Opinión

Los billetes resellados, ¿y los Cenis, presidente?


Ver al presidente Bolaños sacar de su saco varios de aquellos billetes resellados de los años ochenta, sin duda, es un acto de campaña negativa en contra del candidato del FSLN por parte del mandatario, que sabemos apoya al candidato de la ALN. Sabemos también que don Eduardo Montealegre prefiere que el mandatario no sea tan elocuente con su respaldo, porque a estas alturas Bolaños no suma ni un solo voto a nadie, y por el contrario ese apoyo se ha convertido en un estigma (el continuismo que muchos le señalan a Montealegre).
Pero más allá del impacto que pueda provocar el recuerdo que nos ofrece el mandatario con los billetes resellados, ese acto, premeditado durante la inauguración del aeropuerto, desnudó al mismo Bolaños.
Vemos a un presidente señalando la demagogia de Ortega al ofrecer subsidios y perdón de deudas. Y eso es válido si él considera que políticas de ese tipo nos llevarían a la devaluación e hiperinflación de los ochenta; ¿pero acaso para que el presidente muestre un poco de coherencia no debió sacarse de la otra bolsa de su saco unos cuantos Cenis y decirnos qué ha hecho o qué va a hacer con lo que para su mismo procurador de justicia --Alberto Novoa-- chorrea sangre?
El presidente Bolaños sabe que los Cenis que emitió el Banco Central para respaldar a los depositantes de los bancos liquidados se convirtieron después en una fiesta de subsidios y perdón de deudas. Perdón de deudas no a los pequeños productores, que muchos perdieron sus fincas, sino a gordos deudores cuyos créditos ya reclasificados los estamos pagando todos los nicaragüenses. Subsidio no a los productores que ni siquiera son sujeto de crédito, sino a los mismos dueños de los bancos compradores (Banpro, Bancentro y BDF), que en la mayoría de los casos recuperaron el 100% de los créditos reclasificados por los que recibieron Cenis, convirtiéndose, si no en un fraude, en una doble paga o lo que los economistas llaman enriquecimiento sin causa.
¿Qué más subsidio que ése puede haber, señor presidente? Según consideraciones preliminares de los contralores colegiados y economistas independientes, la verdadera brecha entre activos y pasivos que debía cubrirse con Cenis no supera los 100 millones de dólares, pero estamos pagando 500 millones.
No estoy avalando ninguna política de subsidios. Pero lo que es bueno para el ganso es bueno para la gansa, señor presidente; y debe ser bueno también para los orondos pavos reales que orgullosos se jactan de la solidez de sus bancos a costa del hambre y la sangre del pueblo.

El autor es periodista