Opinión

Información y comunicación según The Big Brother


Una imagen contemporánea de los medios de comunicación social podría ser la infinita construcción en el vacío (trompe l’oeil) que se produce cuando se contraponen dos espejos. Todo medio de comunicación social en nuestro tiempo en primer lugar se mira a sí mismo. Padece de eso que Michel Foucault en su Historia de la sexualidad llama la conciencia de sí. Esta práctica actual de los medios, rebosantes de narcisismo, es una de las fuentes generadoras de su poder y le impide ver, dedicado a la delectación morosa de su importancia y belleza, los compromisos tejidos e intríngulis que establece con el poder económico para acceder al poder político. Por supuesto, en los medios existen honrosas excepciones cuya fuente de poder deriva de la independencia y su vocación política de servicio a la ciudadanía.
Pese a ser una estructura autosuficiente --el trompe l’oeil mediático es autofágico--
y aparentemente se basta para alimentarse a sí mismo; pero precisa de una relación nutritiva y depredadora con lo real circundante (política, deportes, economía, entretenimiento, espectáculos, desastres naturales, guerras, nota roja, publicidad, etc). Lo real lo provee de las imágenes para su creación inmanente y como contenido fungible para el código comunicativo común que comparte con sus consumidores en el momento de su deglución (consumo). Sobre el trompe l’oeil, para que mis lectores jóvenes, para que los chavos queden claros, pueden recordar la imagen de Freddy Mercury, el solista de Queens, en el videoclip de Rapsodia Bohemia cuando dice Pacíficoooooo y su rostro se multiplica infinitamente hacia los lados.
Recordemos que los eventos están ocurriendo en la realidad y los medios los están captando, procesando, editando, haciéndolos digeribles y vendiéndolos a lectores y espectadores que viven en esa realidad. Es asombroso lo logrado por los medios, vendernos lenguajes, imágenes y sonidos como trozos empacados de realidad --totalmente desvirtuados por la edición o recorte-- y vendernos la ilusión de necesidades y fantasías, a través de la publicidad. Los medios, hijos de Mandrake el Mago, operan sobre la pulsión de la curiosidad y el asombro humanos, padecidos inevitablemente por nosotros, y se nutren también de una apetencia de información muy humana. La información es vital para la toma de decisiones de toda índole y nos posibilita interactuar con nuestro entorno. La información y la comunicación son fluidos vitales en la sociedad humana de hoy. No es posible desempeñarse en la sociedad contemporánea sin información y sin comunicación.
Pero estos fluidos vitales pueden ir en la misma corriente río abajo o como corrientes eléctricas, positivas y negativas, pueden chocar y producir cortocircuito. Siempre ha habido una tensión entre información y comunicación. Esa tensión se acaba de concretar en la diatriba de George W. Bush, Presidente de los Estados Unidos de América y Comandante en Jefe de las Fuerzas Armadas que invadieron y ocupan Irak, en contra del diario The New York Times. A éste le cayó la teja por haber convertido en comunicación la información relativa a la sistemática violación del secreto bancario del sistema financiero mundial (globalizado) por parte de la inteligencia americana en su lucha contra el “terrorismo” musulmán. Aquí olímpicamente desapareció en el mundo la privacidad de las transacciones financieras realizadas por los ricos árabes o instituciones de la fe musulmana con sus conexiones occidentales. Se fregaron los ricos, el sigilo bancario funcionaba como un coto vedado para conservar la privacidad de todos los negocios, es superfluo adjetivarlos de sucios, porque todos los son.
Éramos más o menos conscientes que a los pobres se nos espiaba por pertenecer a organizaciones políticas, sindicales o sociales. O a través de los sistemas manejados por los centros de información de crédito. En Nicaragua, hace algunos meses, la licenciada Aurora Suárez en un artículo publicado en END 11/11/05 bajo el título Dilemas de la libertad: ¿quién sos o cuánto somos?, advirtió extrañada sobre el último censo nacional, que por primera vez en la historia arrancaba su encuesta indagando sobre el nombre propio del jefe de familia y los nombres de los miembros del núcleo familiar censado. Esto es una manera de espiar económica o crediticiamente a todos los habitantes de Nicaragua. Vean cómo se perdieron más de 70,000 boletas del Censo Nacional y cómo los centros de información de crédito manejan al día nuestra capacidad crediticia. En el INEC parece que se dedican a cantar: la privacidad... ja, ja, ja.
Ahora, con las medidas imperiales, son los ricos los que se han quedado desnudos en su haber y tener. Ahora podemos empezar a adjetivar la globalización como un sistema totalitario y el ojo del Big Brother llorará una que otra lágrima de cocodrilo a través de la cual verá Enemigo Público con Will Smith, como una película obsoleta y desfasada. Un pobre cuento chino. Mejor me pongo mi hoja de parra sobre mis genitales, no vaya a ser que de tanto obervarme, se excite my Big Brother.