Opinión

Cuánto valen los votos femeninos


La ley de igualdad se verá nuevamente derrotada en el nuevo gobierno. Las listas de diputados a elegir lo dicen todo, desestimando a la mayoría de la población: las mujeres. Por eso las ganas de votar tendrán que estimularse a la fuerza de plata, negociaciones, amenazas, prebendas, y eso también es corrupción.
Especialmente desanima a la juventud saber que les corresponde el 64% en el Padrón Electoral, y dentro de ésos, el 77 es voto de mujeres, donde nos encontramos jóvenes estudiantes y profesionales que no queremos seguir siendo tratadas como de segunda.
Adiós mis flores. Las promesas de inclusión junto con las sonrisas de los candidatos se acaba el 5 de noviembre, y las mujeres a cargo de los distritos con sus estandartes y las campesinas asoleadas con sus hijos desnutridos tendrán que conformarse como los años anteriores con una presencia minoritaria de mujeres que no cambiarán nada.
¿Queremos las mujeres seguir acartonándonos como recursos útiles a los “hombres” de los partidos viejos o nuevos, donde ha quedado demostrado que lo que impera es seguir siendo caudillos o llegar a ser caudillos?, lo demás veremos cómo se acomoda.
Todos están cortados con la misma tijera, y por lo tanto, las mujeres no podemos esperar ningún cambio. Los del PLC y el FSLN no lo esconden; los de la ALN-PC y el MRS quieren disimularlo con un discurso incluyente que al final desenmascararon, poniéndose al mismo nivel.
¿Pensaron ellos en el peso y la importancia del voto de cada mujer en Nicaragua? Claro que sí, sólo basta remitirse a las encuestas, pero la ambición los empujó a negociaciones políticas con actores trasnochados y a reacomodar sus discursos disfrazando las frases trilladas que las mujeres no debemos tragarnos más. ¿Se han puesto a pensar qué pasaría si las mujeres no votamos en estas elecciones como castigo a la exclusión y a la discriminación?
El FSLN se vanagloria de tener una mujer fuerte e inteligente sobre quien recae el trabajo intelectual y estratégico para que el caudillo intente ganar una vez más, pero se la deja relegada, objeto de chacota y burla, perdiéndose una valiosa oportunidad. EL PLC, donde urge un cambio, decidió por dos caras desertoras que se remiten a su origen, sin posibilidad de barajar nombres de mujeres capaces de levantar la bandera liberal, ¡perdiéndose una valiosa oportunidad!
La ALN-PC, emergente para aglutinar fuerzas democráticas antagónicas y ofrecer un liderazgo diferente, se retracta de su discurso de inclusión de la mujer desde su fórmula, ¡perdiéndose una valiosa oportunidad!
El MRS, que intenta un cambio difícil pero posible para reivindicar la mística revolucionaria, decide traer del extranjero su fórmula, teniendo a su mano mujeres épicas a su alrededor, ¡perdiéndose una valiosa oportunidad!
La abstención es un peligro eminente, especialmente para la democracia donde se ha superado el verticalismo y la sumisión. Las mujeres nos sentimos desanimadas, y podríamos abandonar la contienda para que los autosuficientes líderes atiendan solos sus campañas, incluyendo cocinar y hacer los sándwichs, porque nosotras ya estamos cansadas de servirles la mesa.
La fuerza de convocación femenina no debe conformarse con discursos condescendientes, éste es un buen momento de conocer cuánto valemos. El castigo no está en desertar de un partido hacia otro, sino en la ausencia en las próximas elecciones, porque ninguno merece nuestro voto. No se trata de promover el anticivismo, sino de dejar que los hombres se fajen entre ellos, al final podrán apreciar el valor de lo que se están perdiendo y el daño que le causan a Nicaragua.
Estudiante de V año de Medicina de la UAM. Cédula 281-201284-0008L