Opinión

Una propuesta concreta sobre la Banca de Fomento

I de II Entregas

Algunos problemas fundamentales del país
Con el cierre del Banco Nacional de Nicaragua (BND), después de 92 años de existencia, la enorme mayoría de los pequeños y medianos productores del campo y la ciudad quedaron sin ninguna opción financiera.
Actualmente hay unos 250 mil pequeños y medianos productores rurales sin acceso al crédito formal. Asimismo, existen 98 mil empresas unipersonales y 50 mil microempresarios en situación bastante parecida.
Los créditos existentes, además de la dificultad de acceso para estos sectores, se ofrecen en condiciones onerosas que incluyen un alto costo de intermediación financiera.
Los cultivos agrícolas mantienen rendimientos estancados desde hace muchos años, hay una importante reducción de la población ganadera del país y una pérdida en su calidad genética.
Consecuencia del abandono del agro, el 63% de los hogares rurales están en la categoría de extrema pobreza, concentrándose ésta principalmente en la RAAS, RAAN, Jinotega, Río San Juan y Boaco. Los grupos de extrema pobreza están integrados mayoritariamente por niños menores de 14 años, sobre todo en el medio rural.
Los pequeños y medianos productores además de que no los beneficiaron con políticas de fomento, quedaron desprotegidos al no poder competir con los productos importados; dando como resultado pobreza extrema en el campo, altísimos niveles de desempleo que han alimentado la ya crónica migración hacia las ciudades y los países vecinos.
La política actual es inadecuada
En 1998, a raíz de la desaparición del BND, el Gobierno creó el FCR (Fondo de Crédito Rural) que atiende a la pequeña producción intermediando los fondos a través de ONG-microfinancieras y de algunos bancos comerciales. Asimismo, existen otras instancias que manejan recursos para financiar la producción agropecuaria, como el Instituto de desarrollo Rural (IDR), Mag-For: Programa Libra por Libra y Fondeagro. Además organizó Fomicrp, un fondo del Instituto Nicaragüense de la Pequeña y Mediana Empresa (Inpyme), para atender demanda de crédito de las micro, pequeños y medianas empresas..
Todos esos recursos son intermediados por la banca y las microfinancieras. Adicionalmente, dentro del sistema financiero funciona la Financiera Nicaragüense de Inversiones (FNI), institución de segundo piso que impulsa una serie de programas concediendo a la banca comercial líneas de crédito para estos propósitos.
Estos recursos, en vista de los diferentes actores o intermediarios que intervienen, llegan a los usuarios finales con términos y condiciones muy onerosas, y los pequeños y medianos productores prácticamente no califican como sujetos de crédito.
El sistema financiero ha demostrado, en las condiciones actuales, no ser adecuado para resolver los problemas del crédito a los sectores productivos integrados principalmente por pequeños y medianos productores, por lo que se hace necesario contar con una institución financiera o Banco de Desarrollo que trabaje con fondos adecuados, de fácil acceso, con independencia administrativa, solidez financiera y sin permitir influencias políticas ni de otro orden.
Transformar a la FNI en una financiera para el desarrollo
Para llenar este vacío, nuestra propuesta es transformar la Financiera Nicaragüense de Inversiones (FNI) en una institución ágil, eficiente y con independencia administrativa para que haga llegar el crédito en forma directa, y también a través del sistema financiero, a los sectores productivos más necesitados en especial a los pequeños y medianos productores del agro.
El actual patrimonio de la FNI y la cartera actual de créditos que ascienden a más de US $70 millones serían fortalecidos con el traslado de los fondos que están dispersos en financiamientos para diferentes programas y proyectos del sector productivo en instituciones como el IDR, FCR, Mag-For, etc., y fondos provenientes del Gobierno Central como los generados por la privatización de Enitel y otras fuentes que al momento disponen de fondos superiores a los US $50 millones. Con este reforzamiento en las disponibilidades actuales de fondos, se podría comenzar a operar de inmediato en la atención a los sectores mencionados. Y cuando digo de inmediato, es a partir del próximo ciclo agrícola. Cualquier otra propuesta, que no parta de una readecuación de los recursos y capacidades existentes, es ilusoria en términos de producir resultados tangibles, para los productores del campo y la ciudad, dentro de los plazos del próximo gobierno.
Edmundo Jarquín es candidato a la Presidencia de la República por la Alianza MRS