Opinión

En política, lo nuevo será lo nuevo, y lo viejo, viejo


Siempre en los comicios presidenciales habrá partidos o candidatos que afirman que ellos son las caras nuevas, por lo tanto, la opción para un pueblo sumido en la desesperanza.
Nuevo, quizás, por ser la primera vez que se involucran en una política de primer plano. Nuevo tal vez, porque dicen que están contra lo viejo, o sea, políticos fogueados, experimentados que han entregado toda su vida por una Nicaragua mejor.
Decir ser nuevos, que es una opción fresca de cambios por ser novatos, es ser demasiado simplista, y cualquier alharaca que se arme no vale nada para los votantes de estos tiempos.
Lo nuevo y lo viejo en la política, es la actitud que se tenga con relación a la situación, como en el caso de Nicaragua, que la tercera parte de la población padece hambre, y que la brecha socioeconómica se sigue ensanchando entre la cúpula privilegiada y los pobres. Tres gobiernos de derecha consecutivamente han pasado y se dedicaron a hacer eso, ser gobiernos de derecha y servir a su cúpula.
Lo nuevo y lo viejo está en la posición política que se tenga de acuerdo con la realidad de la actualidad. El futuro se imagina y forja en el presente.
Ser de izquierda no es nada nuevo en América Latina. Lo nuevo de la izquierda es su cauce (en la actualidad en la región tiene varios cauces); pero su principal es el derecho que se ganó con mucha sangre para poder participar en elecciones presidenciales, y reivindicar cívicamente con su fuerza transparente lo que le está arrebatando el neoliberalismo.
Ser apoyado por los Estados Unidos de Norteamérica es tan viejo como el pinol, tan viejo como la política de Adolfo Díaz, Moncada y los Somoza.
¿Qué nuevo podría tener para el pueblo la gestión de un gobierno de derecha feudal? Nada. Sus promesas son vacías, y detrás de lo opaco se nota con los relámpagos la Edad Media. ¡No es exageración, descubra por sí mismo el pensamiento de esta clase de derecha ¡
¿Y la derecha colonial? ¿Qué nuevo puede ofrecer? Nada, porque es tan sumisa como lo era en el tiempo de la Colonia, tiempo de los reyes y los virreyes; y tan obediente como en los tiempos de los procónsules del imperio. Y la derecha nacionalista, ¿qué nuevo puede ofrecer? La verdadera derecha nacionalista puede ofrecer su interés por el futuro de Nicaragua, uniéndose con otras fuerzas políticas para hacer realidad el futuro halagüeño de Nicaragua. ¿Cuántos de derecha nacionalista hay dentro y fuera de los partidos? No podría responder con precisión.
¿Y las posiciones políticas light? Son como la cerveza light, posee el color y hasta se puede creer que tiene el mismo sabor de la cerveza legítima, pero le falta lo espirituoso, luego no es una cerveza, es una bebida de mentira, por lo tanto, es una política de mentira.
Para un sector de la derecha hablar de salvar a los pobres, de acabar con el desempleo, con el hambre, es nuevo; nuevo para ellos porque antes les estaba vedado pronunciar ese léxico por su condición de reaccionario, y además decían que ese lenguaje era de los sandinistas.
Ahora los políticos de derecha colonial hablan de proteger al campesino, a los hambrientos de la ciudad, de desarrollar la educación y la economía. Ese discurso demagógico a favor de los pobres ya es muy viejo para el pueblo.
Hablamos que lo nuevo de la izquierda es reivindicar los derechos que el neoliberalismo ha venido quitando. ¿Y qué es el neoliberalismo? en pocas y sencillas palabras es la imposición de la Banca Mundial de programas dizque para erradicar la pobreza en el tercer mundo. Programas de crédito que al fin y al cabo terminan empobreciendo más a los pueblos. Allí están las estadísticas reveladoras.
Conceder préstamos a condición de que no se aumenten los salarios a los trabajadores. Según los neoliberales hay que amarrarse la faja, hay que sacrificarse ahora para que después que la economía haya crecido, sus excedentes se derramen desde la cúspide y llegue la abundancia a la base, al pueblo. Ese cuento es viejo también.
Hace unos dos meses miles de televidentes oímos y miramos por la TV a un empresario de derecha colonial que repetía una retahíla neoliberal: “…Si quieren aumentar el salario a los trabajadores, sepan de una vez por todas que los empresarios no perdemos, porque inmediatamente recortamos el personal, y los que aspiraban a más salarios terminarían entre los desempleados”. Eso es el neoliberalismo, y la corriente más fuerte, la extranjera, que quiere disponer a su gusto y antojo de las riquezas nacionales, del patrimonio de los pueblos latinoamericanos. Y el empresario montado encima de su organización, días antes había elogiado a un movimiento político de factura nueva como la modernidad política.
Señor lector, sea usted mismo el que señale en este momento qué partido político de Nicaragua trae algo nuevo para las próximas elecciones de noviembre.
Decano de la Facultad de Periodismo de la
Uhispam
trejosmaldonado@yahoo.es