Opinión

El Parlacen y sus desventuras


La mayor desventura del Parlamento Centroamericano (Parlacen) es la incomprensión de aquellos que solamente se fijan en las minucias presupuestarias, en lo que ganan los diputados, en las partidas para viáticos y viajes, etc., sin reflexionar y examinar a fondo las ventajas que para todos los países del área significaría el estar unidos produciendo juntos, negociando juntos, comercializando juntos, desarrollando proyectos juntos, etc., etc. La marcha de la integración de los países es un asunto intangible, a veces no se nota, no se ve, pero va caminando. El paso fácil establecido por algunos de nuestros gobiernos en las fronteras, el documento CA4, que permite circular a las personas tan sólo presentando su cédula de identidad, la homologación de títulos universitarios que se está gestando, la enseñanza de la materia de integración en las escuelas primarias centroamericanas son iniciativas trabajadas por el Parlamento Centroamericano que llegan a ser realidad cuando los Ejecutivos de cada gobierno lo deciden.
Tan sólo el hecho de que los representantes de más de 40 partidos políticos centroamericanos y de República Dominicana estén reunidos en un foro y mensualmente analicen los problemas y las posibilidades de la región para unirse en un bloque centroamericano y caribeño frente a un mundo globalizado, es más que suficiente para justificar el ridículo presupuesto de un millón 700 mil dólares al año que invierte Nicaragua en el Parlacen y que apenas significa más o menos el 0.12 por ciento del Presupuesto General de gastos de la República.
El Parlamento Centroamericano, según su Tratado Constitutivo, es un órgano de estudio, análisis y recomendación. Y eso es lo que hace, estudiar, analizar y recomendar, sin dejar de presionar siempre por obtener facultades vinculantes que le permitan emitir cierto tipo de proyectos de ley en materia de integración.
Hay una consideración mucho más importante que habría que destacar porque se relaciona con la vida del centroamericano. El Parlacen es un órgano creado precisamente para dialogar y para resolver los problemas sin recurrir a la guerra. Luego de los cruentos enfrentamientos que desangraban a nuestros países, surgió Esquipulas II. El licenciado Vinicio Cerezo Arévalo, recién electo Presidente de Guatemala en ese entonces, impulsó la idea de reunir a los señores presidentes del área con el objeto de buscar los mecanismos para detener los conflictos armados, para evitar que las dos potencias, Rusia y EU, siguieran usándonos como campos de entrenamiento en donde ellos ponían los tanques y los fusiles y nosotros poníamos los muertos. Esquipulas II produjo el compromiso de los señores presidentes de establecer una paz “firme y duradera mediante elecciones periódicas libres y secretas”. De Esquipulas II surgen el Parlamento Centroamericano y la Corte Centroamericana de Justicia, el primero como foro deliberativo en donde los partidos políticos del área puedan discutir sus diferencias y la segunda como una instancia superior para dirimir los conflictos de la región.
Tal como ocurrió en Europa con el Parlamento Europeo, igualmente criticado e incomprendido al principio, en la medida en que los señores presidentes del área fortalezcan al foro político regional por excelencia que es el Parlacen, se irán viendo sus resultados. Analizar el Parlacén desde la pobre perspectiva del gasto de unos cuantos pesos es una insensatez. Los europeos, que marchan algunos años adelante de nosotros, llegaron a la conclusión, mediante estudios serios, de que los costos de la integración son ridículos comparados con los beneficios que se pueden obtener de ella. Esos mismos estudios concluyeron lo siguiente: “El costo de la integración es económicamente bajísimo, pero el costo de la NO integración sí que es altísimo”.
Cabe destacar que el pasado 26 de junio el Parlamento Centroamericano convocó en Guatemala a una Cumbre de Parlamentos Regionales que tuvo repercusión mundial y a la que asistieron los parlamentos andino, latinoamericano, panafricano, y el Parlamento europeo con su presidente actual Josef Borrel. Los mandatarios de Honduras y Guatemala, José Manuel Zelaya y Oscar Berger, respectivamente, se hicieron presentes en la Cumbre y manifestaron su decidido apoyo al Parlamento Centroamericano.
Hoy en día el Parlacen es un modelo de transparencia en el manejo de los fondos que recibe, y está estudiando la posibilidad de proponer la creación de una Contraloría Centroamericana, idea que de llevarse a cabo proyectaría una mejor imagen de todos los países del área ante el mundo internacional y principalmente ante los organismos de colaboración. Hay mucho más que decir del Parlacen. Lamentablemente, no se cuenta con los recursos adecuados para hacer campañas publicitarias a nivel centroamericano, y muchos logros de este organismo no son divulgados por los medios de comunicación. Es indudable que el Parlamento necesita crear foros de reflexión y conferencias informativas con especialistas en la materia, que los hay buenos y muy brillantes.

*Ex presidente del Parlamento Centroamericano