Opinión

Denuncia y condena nuevas agresiones contra Cuba


Hace ya más de cuatro décadas los gobiernos norteamericanos han venido imponiendo a Cuba un bloqueo feroz, descaradamente violatorio del Derecho Internacional, y de todos los principios éticos consensuados y aceptados por los más de 190 estados miembros de Naciones Unidas.
Aunque no todos los estados del mundo de hoy simpatizan con el proyecto de la Revolución Cubana, cada año en la Asamblea General de Naciones Unidas se mantiene, desde hace tiempo y en forma creciente, una condena abrumadora a ese bloqueo por su evidente y cínica violación a todos los principios fundamentales del Derecho Internacional.
En la última Asamblea General el mundo entero representado en Naciones Unidas, con excepción solamente de Estados Unidos, Israel, Palau e Islas Marshall, condenó una vez más el bloqueo del gobierno de los Estados Unidos contra Cuba.
Pero es urgente y necesario que el mundo entero sea informado y tome posición ante una medida de agresión mucho más terrible, violadora del Derecho Internacional y de todos los principios de ética y convivencia entre naciones, que el gobierno de los Estados Unidos está implementado en forma terriblemente arbitraria.
El gobierno del presidente Bush hijo ha venido institucionalizando y difundiendo públicamente un nuevo plan de intervención en Cuba y ha empezado a implementarlo ya, llegando incluso a crear su instrumento estatal ejecutivo denominado por el gobierno de los Estados Unidos “Comisión para la Asistencia a una Cuba Libre”, la cual fue constituida por el actual gobierno de Bush hijo.
En el primer informe de esta Comisión, hace unos años, en un volumen de cerca de centenares de páginas, el gobierno de Bush hijo define sin ningún pudor legal o ético el propósito de promover por todos los medios la caída del actual gobierno de Cuba y de imponer de inmediato una plan de ocupación de toda la isla.
Hace muy pocos días el gobierno de Bush hijo hizo público el Segundo Informe de la “Comisión para la Asistencia a una Cuba Libre”, en el cual se eleva gravemente su nivel de intervención descarada y desnuda.
El informe recomienda el inicio de preparativos para una intervención estadounidense en una transición política en la isla en el evento de la muerte de Fidel Castro y deja en evidencia que al gobierno de Bush hijo sólo le queda el recurso de una agresión militar directa contra Cuba para alcanzar su inocultable propósito, no sólo de derrocar a un gobierno por la fuerza, sino, más aún, de anexar a cualquier precio y sin ningún pudor ético o legal a un país soberano.
El análisis de este informe deja claro que el plan solamente se podría aplicar por la fuerza de las armas, dadas las siniestras recomendaciones de la Comisión, algunas de las cuales son:
• Devolución a sus antiguos dueños de todas las propiedades, incluidas todas las viviendas de las que millones de familias serían desalojadas, en menos de un año y bajo la supervisión y el control del gobierno norteamericano, mediante la Comisión del gobierno de Estados Unidos para la devolución de propiedades.
• Privatización de todos los campos y aspectos de la economía, incluyendo la educación y los servicios de salud; serían disueltas todas las cooperativas y restaurados los viejos latifundios; se eliminaría la seguridad y asistencia social actuales, incluyendo todas las pensiones y retiros; se organizaría para los ancianos un programa especial de obras públicas que los emplearía mientras su estado de salud se los permita. De todo esto se encargaría el Comité Permanente del gobierno de Estados Unidos para la Reconstrucción Económica.
• Para llevar a cabo lo que antecede se daría la máxima prioridad a la represión masiva y generalizada: contra todos los militantes del partido, todos los miembros de las organizaciones sociales y de masas y “otros simpatizantes del Gobierno”. De esto igualmente se ocuparía en forma directa el gobierno de los Estados Unidos con un aparato “organizado y dirigido por el Departamento de Estado”.
• A como señalamos anteriormente, la dirección de este programa, inaudito en el mundo moderno, estaría en manos de un burócrata designado por Bush con el pomposo cargo de “Coordinador para la transición y reconstrucción de Cuba”, una especie de interventor y Gobernador General para la isla.
• El gobierno de Bush aprobó, también, un aumento de 80 millones de dólares, a los ya asignados anteriormente, para patrocinar actividades de la disidencia cubana y ejercer un mayor control de las sanciones de Washington contra la isla. Los nuevos recursos se sumarían a los 35 millones de dólares programados para el financiamiento en 2007 de las emisoras Radio y TV Martí --con sede en Miami, Florida--, que han transmitido ininterrumpidamente propaganda contra el gobierno de Cuba desde los años 80. Además de esas sumas, la Agencia Internacional para el Desarrollo dispone ya de 10 millones de dólares para un programa especializado sobre Cuba, el que también promoverá acciones contra el gobierno de Cuba.
• Al mismo tiempo, pese a que el embargo y el bloqueo han sido calificados como un fracaso histórico por parte de numerosos líderes republicanos y demócratas en varias ocasiones y pese a que la Asamblea General de Naciones Unidas lo ha condenado por casi unanimidad en los últimos años, el Informe de la Comisión contempla continuar con “la aplicación de las sanciones para mantener la presión económica sobre el régimen y limitar su capacidad de mantenerse en el poder”.
El plan que propone en sus informes la “Comisión para la Asistencia a una Cuba Libre” y que el gobierno de los Estados Unidos ya empezó a implementar, para dejar constancia que han decidido llevarlo a la práctica, no es algo más del bloqueo de casi medio siglo, condenado por la casi unanimidad de gobiernos del mundo. El plan de la Comisión conlleva un verdadero salto cualitativo en la teoría y la práctica de la violación al Derecho Internacional y a las mínimas normas y consensos sobre convivencia pacífica, amasadas con grandes esfuerzos por la humanidad desde hace 60 años.
El arbitrario y nunca antes visto desprecio al Derecho Internacional expresado en este plan trasciende los intereses de la soberanía y los derechos del pueblo de Cuba. Es un verdadero atentado contra la humanidad entera, más allá de las diferencias políticas, ideológicas, culturales y sociales.
En ese sentido es la humanidad del siglo XXI la que está siendo amenazada y directamente agredida ya, con la imposición de un nuevo orden en el que desaparecen todas las garantías que no sean las de la fuerza.
Los casos de la invasión ilegal a Irak, el hecho gravísimo de las violaciones ya ampliamente conocidas a los derechos humanos en las cárceles de Guantánamo, todos los hechos aberrantes violatorios del derecho internacional y de los derechos humanos, vividos después de la segunda guerra mundial, quedarían en un nivel de gravedad, impacto y agresión a la humanidad, cualitativamente diferentes a lo que la Comisión ha planificado y empezado a ejecutar contra el pueblo de Cuba.
Este plan demuestra la desfachatez con que el gobierno de Estados Unidos se presenta como el paradigma de los derechos humanos y la democracia en el mundo.
La aplicación del Plan Bush, contra el pueblo caribeño, superaría con creces y cualitativamente, en un abrir y cerrar de ojos, todo hecho precedente sobre la destrucción de la soberanía, los derechos y las conquistas sociales de un país.
Es por esa razón que el capítulo nicaragüense del movimiento “En Defensa de la Humanidad”, cuyos objetivos son alertar y promover la toma de conciencia sobre las amenazas y los hechos que agreden la existencia misma de la especie humana y de toda expresión de vida en el siglo XXI, condenamos en la forma más enérgica y denunciamos ante la opinión pública nacional y mundial el obcecamiento del gobierno de los Estados Unidos en mantener y elevar cada vez más, una política intervencionista que, en violación de sus compromisos internacionales, irrespeta la dignidad y soberanía del heroico pueblo de Cuba, constituyendo así una gravísima amenaza para la paz mundial, además de regional.
Más allá de las necesarias y muchas veces positivas diferencias ideológicas, religiosas, políticas y culturales, invitamos a todos los capítulos nacionales del movimiento “En Defensa de la Humanidad”, así como a todas las mujeres y todos los hombres que hacen suyos los principios de un derecho internacional necesario y accesible a grandes y pequeños, y los más elementales principios de la ética de la humanidad hoy en día, a que tomen conciencia de que ningún habitante del planeta pueda quedar indiferente y sin tomar posición honesta y condenatoria ante este hecho gravísimo que el gobierno de los Estados Unidos ha empezado a implementar.
Si el bloqueo de casi medio siglo contra Cuba, por parte del gobierno de los Estados Unidos ha sido condenado de forma reiterada y sostenidamente por casi todos los estados del mundo, ¿cómo no reaccionar condenando sin vacilaciones, honesta y claramente este nuevo plan, terriblemente más grave de intervención total y arbitraria?

Miguel d’Escoto Brockmann
Aldo Díaz Lacayo
Francisco Lacayo Parajón
Orlando Núñez Soto
Aldo Urbina Villalta
Oscar-René Vargas
Gustavo Adolfo Vargas