Opinión

Herty Lewites o la esperanza de un pueblo


Herty Lewites, sin el menor atisbo de duda, fue un sandinista ejemplar; ha actuado en función de valores y principios cuyos listados son relativamente inagotables. La asunción de valores y principios sostenidos invariablemente en el discurso y en la práctica, palabra y acción combinados, ubica por ella misma a las personas en el sector que les corresponde. Y como Herty Lewites habló y vivió en función de valores y principios sandinistas, la conclusión es inequívoca.
Abrigados por el significado de algunos de esos valores y principios, podemos reafirmar la convicción o certeza de la justicia que con criterio sandinista demandó y defendió este hombre sencillo y maravilloso político y comprender mejor el sentido de la enorme tarea que se impuso y por qué atrajo la simpatía de los nicaragüenses, la cual, pese a su fallecimiento, se espera que aumentará.
Herty supo recoger, revivir y convocar alrededor de valores y principios siempre presentes en el pueblo, concepciones y actuaciones históricas que sustentaron la lucha de éste y que desafortunadamente por motivos incomprensibles, algunos tratan de que se olviden o desdibujen en sus conciencias.
Herty sembró la esperanza en el terreno de la patria. El pueblo con su esfuerzo la cultivará y aprovechará los productos en beneficio de todos y todas.
En las intervenciones orales, en los pésames a la familia provenientes de tantos sectores, en la publicidad televisiva, periodística y radial, prevaleció la evocación de la esperanza para que ésta se mantenga viva y presente. En estos dolorosos días también habremos evocado los valores y principios históricos del sandinismo enarbolados, defendidos y preservados con tanto dolor, coraje, riesgos y sacrificios: la ética, la mística, la honradez, la solidaridad, la equidad, la fraternidad, la amistad, la inclusión, la no descalificación, el humanismo, la tolerancia, la libertad, la abnegación, el amor, todo esto y más encarnado en tantos y tantos modelos hechos hombres y mujeres que nos antecedieron: Carlos Fonseca, Camilo Ortega, Ricardo Morales, Julio Buitrago, Leonel Rugama, Julián Roque, Edgard Munguía, Francisco Meza, Nora Astorga, Arlen Siu, etc..etc. pertenecientes a la constelación de los muertos y muertas que nunca mueren. Herty Lewites tampoco ha muerto, ni morirá.
En El Nuevo Diario del jueves 6 de julio del presente año, página 6A, aparece un artículo de Edwin Sánchez, titulado El último almuerzo con el amigo Herty, con el subtítulo El peligroso oficio de sembrar esperanzas. En la columna tercera del artículo puede leerse: “Parece que en estos tiempo él se había dedicado a un oficio muy peligroso en Nicaragua: ser una esperanza”. Concluye al expresar que… “entendí que dedicarse al oficio de ser una esperanza en un país donde paradójicamente se le paga muy bien a los líderes de la frustración nacional fue un holocausto (su muerte o entrega de su vida): un acto de abnegación total que se llevó a cabo por amor”.
Motivado por el término esperanza, encontré en el Pequeño Larousse Ilustrado de 2005: …de esperar. Y esperar: del latín sperare: tener esperanza de conseguir lo que se desea. Confiar, contar con la ayuda o colaboración de una persona o cosa.
Esperanza: de esperar. Confianza de lograr una cosa o de que se realice lo que se desea. Tengamos presente que la esperanza con la fe y la caridad conforman la trilogía de las virtudes teologales, y que por virtud se entiende la fortaleza de carácter, la cualidad que se considera moralmente buena en una persona o la capacidad para producir un efecto generalmente positivo. Herty, en consecuencia, también fue un hombre virtuoso, alejado del común denominador de algunos políticos.
Corresponde ahora a Mundo y a Carlos y a todos los nicaragüenses asumir el reto de levantar la bandera, los valores (que son virtudes), principios y colores del sandinismo. Solos no podrán, juntos podremos. Mundo y Carlos sabrán conjugar los espacios de la técnica y la ciencia en la administración y economía nacional, regional y mundial con el arte que como nadie hace fluir de las manos y dedos maravillosos que hacen vibrar el acordeón que entona y rememora las gestas de los nicaragüenses en una sola dimensión en donde la esperanza y los valores serán realidades concretas. Y Herty seguirá viviendo.