Opinión

Profesionales con títulos universitarios para el desempleo


Los jóvenes en Nicaragua enfrentan un futuro incierto.
La población juvenil de Nicaragua destaca un crecimiento acelerado a partir de la década de los 80, y a la par, desde l990 se han ampliado los centros universitarios; pero en forma generalizada el crecimiento de la demanda de estudios superiores no parece responder al mercado de trabajo, sino a necesidades sociales, en gran parte por las políticas nacionales orientadas al aumento de la escolaridad de la población.
Una carrera universitaria no garantiza trabajo ni buen salario. Uno de los graves problemas de los egresados es la dificultad para encontrar trabajo, lo que propicia desencanto y frustración entre los jóvenes; además, representa un gran desperdicio de recursos de familia y del gobierno, pues en lugar de ejercer su especialidad muchos se dedican a diversas actividades que no corresponden a los niveles de preparación.
Estudiar una profesión responde cada vez menos a las expectativas, porque de todos modos un número importante no encontrará trabajo.
En las décadas de los 60 y 70 las posibilidades de cursar una carrera profesional permitían mayores oportunidades de trabajo, lo cual fue facilitando la formación de una clase media pensante; pero a partir de 1990 las personas no tienen garantía de obtener un trabajo relacionado con su profesión.
Son varias las consideraciones que pueden hacerse, porque no se trata de plantear soluciones imposibles al país y a cortísimo plazo. Es muy fácil enunciar problemas y divagar.
Básico es que exista un crecimiento económico en armonía con los cientos de egresados anualmente de instituciones de educación superior en diferentes especialidades.
Así como un paciente que acude a un médico, éste primero hace un diagnóstico para saber qué tiene el paciente y tratar de curarlo, igualmente las autoridades de educación privadas y gubernamentales deberían manejar un diagnóstico actualizado de lo que Nicaragua necesita y cómo marcha la economía nacional.
No se aplica una política integral que permita obtener un empleo después de terminar una carrera profesional; no existe planificación nacional para conocer necesidades y posibilidades. Nicaragua es un país del tercer mundo en la cola del continente, que sobrevive a una tremenda corrupción en el gobierno y a una clase política que busca el poder para disfrutarlo, enriquecerse cuanto pueda; increíble, pero de este problema no se escucha que alguien se ocupe.
La dirección superior de las universidades carece de una visión nacional y posibilidades del país, sólo tiene capacidad de espacio físico para atender una demanda muy por encima de las oportunidades que la economía nacional y el mercado laboral requieren. Cabe aquí una responsabilidad con Nicaragua, porque en vez de aportar a soluciones alimentan problemas complejos.
El aporte, frente a la realidad que se vive, consistiría en limitar cupos anuales en base a requisitos rigurosos. En el primer mundo se establecen cupos bajo condiciones diferentes. En Estados Unidos de América, además que las universidades tienen prestigio por la calidad de la enseñanza, unas más que otras, reciben anualmente, 3, 4, 5 ó 10 mil solicitudes y apenas califican menos de mil. No es asunto de sacar profesionales al lote, unos capaces y otros menos, porque está de por medio el interés de servir a la patria y no a mezquinos intereses de grupos o mafias.
Universidades existen en que reciben solicitudes con años de anticipación para los efectos de selección aceptación de candidatos.
En la India el Instituto de Matemáticas de Lahore recibe anualmente alrededor de 10 solicitudes y apenas califican mil. No se descubre la pólvora, es una propuesta racional cuando los centros universitarios, mantienen, ganan prestigio, en este caso mundial, y propósito de servir a su país.
El caso no es que la población universitaria crezca al lote y formar profesionales de todas las calidades, independientemente de capacidades de los profesionales y prestigio del centro. El rigor académico es fundamental, no es el caso de aprender o calentar cortas tareas, hay que ampliar leyendo mucho alrededor de temas, y en este sentido la lectura en Nicaragua brilla por su ausencia.
Muchos universitarios lo que buscan es un título. Abogados siguen saliendo a montón y las informaciones indican que muchos carecen de ética profesional y valores morales. Administradores de empresa y contadores públicos la oferta está sobre saturada, y así podrían existir otras profesiones, situación que debe ponerse coto, y no es asunto de libertad, sino que Nicaragua es pobre y atrasada, con muchas necesidades urgentes a resolver.
Las características del mercado laboral en Nicaragua se concretan, en primer lugar, en el gran patrón, el Estado con sus instituciones agregadas, un aparato burocrático altamente politizado que demanda tan sólo un mínimo de profesionales universitarios, la gran mayoría gira alrededor de políticos y son de baja preparación; situación que abulta la burocracia, da al gobierno imagen de ineficiente y sueldos bajos para la gran mayoría.
La burocracia en la década sandinista fue ilimitada, gran inexperiencia, no existió concepto de productividad ni competitividad, todo era de todos, el gobierno cargaba con todos, y de esos criterios quedan aún algunos que la hacen gruesa, todavía, la burocracia de la democracia, y es un interrogante si los gobiernos no han tenido capacidad para reducirla o se siente muy a gusto despilfarrando el presupuesto nacional de gastos.
El segundo lugar, probablemente, lo ocupa la economía informal, incluyendo pequeños negocios familiares, con características muy propias, que no requieren de muchos conocimientos, pero que algunos profesionales universitarios ingresan porque no tienen más alternativa.
Luego se considera la maquila en toda esa estructura, conocida como zona franca, en donde básicamente es un trabajo masivo de obreros. En alta proporción esta oportunidad de trabajo depende de la exportación al darse en el país condiciones, por ahora, más favorables en relación con otros países. ¿Cuánto tiempo durará esta oportunidad en un comercio internacional cambiante, condicionado a muchos bemoles?, se desconocen los beneficios totales país, sin incluir salarios y supuestas prestaciones sociales. Las zonas francas son aves de paso, que gozan de privilegios.
Son de consideración las oportunidades de trabajo en el sistema financiero y unas cuantas grandes empresas. El nepotismo para posiciones superiores es muy marcado porque unas veces son empresas familiares o existen otros tipos de ligas entre mandamás.
Consideración especial merece el sector agropecuario y de recursos naturales con sus características particulares, donde habita probablemente entre el 45 y 50% de la población nacional y el campesino recibe el salario anual más bajo del país.
En la agricultura, los cultivos básicos con tecnología conocida, las oportunidades de trabajo se caracterizan por su temporalidad; no así en la ganadería y en la explotación de otros recursos. ¿Cuánto del desempleo está en el campo?, no lo sabemos.
Crear oportunidades de trabajo no es cajeta y es necesaria una reforma estructural severa.