Opinión

Delito contra Nicaragua y su pueblo


¡Los nicaragüenses vuelven a las cavernas, con suerte, al candil!
¿Qué han dicho sobre tan criminal crisis energética los precandidatos a las elecciones 2006 para presidente de la República, diputados ante la Asamblea, esas caricaturas de políticos roba espacios publicitarios para provecho personal? La han ignorado, no se ocupan ni les preocupa.
El problema es muy delicado para el futuro del país, no se trata de spot publicitarios de candidatos abrazando a niños, visitando enfermos, abrazando o besando a mercaderas, sonriendo de oreja a oreja, poses de artistas, entrevistar transeúntes, pequeños pulperos, no; no se trata de payasos con cerebros de papel. Se trata de crudas realidades que inciden en el hambre y la pobreza.
Quienes llevan a los países a este tipo de crisis energética se pueden calificar de criminales de lesa humanidad; los funcionarios y empresarios causantes están muy tranquilos.
En Nicaragua tenemos muchos charlatanes. Ningún país podrá salir del atraso, y menos desarrollarse, civilizarse, sin energía. Lo que pasa es que llevamos casi dos décadas de estar viviendo en charanga, con una burocracia tecnológica entreguista, harto mediocre.
El ex vicepresidente Bolaños conoció del problema energético de Nicaragua, participó en la negociación de privatización de la comercialización del servicio y existió una comisión para todo lo relacionado con la privatización de dicha comercialización.
Todos y cada uno de los funcionarios de entonces están vivitos y coleando, y están obligados a explicar a público en general los detalles sobre cómo se cocinó la venta del servicio de energía con la transnacional española.
Esos funcionarios han callado y siguen callando, y si callan es porque son cómplices de asuntos muy oscuros, que perjudican al país y la economía nacional. ¿Por qué no dan la cara?
En todo ese chanchullo de la privatización comercial fueron cómplices el Fondo Monetario Internacional (FMI) y el Banco Mundial (BM) por la presión chantajista que pusieron al gobierno entre sus múltiples condiciones sine qua non de condonaciones y colaboración externa. La privatización de la comercialización no es ninguna política, sino caprichos de burócratas al servicio de transnacionales que se divierten en países atrasados que carecen de gobiernos preocupados por el interés nacional.
¿Qué se ganó con la privatización de la comercialización o cobro del servicio? Alzas en tarifas, peor servicio, embolsarse subsidios y que extranjeros vinieran a chuparnos. Se desconocen contratos y condiciones, y ahora resulta que gente interesada confiesa extraviados esos documentos y no se hace nada con firmeza por aclarar el asunto en el menor tiempo. Se perdieron, se perdieron, se va a investigar, lo de siempre, allí termina todo.
Es ridículo aceptar que originales o copias de la documentación de negociación firmada con el gobierno no se encuentre en la administración pública; seguro que Unión Fenosa tiene sus textos íntegros, que obviamente no va a facilitar. Con la confesión de documento perdido del sector energético se ha quedado dependiente de lo que de Unión Fenosa alegue. ¡Así marcha la administración pública en Nicaragua, con funcionarios incapaces o mafiosos!
Pero el problema de fondo no era de comercialización, sino de producción o generación de la energía para consumir, de comprar energía excedente centroamericana. No es como han venido sosteniendo el FMI y el BM: que la macroeconomía es lo único que debe atenderse, ciegos y sordos en lo demás, y así resuelven sólo lo que les interesa.
Esos representantes del Fondo y El Banco Mundial que dicen ser economistas son empleados secundarios que jamás han tenido en sus respectivos países la responsabilidad de dirigir la economía nacional, apenas saben pegar parches y andar negociando bajo la mesa con el garrote del poder. Siempre caminando con su recetario de cocina bajo el brazo. O se hace esto o lo otro, o muéranse; a nivel de opinión ni ellos ni el gobiernos explican o debaten, se hacen dueños de la verdad absoluta, pero en economía no existen verdades absolutas, todo es relativo.
El tema energético en Nicaragua debe enfocarse como un problema integral del sistema económico, que sólo podrá resolverse con una planificación nacional. Mucho se ha insistido sobre planificación nacional, no se trata de andar poniendo pie de amigo. Nicaragua carece de mucha infraestructura fundamental para poder levantarse de la postración en que la dejó la década oscura del sandinismo.
Al Fondo Monetario y al Banco Mundial no interesa o preocupa la carencia de infraestructuras, todo lo contrario de lo que fue su principal preocupación en los primeros años de su fundación, décadas 40 y 50. Les vale el mantenimiento de una red vial en buenas condiciones, que hayan caminos de penetración; igual que el país no tenga una racional planificación de su energía; igual que la situación calamitosa de salud y hospitales; el deterioro de los inmuebles escolares, el agua potable con el mantenimiento de sus fuentes. Ellos como piratas intervienen sólo para que las transnacionales saquen lo más que pueda.
El Fondo Monetario y el Banco Mundial manejan el país para que las transnacionales se coman la crema, y el suero el pueblo nicaragüense. El cuento de la deuda externa lleva más de 15 años y aún seguimos con el mismo cuento, un tema de nunca acabar y así han venido desorientando a la opinión pública, engañándola o confundiéndola.
Últimamente, el gobierno apareció anunciando un proyecto hidroeléctrico por mil millones de dólares en los próximos 10 años, cuando lo que se necesita es energía hoy y los medios de comunicación se prestan a divulgar semejante estupidez, que el pueblo no comprende que es una burla, se trata de una falacia del gobierno a las puertas de salir.
El asunto del déficit de generación de energía ha pasado por tres gobiernos y ninguno ha formulado una posible solución en el tiempo. A la carrera se promovió la generación térmica y se echaron a dormir haciendo creer que el asunto de energía estaba solucionado con petróleo.
Se habla y se habla de energía geotérmica, y con cualquier información se monta la gran alharaca que llega la abundancia de luz; igual ocurre con la hidroeléctrica, y el problema no parece preocupar o tomarse en serio.
Se cayó a un brutal racionamiento que atenta contra la vida de las personas, la actividad económica, los servicios sociales y otros, pero el racionamiento no es ninguna solución al grueso problema energético. Los grandes cerebros de la administración pública especulan pintando ilusiones, eso hace más bien daño porque se agrega un obstáculo más al quehacer de la vida nacional.
Por ahora no se visualiza ninguna solución, sólo racionamientos y más racionamientos; las autoridades del sector energía se esconden y ninguno hace frente a los reclamos de la opinión pública, en actitud de que siga la oscuridad.
Es obligado, cuando menos, puntualizar qué corresponde en responsabilidades a cada quien para conocer si existe una lucecita por allí; conocer la verdad del momento en la relación gobierno vs. Unión Fenosa; qué pasa en las empresas generadoras vs. Unión Fenosa, realidad a corto plazo de los proyectos que dicen existir.
O es que ni las autoridades del sector energético del gobierno, ni las empresas generadoras, ni Unión Fenosa harán algo, seguirán de brazos cruzados, y que vengan los racionamientos hasta que el hambriento se muera de hambre.