Opinión

Ponte cómodo, lee y piensa


La vida es salvaje, y cuando es entre animales funciona mejor. Te voy a meter otro cuento… Según los griegos, Baco era un hijo de Zeus, el dios del Olimpo, y una vez les hizo un regalo a los hombres. El regalo fue un elixir fabricado de la sangre de tres animales, la de un mono, la de un tigre y la de un cerdo. El tal elixir fueron las bebidas alcohólicas, que hasta el día de hoy siguen usando los mismos componentes. Y así que cuando los hombres empezaron a echarse los primeros tragos comenzaron a sentir, a sacar las animaladas; las sangres hacen su efecto.
En un comienzo el slogan es: “Ponte mono”, suavecito te comienzas a mover, a dar brinquitos, sos el declamador y, como dice un tango, sos capaz de bailar La Marsellesa, la marcha de Garibaldi. Te atreves a cantar, ir al karaoke, se te suelta la lengua, se te quita la timidez, te vuelves el galán: un mono completo. Qué te importa el ridículo. No te importa nada, no hay pena. Momento exacto para llevar a la dama al motel, ella está eufórica. Para ellas, todo es gratis. ¡Qué dadivosa es esta gente!
La fiesta sigue, la hora feliz continúa, los tragos vuelan, sigues bebiendo, el mono desaparece, el tigre despierta, la consigna es: “Ponte tigre”, ¡cuidado!, cualquier palabra, un gesto y se enciende la mecha, se te sube la sangre, eres el valiente. El macho apaleador, la hembra jala mechas, la de garras filosas. Aparecen los golpes, vuelan las botellas, se quiebran las sillas, las mesas, ¡a esconderse todos! Se acaba la fiesta, te echan a patadas. Sigues bebiendo, tu cuerpo lo pide, el tigre apaleado se escabulle, ya no hay rayas. El cerdo toma su lugar, el cerdo se hace chancho, la onda es: “ponte chancho”, te vomitas, sientes la baba saliendo de tu boca, no puedes controlar la vejiga, los orines mojan tus zapatos. Te sientes pesado, te puedes apagar en cualquier momento, caer en cualquier cuneta. No sentiste el cólico, te vaciaste, ambiente de moscas. Pobrecito, la letra de advertencia sobre la sustancia que bebiste, demasiado pequeña, no se nota, muy rápido pasa en el anuncio.
El regalo de Baco funcionó, pero falta un cuarto animal. Baco muy sabiamente no lo puso, no es necesario. Ése sale solito. Al día siguiente, comienzan los aullidos, los lamentos, a ver los fantasmas, los diablos azules. Amaneciste en cualquier lugar, violad@, pegad@, tal vez SIDA o un embarazo no deseado. Sin dinero, pegajosos los pantalones, en la emergencia del hospital, porque se te da el servicio completo. O puede ser en el féretro, la familia aúlla, porque la campaña es: “Ponte coyote”.
Como en todos los cuentos, hay una moraleja. “Para qué ballenas, tortugas, águila calva, que se extingan todas; con toda esta fauna hay vida salvaje para rato, sino pregunte a la Policía, o en el Jorge Dimitrov. O llame gratis al 1-800-bares frente a la UNI, o al 1-800-Zona Hippos”.
Con el látigo en la mano, salvajemente.
Arquitecto y filósofo yoga.