Opinión

¿Qué pasa con el deporte?


Otra vez el amargo sabor de la derrota, otra vez la ilusión desvanecida.
Otra competencia a la cual asistimos para participar, pero nunca para ganar. No ganamos en nada. En ningún deporte. Excusas sobran, justificaciones, ¡abundan!
A Don Gobierno de turno que está por cambiar de actores, no le interesó jamás la promoción del deporte. Cada vez cuesta más obtener ayuda económica. ¿Los XX Juegos Centroamericanos y del Caribe?
¡Bah! ¿A quién le importan? Aquí tenemos otras prioridades --responden--.
La salud y la educación son antes que nada. ¿Cuál salud? ¿Cuál educación? No tenemos ni lo uno ni lo otro. No tenemos nada.
De arañazos y pellizcos, mendigando como pordioseros, se arman unas dizque Selecciones Nacionales en diferentes deportes, y sin ningún o casi ningún entrenamiento las envían a “competir”, pero lo que hacemos es un espantoso ridículo. Últimos lugares en casi todas las disciplinas.
Cada año tenemos menos oportunidades que en la competencia anterior, léanse Juegos Centroamericanos, Centroamericanos y del Caribe, y qué decir de las competencias Mundiales y Olímpicas. Es un sacrilegio.
El Béisbol, al cual pomposamente llamamos el deporte “rey” porque es el que mayor número de ciudadanos de todas las edades practican en el país, no se escapa a esta debacle.
Las Selecciones Nacionales en la categoría mayor, ya no despiertan interés y mucho menos infunden respeto deportivo entre los aficionados.
Fracasan una y otra vez en una interminable búsqueda de alguna presea que no se obtiene. Porque entrenaron muy poco o porque no se les atendió a tiempo médicamente, o porque son los mismos atletas desde hace décadas que nos representan, o porque la dirigencia técnica es obsoleta, por todas o por tan sólo una de estas causas, fracasamos.
¿Y Don Comité Olímpico? ¿Cuál debe ser su papel en estos casos? Oímos decir con frecuencia que si no asistimos a uno u otro evento nos sancionan. Entonces, ¿por qué no se siente su presencia beligerante en la preparación y envío de las diferentes delegaciones? ¿Cuáles son los convenios de colaboración con los diferentes Comités Olímpicos del mundo, que beneficien a las Federaciones Nacionales? ¿Qué ayuda reciben?
¿Y el atletismo?
Es la base de todos los deportes y obviamente si no hay bases firmes, cómo puede haber un buen edificio. Se anhelaba tener una pista de tartán para empezar a formar atletas. ¿Dónde están? ¿Hay semillero? Siguen compitiendo veteranos y no pasamos de la mediocridad.
Participamos siempre aunque hagamos un vergonzoso papel.
¿No sería mejor declinar la participación en una, dos o tres competencias y prepararnos a conciencia para hacer una decorosa presentación?
¿Y Doñas Federaciones? ¿Porqué no reclamar con fuerza, una mayor ayuda para preparar a sus atletas con el tiempo necesario y no conformarse con un poco de ayuda una o dos semanas antes de la justa?
La tan cacareada Ley 522 que se esperaba como un Mesías para resolver el tan espinoso, eterno y delicado problema económico no ha tenido los efectos esperados. Esta situación debe llevarnos a reflexionar también alrededor de la carencia de valores cívicos y morales que impera en nuestros deportistas.
Nuestros niños y jóvenes deben recibir una programada y constante atención de parte de la dirigencia deportiva para representar con garra y arrojo la enseñanza nacional. Ya se hizo costumbre la derrota.
Ya lo vemos natural que de diez competidores obtengamos el puesto número diez.
Una luz en el túnel
Rodrigo Narváez: Medalla de Bronce en Pesas. Silencioso, humilde, costeando sus entrenamientos y por supuesto sin padrinos que cubran viáticos. Demuestra que con empeño y sacrificio se puede lograr la hazaña. Una golondrina no hace verano. Necesitamos cientos de Rodrigos Narváez y tal vez así, recuperamos el honor deportivo.
El Deporte está de luto. ¿Continuaremos llorándolo?
La autora es Directora Ejecutiva del Salón de la Fama del Deporte Nicaragüense.