Opinión

La Ventana

La dimisión de Fidel El anuncio súbito de la dimisión provisional del presidente Fidel Castro provocó reacciones variopintas. En Miami, con alegría de carniceros, el anuncio fue celebrado con jolgorio. La tomaron como si de su muerte se tratara. La cantaron como si el sistema cubano hubiera colapsado de inmediato. Se veían a sí mismos entrando vencedores en una Habana hundida. Con mucha seguridad, Fidel se recuperará en semanas. Con bastante seguridad, quiso aprovechar la operación para un ensayo de su sucesión, de lo que seguirá a su muerte real. No será, como sueña la gusanera de Miami, una Unión Soviética bis, menos todavía una Nicaragua 1990. La revolución cubana ha echado raíces hondas, ha creado un pueblo fuerte. El socialismo cubano, con todos sus errores, ha alumbrado una sociedad educada y culta, una población que ama a su país y reconoce los éxitos innegables de su revolución heroica. Conoce también la miseria galopante que aflige a Latinoamérica. La desigualdad social, el desamparo de la vasta mayoría de pobres, los gobiernos corruptos y venales que proliferan. No saldrá, como en Nicaragua, a entregar su isla a la voracidad del yanqui. No regalará el gobierno a la gusanera abyecta y renegada. No se comerá, seguro, el viento estas palabras. weblaventana@hotmail.com