Opinión

El Decálogo Electoral


En la vida democrática el ejercicio del voto es el principal instrumento para influir en la marcha de los asuntos públicos. Es un derecho que hay que ejercer con el mayor cuidado.
Es verdad que no todo depende de los responsables políticos, pero de las personas elegidas dependen, en buena parte, la convivencia en paz y el respeto mutuo, el bienestar y la calidad de vida de los ciudadanos, el funcionamiento de las instituciones y servicios, la defensa de los más desfavorecidos y la garantía de los derechos fundamentales.
Para votar responsablemente hay que estudiar las propuestas de cada partido político y hay que fijarse en la competencia de las personas a quienes vamos a apoyar con nuestro voto.
Los programas no han de ser solamente bellas palabras y promesas sin posibilidades reales de ser llevadas a cabo. Al ejercer nuestro derecho al voto no debemos dejarnos llevar por consideraciones estrechas y egoístas.
Invitamos a los candidatos y a los partidos políticos que los presentan a realizar una campaña electoral informativa y positiva, lejos de la descalificación y del insulto. Debe ser una campaña que favorezca la justa competencia. Invitamos también a los Medios de Comunicación Social a ejercer responsablemente su tarea, contribuyendo a la formación de la opinión pública, mediante una información veraz y correcta.
La campaña política debe estar animada por la verdad, la cual implica dar a conocer los datos reales de la situación del país, presentar los contenidos de las respectivas plataformas, ofrecer proyectos claros y planes realistas y veraces, y no prometer fáciles y retóricas ilusiones.
La campaña electoral debe mantenerse dentro de los marcos de un civilizado pluralismo. Deberán evitarse los procedimientos innobles, la violencia verbal o de hecho, los cuales pueden poner en peligro la realización pacífica de los comicios y determinar su frustración. Una campaña veraz, respetuosa y austera es, en sí misma, un paso y una invitación a actuar de un modo moral a la hora de emitir un voto.
Para formar la conciencia de los votantes
1. Es necesario que todos los ciudadanos recuerden su derecho y al mismo tiempo su deber de emplear el voto libre para promover el bien común. La iglesia considera obra digna de alabanza y consideración la entrega de quienes, por servir al bien público, aceptan las cargas de esos oficios (CF. GS. 75).
2. Para que el voto sea honesto y responsable ha de tener muy en cuenta el programa del partido al que apoya, la ideología que lo sustenta y las personas que lo encarnan.
3. El voto es secreto, nadie debe saber cómo votó usted. Por eso es un acto personal, que requiere ser asumido con la debida responsabilidad.
4. Precisamente por ser un acto personal, se debe votar con entera libertad. No hay que aceptar presiones que pretendan influir en la conciencia.
5. Es degradante cualquier tipo de “regalo” que pretenda influir en la decisión sobre el voto. La conciencia no se vende, la conciencia reflexiona.
6. Al votar, debemos hacerlo pensando en lo que sea más conveniente para Nicaragua y para el legítimo desarrollo. No se puede votar para defender intereses egoístas, ambiciones de poder o prestigio social.
7. Al votar por una alternativa se debe pensar en aquella que signifique mayor esperanza y menos frustración para los jóvenes.
8. Se debe votar pensando en los pobres: pensando en ¿qué alternativa asegura mayor justicia y una economía solidaria? La solidaridad con el prójimo tiene que ver con la igualdad de derechos y la igualdad de oportunidades; por lo tanto, tenemos que oponernos a toda forma de discriminación y racismo.
9. No puede haber verdadera reconciliación entre las personas y los pueblos, si la conciencia contrita del pecado no se proyecta positivamente en una actitud de solidaridad. Donde hay solidaridad, allí hay también reconciliación. Ambas se necesitan mutuamente.
10. El proceso electoral debe ser un período de fiesta cívica en el cual todos participamos en el debate abierto, civilizado, informado y profundo sobre el futuro de nuestro país. Es deber de todos acatar el resultado que exprese la voluntad de los ciudadanos. Nicaragua debe ser lo que los nicaragüenses decidamos que sea.
Cardenal Miguel Obando y Bravo.