Opinión

Respuesta a unas acotaciones sobre el Colegio de Periodistas


El profesor Mario Fulvio Espinosa en sus acotaciones (END, 16/07/0) al artículo de opinión publicado en este mismo diario (06/07/06) da la impresión que se está refiriendo a otro escrito y no al mío. Desde el comienzo habla de “sueños”; yo no utilicé ese término al referirme al Colegio de Periodistas de Nicaragua. Escribí que “visualicé con optimismo” una oportunidad para el gremio a partir de la concretización del Colegio de Periodistas de Nicaragua, algo totalmente diferente al hecho de soñar.
Pero si se me preguntara por la expectativa (no sueño) que debemos tener todos respecto del CPN, incluido Espinosa, ésta sería: que su primera Junta Directiva fuera honrada, transparente y eficiente, diferente a lo que se acostumbra en otras esferas; costumbre que nos tiene hastiados, y a la nación postrada en la pobreza. Eso espero de ella, dado el prestigio de su presidente, profesor Espinosa, y de los demás miembros.
En sus acotaciones a mi artículo el presidente del CPN pasa luego a argumentar introduciendo un sesgo político, algo que está totalmente ausente en mi escrito. Habla de organizaciones polarizadas, de pacto, extrapolando a una controversia sobre nuestra institución las cargadas pasiones del entorno político previo a la elección presidencial. De esta forma, en mi opinión, el presidente del CPN --como decimos en buen nicaragüense-- capea el bulto y no responde formal y técnicamente los señalamientos y cuestionamientos que se le han hecho reiteradamente.
Otra equivocación de él (o mentirilla) es cuando afirma que en mi artículo yo señalo que el Congreso extraordinario careció de agenda. Lo que dije fue que en el río revuelto de la pésima organización del evento no se cumplió cabalmente con los objetivos de la agenda, “imposible dar pie con bola”, apunté. Es más, hasta la fecha todavía no hemos tenido los colegiados la retroalimentación de lo que se concluyó al respecto. Es decir, desconozco, como todo lo referente a este Colegio, si ya contamos con reglamento interno y con un código de ética.
A continuación procedo a hacer un resumen de lo que en verdad dije en dicho artículo (END, 06/07/06) y aprovecho para hacer otras observaciones. El arto. 10 de la Ley 372 dice que el Congreso Nacional del CPN es el máximo organismo de decisión del Colegio y se reunirá ordinariamente una vez al año, lo cual no se ha hecho hasta ahora, desconozco las causas y el porqué en su lugar se convocó a un Congreso extraordinario. Hasta ahora no he conocido de alguna clase de organización y administración formal que respalde a la institución y le dé cuerpo al Colegio. El día 28 de junio de 2006, en EL NUEVO DIARIO, Espinosa aduce que la ley contempla que única y exclusivamente el 70% de las asignaciones de los sorteos serán destinadas al Fondo de previsión social, lo cual es erróneo, puesto que tal como dije antes, la ley es clara al decir que debe ser un monto no menor al setenta por ciento. Es decir, puede y, en el caso particular de una inexistente organización formal, debe ser más del 70%. Un 90% sería una cantidad razonable.
Por otro lado, la ley es clara cuando dice en su arto. 11, inciso “g”, que es atribución del Congreso Nacional ratificar o no las inscripciones de nuevos colegiados. No sé si por desconocimiento de la ley o por mala interpretación, el presidente asegura en sus acotaciones a mi artículo de opinión que las personas inscritas por él durante su periplo por todo el territorio nacional ya están ratificadas sólo porque sus nombres aparecieron en una lista.
El art. 13, inciso “h”, le da a la Junta Directiva solamente la atribución de “conocer de solicitudes de inscripción de nuevos colegiados”, no habla de irlos a buscar durante casi un año, para meterlos en el mismo paquete de los que asistimos al congreso constitutivo y que fuimos los colegiados originales.
Es necesario hacer notar el hecho de que los recursos para el Fondo de previsión provendrán no sólo de los sorteos, sino también de las cuotas y donaciones. No obstante, desconocemos en qué condiciones están ahorrados los fondos en plazo fijo, es decir si en dólares o córdobas, a qué interés, por cuánto tiempo. Ni tampoco sabemos en qué gasta la Junta Directiva el asignado a discreción, 30% restante de los recursos obtenidos: en otras palabras, ¿cuáles son esas “actividades propias del Colegio” de las que nos habla Espinosa? (END, 29/06/06). Y es de preguntarse también en qué se basa para discrecionalmente otorgar dinero a los compañeros necesitados. En resumen, desconocemos todo, porque de forma paradójica el Colegio de Periodistas carece de medios de información, ni siquiera un correo, una circular, ¡nada!
El presidente del CPN habla del Colegio como institución, pero es al mismo tiempo incoherente cuando afirma que el Colegio está compuesto por asociaciones. También yerra al decir que todos los camarógrafos y fotógrafos pertenecen al Colegio. La ley es clara cuando en el arto. 42 dice que el ingreso de los compañeros fotógrafos sólo se aplicará una sola vez, al entrar en vigencia esta ley. Otra cosa importante que cuestiono es por qué la Junta Directiva no ha hecho cumplir el arto. 6, referente a los requisitos que deben presentarse para ejercer el periodismo y profesiones afines. Otro ejemplo más de la ausencia del más mínimo sentido de organización lo tenemos cuando sin previo aviso se presenta un cobrador en moto a la casa de los colegiados, y es hasta después que la Junta Directiva envía un comunicado anunciando el cobro y presentándonos al cobrador. Este aviso está mal redactado, porque dice que es el Colegio el que ha decidido empezar a cobrar desde esa fecha y con ese procedimiento, cuando lo correcto hubiera sido informar que es la Junta Directiva del Colegio la que tomó tal decisión conforme lo acordado en el Congreso extraordinario. Está muy claro que existen confusiones en todos los sentidos.
Algo que no comprendo es cómo el presidente del Colegio, habiendo visualizado desde su inicio una efímera vida a la institución, haya aceptado gustoso su nombramiento. Si para él la forma en que se logró la conformación del mismo significó flores para su tumba, por qué aceptó y persiste en continuar en el cargo, ¿para proporcionarle el más costoso de los funerales?
Me hago eco de sus palabras cuando dice que el CPN es una institución que trasciende grupos u organizaciones sectoriales; es por ese motivo me preocupa que su dirección adolezca de buena organización y administración, y de eficiencia y transparencia en la rendición de cuentas de los recursos que la Ley 372 puso en manos del Colegio. Estos recursos deben ser óptimos, de ser posible, repito, el 90% de los más de dos millones de córdobas que hasta la fecha han ingresado provenientes de tres sorteos de lotería; para que así se pueda cumplir a cabalidad con los fines para los que fue constituido el Colegio.
Mario Fulvio Espinosa llama mentirilla a mi aseveración de que en su periplo por las regiones del territorio nacional, en su afán por inscribir la mayor cantidad de miembros, utilizó casas de colegas o casas de organizaciones de periodistas. Sé que él lo dijo, pero dado que el único registro que tengo es la información aparecida en EL NUEVO DIARIO, (Departamentales, 11/06/06), donde pueda eso corroborarse, le queda un poco el beneficio de la duda. Él, en cambio, sí está en capacidad de despejar la duda mostrándonos fehaciente y transparentemente todos los recibos de los restaurantes y las casas de hospedajes donde se alojó al realizar su autoimpuesta tarea. Es decir, sería una forma de justificar contablemente los 62,000 córdobas que le costó a la institución, es decir a todos nosotros, esa inscripción que al durar meses y meses, atrasó todas las demás actividades ordenadas por la ley, las cuales no se dieron ni en tiempo ni en forma.
¿Cuáles son los espacios que el Colegio ha contratado para crear y fortalecer el Fondo de previsión social, tal como manda el arto. 36? ¿Dónde están los medios de comunicación creados por la Junta Directiva?, si ni siquiera mantiene comunicación escrita con los miembros del CPN.
Para finalizar, creo que más que estar pensando en elección o en su reelección, el presidente del Colegio debería empezar por cumplir la ley y convocar al primer Congreso Nacional, y rendir cuentas claras, así estaría al menos empezando por el principio.