Opinión

¿Por quién votar el 5 de noviembre?


Existen cuatro grandes partidos políticos en el escenario nicaragüense, y unos cuantos micropartidos que se les han unido, los cuales luchan entre sí para ganar la presidencia en noviembre del presente año. Estos partidos son el Partido Liberal Constitucionalista (PLC), Alianza Liberal Nicaragüense-Partido Conservador (ALN-PC), Movimiento de Renovación Sandinista (MRS) y el Frente Sandinista de Liberación Nacional (FSLN).
El PLC es un continuismo de modelo neoliberal de los anteriores gobiernos, comenzando con el del gobierno de Violeta Barrios de Chamorro (febrero de 1990 a enero de 1997); los de ese partido creen que el crecimiento hacia fuera y la contención del salario son un modelo que saca de la pobreza a los pueblos. La experiencia demuestra que desde que empezó ese sistema hay más pobreza en el país, más desempleo, mayor crecimiento de la economía informal, mayor migración interna e internacional y un mercado interno pobre. Es la política económica del Consenso de Washington (CW).
Sus miembros se han caracterizado por la corrupción y el usufructo del arca pública, hasta enriquecerse. Han sido descarados, ya que su máximo líder tiene una condena de 20 años y es el que maneja los hilos del partido, ya sea a través del “dedazo” o disponiendo a sus adláteres donde más le conviene.
La ALN-PC es el PLC con otro ropaje; ambos representan al gran capital. Su máximo líder, Eduardo Montealegre, está siendo indicado como presunto usufructuario de los Cenis, a través de la adquisición de propiedades a mitad de su valor actual. Su política económica sería el modelo neoliberal.
El MRS y su directiva está formada por sandinistas que han pertenecido a la oligarquía. El candidato presidencial del movimiento, Edmundo Jarquín, es yerno de la ex gobernante Chamorro, el cual está casado con su hija mayor Claudia. Ha trabajado para el Banco Interamericano de Desarrollo (BID), Banco que responde al CW y otras instituciones financieras, y ha sido embajador en España y México, por lo que no es conocido popularmente. Él ofrece construir 100,000 viviendas, aunque no indica con qué dinero financiará el proyecto de la construcción de viviendas, ni de dónde tomará recursos para formar el Fondo de Garantía. ¿Estarán conformes los bancos con ese Fondo? También ofrece créditos para los pequeños y medianos productores. Todos los partidos prometen y han prometido lo mismo.
Sus líderes consideran que serán un gobierno de centro, es decir, ni a la izquierda ni a la derecha, y prometen cumplir con los “Ocho Objetivos del Milenio”, los que incluyen erradicar la extrema pobreza y el hambre, lograr la enseñanza primaria universal, reducir la mortalidad infantil, entre otros. Esos ofrecimientos ya los han hecho los gobiernos anteriores. Promete también reducir drásticamente la deuda pública interna, pero no dice cómo lo hará. Su política económica sería el neoliberal sin duda alguna.
Su candidato a la vicepresidencia, Carlos Mejía Godoy, fue tomado por su popularidad, ya que no tiene experiencia política. Otra particularidad es que algunos de sus miembros han sido capacitados para fiscales por una institución republicana estadounidense, es decir, ellos, la directiva y miembros del Movimiento han tenido contacto con los Estados Unidos, pero no con la izquierda de América Latina.
Por último tenemos al FSLN, el cual ha creado mucha contrariedad con los disidentes y movimientos populares. Pero lo que más le critican al Frente es el pacto con Alemán, gracias al que afirmó el control de una parte de la Asamblea Nacional, la Corte Suprema Electoral y la Corte Suprema de Justicia. También ha ejercido control en la Superintendencia de Bancos, la Contraloría y la Procuraduría de Derechos Humanos.

Lo que más le interesó a Ortega fue el fortalecimiento del Frente y sus intereses personales, sin importarle los ataques a los movimientos populares. Es por el apoyo a la corrupción y la carencia de crítica a ésta que el Frente ha pagado un costo interno e internacional muy alto. Sus miembros más connotados se han unido a la acumulación de capital y bienestar personal, no importando los objetivos para los que fue creado. Con el pacto se reformaron la Constitución y las leyes para limitar los derechos políticos de los otros partidos.
El Frente tiene una base fiel de obreros y campesinos y es más grande que la de los otros partidos políticos, y según la última encuesta de Borge y Asociados (20 de junio-2 de julio) Daniel Ortega es el que tiene más simpatizantes (30.1%), al igual que su partido, con el 30.6% de simpatizantes, contra su más cercano contendiente Eduardo Montealegre, quien tiene 24.4 % y 17.4%, respectivamente. Su política económica sería un nuevo modelo desplazando al modelo neoliberal.
Aunque algunas leyes aprobadas por el pacto se cree que beneficiaron a la población, si usted las compara en término reales con los actos de corrupción, éstos sobrepasan con creces esos teóricos beneficios. Si un pacto es firmado entre corruptos los resultados serán corruptos.

¿Por quién votar el 5 de noviembre? Querido votante, usted tiene la última palabra.