Opinión

Hay alcalde en el pueblo


La mejor encuesta es la que realiza el pueblo a través de sus argumentos que salen a flor de piel acerca de quien o quienes están de-sempeñando el cargo edilicio, sea ésta la capital, departamento o municipio de nuestro país, pues en las calles, en los mercados, en los parques, en los buses, supermercados, gasolineras o en las mismas reuniones familiares es parte de la agenda el señalamiento positivo de que las cosas han empezado a mejorar, a como sucede en la ciudad de Masaya.
Los hechos hablan por sí solos, y quién mejor que el pueblo para juzgarlos, ya que ha girado sus ojos y hoy se acerca con seguridad de que sus impuestos poco a poco van teniendo genuina reciprocidad. Obviamente, no todo depende de los impuestos como para tratar de hacer surgir una ciudad que realmente estaba en el abandono, en la lona a como decimos popularmente. El alcalde se viste de confianza y sabe que lo llevado a cabo hasta el momento no es más que una muestra de que todo se puede cuando se pone de manifiesto la responsabilidad. Martí decía que la mejor forma de decir es hacer.
Uno de los puntos torales enfrentados, y quizás el más difícil para salir al paso del progreso, es que no se encontró absolutamente nada de nada, ni recursos en dinero, ni maquinaria, mucho menos materiales que pudiesen haber servido en un inicio. Tan sólo deudas con los proveedores, así como las onerosas cuentas con los costos fijos que tiene toda administración, es decir, agua, luz, teléfono, etc., conocidas a través de las entrevistas del periódico END.
El repunte después de año y medio de trabajo ha sido loable, parroquianos de diferentes barrios y de pensamientos que no precisamente comulgan con el que representa el alcalde han fortalecido está descripción breve, que busca tan sólo dar al alcalde de lo que es la Alcaldía y al pueblo de lo que sus promesas han comenzado a concretarse. La basura, una complejidad conocida, ha sido tratada de la mejor manera.
El rostro de la ciudad ha mejorado, y ese ejemplo hace que el mismo pueblo empiece a educarse y cuide lo que realmente es el ornato de la ciudad; las calles se han atendido, podemos decir que por 15 años hubo una especie de desprecio para con los queridos masayas y sus automotores; es obvio, el trabajo les ha favorecido y a nivel de solidaridad y trabajo de hermanamiento las cosas pintan de una forma diferente.
Se siente el entusiasmo; en los parques se disfruta de las nuevas construcciones, el mismo edificio casi destruido de la Alcaldía hoy es otro, y es ahí donde radica precisamente que podemos decir que hay alcalde en el pueblo. Desde luego, falta mucho por hacer, sin embargo, se ve la planificación y dedicación.

Docente UNI.