Opinión

Debate electoral debe ser sobre propuestas y no sólo sobre las personas


Mientras se calientan los motores para que inicie la campaña electoral en nuestro país, es el momento de comenzar a insistir para que los candidatos a elección popular este 5 de noviembre formulen propuestas realistas y analicen con seriedad qué es lo que cada uno puede ofrecer. Por ello habría que iniciar preguntándoles cuál es el diagnóstico clínico que cada uno de ellos hace de la realidad del país. Ese diagnóstico clínico será determinante para definir el tipo de propuestas electorales que deberían ofrecerse. Éste no puede centrarse en sólo decir que el país está mal, pues eso es como no decir nada, o todo.
Imagínese usted, por un momento, que alguien visita a un médico y que éste de entrada le dice: “¡Estás mal!” ¿Cuál va a ser la inmediata reacción del paciente? Preguntarle: “¿En qué cosa el doctor lo ve mal?” Pero, además, si el médico de nuestro ejemplo es serio y no un charlatán, esperaría de él que al menos examine al paciente para poder formular un diagnóstico clínico que sustente el tipo de tratamiento que debería recomendarle. Pues igual pasa en la política, si no se tiene un claro diagnóstico del estado en que se encuentra el país, tampoco se pueden ofrecer propuestas realistas y mucho menos creíbles; por lo que es fundamental que las ofertas electorales de cada candidato y partido se realicen en dependencia del tipo de diagnóstico que se formula de la realidad nacional que se pretende transformar.
Si sólo nos quedamos en un diagnóstico general, sin antes haber aplicado un análisis clínico de la situación, lo más probable será que las diferencias entre una propuesta y otra no serán significativas; entonces el debate se centrará más en el individuo candidato (al estilo de los concursos de belleza) y habremos desaprovechado como electores una magnífica oportunidad para poder incidir en los cambios que demanda la Nicaragua de hoy y del mañana.
Cuando se les pregunta a diferentes políticos: ¿cuál es, según su criterio, el principal problema de Nicaragua?, casi todos responden que es la pobreza. Pero cuando les preguntan: ¿y por qué estamos pobres?, ahí comienza el debate. Unos dicen que somos pobres porque hay corrupción, otros por el pacto, porque el actual gobierno es inútil, o los intereses creados son demasiado fuertes, o porque los organismos internacionales nos han empobrecido, o porque el imperialismo nos ha mantenido en la pobreza, o que por los errores en los años ochenta, o porque no hay trabajo, etc., etc.; y así pudiéramos continuar escuchando explicaciones hasta la eternidad, dependiendo de la preferencia ideológica y política de quien contesta.
Según sean esas preferencias, así también visualizan la variedad de propuestas que luego formulan. Nadie pareciera reconocer que la pobreza es un fenómeno que va más allá de la corrupción, del pacto, de la incapacidad de un gobierno, de los intereses creados, de la influencia de los organismos internacionales, de la injerencia imperial, de los errores del pasado, de la escasez de fuentes de empleo, y que en realidad nuestra pobreza es un fenómeno estructural de la misma sociedad con múltiples ramificaciones en todas las esferas de la vida, que sólo una visión colectiva del país que queremos construir puede transformar y cambiar.
Además, esa visión tiene que construirse por encima de los prejuicios políticos e ideológicos, con los que tradicionalmente abordamos nuestras respuestas. Se trata de una visión colectiva del país, con la cual debemos confluir todos los nicaragüenses, donde se abandona el sectarismo partidario en aras de contribuir a erradicar la pobreza, la que todos aceptan como el principal problema de Nicaragua.
Los obstáculos estructurales que crean la pobreza se pueden superar siempre y cuando exista esa visión compartida de país; y tenemos que estar convencidos de que se puede terminar con la pobreza, porque ya muchos otros países lo han logrado y no hay razón que nosotros no podamos hacerlo; pero que se necesita una propuesta integradora, colectiva y nacional, que englobe acciones dirigidas a superar los distintos obstáculos que estructuran nuestra pobreza.
¿Qué nos tienen entonces que decir las distintas propuestas actualmente sobre la mesa?, ¿vamos a hacer más de lo mismo?, ¿o habrán propuestas que permitan abrir con realismo verdaderas esperanzas para toda la nación, que permitan dejar atrás las secuelas de nuestra pobreza? Eso es lo que los ciudadanos demandamos. La palabra la tienen los candidatos.
1 Ex Candidato a la Presidencia por el FSLN, economista y Dirigente Político. fideg@tmx.com.ni