Opinión

Ana Ilce Gómez en la Academia


Esta noche las puertas de la Academia Nicaragüense de la Lengua se abrirán para recibir, con todos los honores, a una de las voces más altas de la poesía escrita por mujeres en nuestro país. Se trata de Ana Ilce Gómez, quien hoy se incorpora a la Academia como Miembro de Número de la corporación, electa por decisión unánime de sus miembros.
Gracias a la reforma de los Estatutos de la Academia, aprobada el 13 de octubre de 1997, se superó la anacrónica disposición que reservaba el honor del ingreso exclusivamente a los escritores varones. Fue a partir de entonces que las escritoras nicaragüenses pudieron ser electas en condiciones de igualdad con los escritores.
Correspondió a Mariana Sansón Argüello el honor histórico de ser la primera mujer electa como Miembro Correspondiente de la Academia, a la que ingresó el 2 de diciembre de 1997.
En aquella memorable ocasión tuve el privilegio de ser designado para hacer el elogio de la nueva académica. Dije entonces: “¡Cómo me complace que la mujer nicaragüense haga hoy su entrada en nuestra Academia de la Lengua, dignamente representada por esta singular poetisa que de haber vivido en tiempos de Darío, éste, sin duda, le hubiera incluido en la galería de sus Raros!”
Inolvidables fueron las frases que entonces leyó Mariana al agradecer su elección: “Al efectuar mi ingreso a este augusto recinto, que guarda con celo y con amor la esencia pura de nuestra identidad cultural --como es la lengua, sangre vivificante de nuestro ser y vínculo de unión con los otros pueblos por donde circula y actúa, y nos hace presentes en lo universal--, quiero hacerlo en nombre de la mujer nicaragüense y entregar a ella este singular mérito de ser la primera en cubrir un camino que desde hace tiempo le pertenecía”.
Luego vino el ingreso de la primera escritora electa como Académica de Número: la narradora Rosario Aguilar, cuya incorporación tuvo lugar el 21 de julio de 1999. Rosario entró siguiendo la senda inaugurada por Mariana Sansón. De esta manera, la Academia hizo justicia al talento literario de nuestras escritoras. En calidad de Miembros Correspondientes ingresaron después las escritoras Nydia Palacios, Conny Palacios y Gioconda Belli, todas ellas sobresalientes figuras de nuestra literatura.
Esta noche Ana Ilce Gómez será incorporada como Miembro de Número de la Academia, en justo reconocimiento a la alta calidad de su poesía, contenida en un par de libros: “Las ceremonias del silencio” (1975) y “Poemas de lo humano cotidiano” (2004), dos obras que por su singularidad y profundidad poética colocan a su autora en la primera línea de la mejor poesía nicaragüense.
Los escritores y escritoras nicaragüenses debemos regocijarnos por este acontecimiento, que lleva al seno de la Academia a una digna representante de la mujer nicaragüense consagrada a la poesía, de quien Pablo Antonio Cuadra dijo: “Ana Ilce no hace poesía. Se hace poesía”. Al ingresar, Ana Ilce leerá algunos de sus poemas que “abordan lo humano y lo cotidiano”. Tal vez nos regale versos suyos como éstos:

“La voz de ustedes es mi voz,
mujeres lejanas
mujeres de mi tiempo
por ustedes canto y brillo como la más
simple de todas las estrellas”.

Managua, julio de 2006.