Opinión

Se privatizan las ganancias, se socializan las pérdidas


En cualquier parte del mundo los inversionistas financieros están expuestos al riesgo de sus inversiones financieras, y no se espera en ninguna parte que los contribuyentes asuman el costo de sus pérdidas.
En Nicaragua el 90% de los depositantes apenas concentra el 20% del monto total de depósitos. El 10% restante de grandes depositantes, auténticos inversionistas financieros, concentra el 80% del monto total de depósitos. Un nivel impresionante de concentración de los depósitos.
Este punto es importante para comprender a quién se protegió al asumir el Estado la garantía que el entonces presidente del Banco Central, Noel Ramírez, extendió, sin base legal alguna, sobre el 100% de los depósitos de los bancos quebrados.
Cuando se garantizó el 100% de los depósitos de los bancos quebrados, lo que se hizo fue asegurar que los grandes depositantes, los cuales concentran el grueso de los depósitos, recibiesen una garantía estatal de sus inversiones financieras, la cual tendría que ser pagada por los contribuyentes. Entre estos grandes depositantes se encontraban, por supuesto, los accionistas de bancos.
Se privatizan las ganancias, se socializan las pérdidas. Éstas son las reglas del juego que al parecer se proclaman sacrosantas.
Si sólo se hubiesen garantizado los depósitos de los cuenta-habientes que mantenían cuenta por un monto de US$ 20,000 o menos, como se pensó en un inicio, los cuales representaban el 95% de los cuenta-habientes de los bancos quebrados, el costo de las quiebras bancarias, financiadas con la emisión de Cenis, hubiese sido de unos US$ 100 millones.
Al extender la garantía al 5% restante de los depositantes, aquellos con depósitos mayores a US$ 20,000, detentados por apenas unos 100 depositantes, el costo que el Estado asumió se elevó a unos US$ 350 millones.
Dicho de otro modo, los pequeños cuenta-habientes, que representaban aproximadamente el 95% de las cuentas de depósito de los bancos quebrados, apenas representaron el 29% del costo total de la garantía extendida sobre la totalidad de los depósitos. Aproximadamente el 71% del total de dicho costo estuvo representado por la extensión de la garantía sobre los depósitos del 5% de los restantes depositantes, es decir, “los grandes”.
¿Cuál es la diferencia cualitativa entre el primer 95% de ahorristas y este otro 5% de los depositantes?
El 95% de depositantes que mantienen montos menores a US$ 20,000 son ahorristas, es decir personas que mantienen en esta forma sus ahorros personales. Por el contrario, montos de depósitos como los que mantienen algunas decenas de grandes depositantes, menos del 5% del total, representan de hecho una inversión financiera tan arriesgada como cualquier otra, que recibe incluso una tasa de interés diferencial. Éstos son los depósitos por los cuales compiten los bancos. Entre estas pocas decenas se encuentran los accionistas de los bancos.
En cualquier parte del mundo los inversionistas financieros están expuestos al riesgo de sus inversiones financieras, y no se espera que los contribuyentes asuman el costo de sus pérdidas, en ninguna parte.
La garantía extendida a estos pocos grandes inversionistas, más allá de la responsabilidad con la protección las decenas de miles de simples cuenta-habientes, significó para el Estado asumir un costo desmesurado. Por supuesto, estos grandes inversionistas financieros tienen un gran peso económico, social y político, y nadie se atreve a cuestionar sus sacros intereses. Por lo tanto, se hace recaer el costo de sus pérdidas sobre los contribuyentes y sobre la población, que no tiene semejante poder e influencia.
Inges/ Coordinadora Civil