Cómo se salía de ese tremendo hoyo en que estábamos? Solamente con el ESAF y otros controles económicos internacionales. Si hubieran devuelto las 1,650.000 manzanas robadas con 2.000 títulos de cooperativas y 12.000 a título personal, otra cosa sería Nicaragua. Si hubieran devuelto las mansiones, obras de arte y otros bienes valiosos, asaltados al Estado en el desbande de 1990, también estaríamos con menos deuda interna y con mejor control nacional sobre la economía y sus leyes de comercio.
¿Pero, cómo el señor Daniel Ortega va a mantener el libre comercio con justicia y equidad? ¿Condonando deudas? ¿Regalando Ladas, Mercedes Benz y otros artículos de lujo? ¡Excelente! Qué viva el Frente y que se prepare para conseguir millones regalados para asumir dichos gastos.
No sé cómo puede hablar de libre comercio con recomendaciones especiales del comercio con Venezuela, Cuba y otros países que se unan al AIBA. No veo posibilidades, ya que las economías estatizadas de Venezuela y Cuba no permiten el libre comercio, mi querido amigo. No puede subsidiar quien no tiene siquiera para completar el presupuesto nacional, venimos trabajando con el 40% del presupuesto regalado por los países donantes. ¿De cuál subsidio habla el señor Ortega? Usted patina fuera de la pista. Tiene que patinar adentro. Nicaragua no puede retroceder, ya estamos a 20 años de atraso. Con la Nicaragua unida triunfa regresamos a los años 50: como dos más dos son cuatro.