Opinión

III Guerra Mundial


En su clásica obra De la Guerra, Karl von Claussewitz enunció: “La guerra es la continuación de la política por otros medios”. En el mundo contemporáneo, viviendo una economía capitalista neoliberal globalizada, podemos parodiar escribiendo: la guerra es la súper pervivencia de la economía capitalista por otros medios. Así lo demuestran los acontecimientos bélicos sufridos por nuestro planeta a partir de la invasión a Irak, más la ampliación actual del conflicto israelí-palestino a conflicto israelí-palestino-libanés-sirio-iraní-afgano-pakistaní-indo.
A todas luces, la guerra que se está librando en el Medio Oriente y que amenaza extenderse al oriente es una guerra cuya estructura profunda contiene la necesidad de Estados Unidos por su poderío militar colocado a la cabeza de los países poderosos de controlar las fuentes de petróleo y gas, más sus eventuales vías de tránsito (gaseoductos y oleoductos que llevarían estos productos a los mercados europeo, ruso y chino). Una vez más el capitalismo globalizado y postmoderno no escapa a la lectura de Karl Marx acerca de la determinación de la infraestructura económica sobre la superestructura ideológica.
Lo anterior me hace ser portador y poner en evidencia muy malas noticias. Querida(o)s Lectore(a)s, la Guerra Mundial ya empezó con los bombardeos sobre Beirut, Sidón, Tiro y otros núcleos libaneses por parte del Ejército, la aviación y la armada israelí… Bombardeos respaldados por el G-8, reunido en San Petersburgo, Rusia (Estados Unidos, Rusia, Reino Unido, Alemania, Francia, Japón, Italia y Canadá), quienes sacaron una declaración tibia y proclive a Israel, más el veto de los Estados Unidos a la resolución de la ONU que pedía Israel cesar sus bombardeo contra territorio libanés.
Aquí vemos cómo una vez más la democracia mundial (una ficción política que como el socialismo nunca existió) limita con los intereses de una potencia, y allí nadie de los burgueses y reaccionarios políticos y religiosos rechazan esto, ni a nivel nacional ni internacional. Salvo las organizaciones pacifistas y las gentes que creemos en la cultura de paz denunciamos y demandamos que la ONU no puede seguir rigiéndose por estas reglas antidemocráticas, autocráticas e injustas que son las reglas del poder.
Si a la agresividad bélica occidental añadimos la respuesta islámica de bombardeos con kathiuskas y misiles a Haifa, el Valle de la Bekaa en posesión de Israel por parte de hizbolah. A esto debemos agregar las claras, precisas y enfáticas declaraciones de líderes musulmanes sobre dejarse ir con todo (lo nuclear inclusive) en defensa de su comunidad de fe ante la agresión sionista… Señore(a)s, estamos asistiendo a los primeros combates que inauguran oficialmente la III Guerra Mundial.
Ahora algunos dirán: Artemio la está fumando verde, ésas son escaramuzas de un conflicto milenario, ya se van a calmar los primos (judíos y árabes). No, no es así. Veamos por qué ésta es la III Guerra Mundial.
1. El capitalismo está en crisis, y siempre cuando cíclicamente padece de ésta, la mejor salida que encuentra el sistema es dinamizar la economía con una guerra preferiblemente mundial.
2. El capitalismo mundializado o globalizado gracias a un sistema informático-comunicativo también global acusa a escala planetaria e inmediatamente los efectos de cualquier conflicto bélico, máxime si está ocurriendo en una zona sensible como el Medio Oriente. Prueba de ello es el alza de los precios del petróleo que desacelera la economía, que encarece todos los productos (inclusive los de países autosuficientes en petróleo), que conducen a la deflación y a la estagnación económica hasta que se orienta toda la producción hacia una economía de guerra. El alza del petróleo y sus derivados debe ser tomada como un indicador objetivo e irrefutable de la ominosa presencia de la III Guerra Mundial.
3. La obligatoria toma de posición de países poderosos, grupos de países, organismos internacionales, la comunidad pacifista mundial, que deberán realizar frente a este conflicto. Si analizamos el comportamiento de algunos países que integran el G-8, vemos cómo Francia ha sido la única potencia que reclama el cumplimiento de las resoluciones de la ONU sobre Israel en este conflicto. Japón, pese a ser una de las principales potencias económicas del mundo, aún no se libera del síndrome de Estocolmo en relación con los Estados Unidos de América. En circunstancias que Japón por ser el único país que ha sufrido la hecatombe nuclear estaría llamado a liderar el movimiento pacifista. Pero en geopolítica internacional se percibe un Japón sometido a los dictados de los Estados Unidos. Un gran ausente en este grupo es China Popular, la gran potencia económica emergente, el gran adversario que no ha sido incluido por las ocho potencias restantes. Los países empobrecidos como el nuestro tomarán posición cuando se precise de sus votos y el conflicto bélico sea más evidente.
La guerra los intereses económicos de los poderosos la erigen desde la miseria filosófica y espiritual de los países guerreristas que han abandonado la grandeza del shalom hebreo y la paz cristiana, por un lado; y por el otro, el abandono del salem árabe y el optar por la exacerbación del dogma de extender la fe islámica por la espada. Es allí donde aparentemente se enfrentan las religiones en un choque cultural. Esto está totalmente desmentido por los documentales de Michael Moore, entre otros protocolos, quien ha evidenciado que la familia real saudita y familiares de Osama Bin Laden fueron los únicos que sobrevolaron el espacio aéreo norteamericano (rumbo a España) después del 11/11/2001. Para el poder imperial hay árabes y árabes así como Bin Laden y Osama.
Un acontecimiento como la III Guerra Mundial difícilmente será sorteado por países como el nuestro, empobrecido y saqueado. Para las potencias mundiales y países ricos, será más evidente la prescindibilidad de países como el nuestro. ¿Qué les solicitará el G-8 a países más grandes como México y Brasil, a quienes tiene como invitados especiales en esta reunión? ¿Que América Latina, África y Asia provean la carne de canon y que su fuerza de trabajo se oriente a la producción de armamentos, que las maquilas sean transformadas en maquilas de guerra para fabricar vituallas para el Ejército?
Esta guerra mundial por la energía muy pronto vendrá la del agua, nos obliga a ir a ella a todos, por las buenas o las malas. América Latina se empobrecerá más, porque la receta de solucionar crisis económicas del capitalismo vía guerra no está diseñada para ella, sino para las potencias. Por eso Estados Unidos está construyendo el muro de la ignominia destinado a contener las oleadas de hambrientos provenientes del sur. Por eso Andrés Manuel López Obrador tampoco pudo alcanzar la Presidencia en México. Aquí los gringos fraudulentamente las echaron todas, considerando que en esta guerra no pueden tener su vientre bajo o patio trasero descubierto. Ojo, Nicaragua.
Hoy más que nunca la lucha por construir la paz con medios pacíficos es la única capaz de derrotar a la guerra. Como canta Mercedes Sosa, es un monstruo grande y pisa fuerte/ toda la pobre inocencia de la gente. Frente a ella, sólo la paz es subversiva.