Opinión

Sobre la LGE: los gobiernos vetan... los(as) ciudadanos(as) votan


IDEUCA
1. El Día del Maestro y la Ley General de Educación
El 29 de junio de 2004 la Comisión de Educación de la Asamblea Nacional, en el Acto de homenaje de la Asamblea Nacional al Día del Maestro de ese año, dio a conocer ante el plenario de diputados el primer borrador de la Ley General de Educación. El 30 de junio de 2005 la Asamblea Nacional, en homenaje al Día del Maestro de ese año, aprobó en lo general la Ley General de Educación. El 22 de marzo de 2006 la Asamblea Nacional aprobó en lo particular la Ley General de Educación. El 5 de mayo de 2006 la Presidencia de la República vetó 12 artículos de la Ley General de Educación, entre los cuales está el artículo 91, que establece que el presupuesto de la educación no superior será incrementado (anualmente) en un determinado porcentaje de los ingresos tributarios.
Debido a que por un error de transcripción, el contenido del artículo 91 de la Ley enviada por la Primera Secretaría de la Asamblea Nacional a la Presidencia de la República difiere del contenido del artículo 91 de la Ley General de Educación, efectivamente aprobada el 22 de marzo, la Comisión de Educación de la Asamblea Nacional invitó a una reunión a realizarse el 24 de mayo de 2006, en la que participaron el señor Ministro de Educación, dirigentes nacionales de la CGTEN-ANDEN y un reducido conjunto de personalidades del ámbito educativo nacional. El acuerdo de esa reunión fue el siguiente: a) el señor ministro de Educación pediría al señor presidente de la República retirar el veto a la Ley General de Educación enviado a la Junta Directiva de la Asamblea Nacional el 9 de mayo de 2006; b) el señor presidente de la República retira el veto mencionado y la Comisión de Educación de la Asamblea Nacional realiza conversaciones con una comisión del Ejecutivo (Ministerios de Educación y Hacienda) a fin de negociar cada uno de los 12 artículos vetados; c) las dos comisiones llegan a un acuerdo sobre los artículos vetados, constituyéndose el mismo, en el contenido del nuevo veto a ser enviado por la Presidencia de la República; d) la Presidencia de la República envía a la Asamblea Nacional el nuevo veto, y ésta lo aprueba; e) la Presidencia de la República envía la Ley General de Educación acordada entre el Ejecutivo y el Legislativo a la Gaceta, Diario Oficial, para que ésta se constituya en Ley de la República.
La reunión fue el 24 de mayo: ¿qué pasó entre esa fecha y el 28 de junio, día en que la Asamblea Nacional ofreció su acostumbrado acto del Día del Maestro del año en curso?
La Comisión de Educación de la Asamblea Nacional se reunió en diferentes oportunidades con delegados del Ministerio de Educación, del INSS y de Hacienda, acercando posiciones, coincidencias y acuerdos sobre diez de los 12 artículos vetados, excluyéndose los artículos 91 y 102, relacionados con el financiamiento a la educación y el sueldo de los maestros de la educación preescolar, primaria y secundaria del país. No obstante, sucedió un hecho sorprendente e inusitado: la Presidencia de la República nunca retiró el veto enviado a la Asamblea Nacional el 9 de mayo.
Ante esta situación, el 28 de junio de 2006, durante el acto en homenaje al Día del Maestro en la Asamblea Nacional, la Comisión de Educación informó haber recibido de parte del señor Eduardo Gómez, Presidente de la Asamblea Nacional, “el veto parcial que el Ejecutivo no quiso negociar con los diputados de la Comisión de Educación, y que está en contra de establecer un porcentaje de los ingresos fiscales a la educación”.
2. Los bancos contra las escuelas
¿Cómo interpretar el hecho de que el señor presidente de la República no retirara de la Asamblea Nacional el veto a la Ley General de Educación? A esta pregunta sólo hay posibilidad para dos respuestas: (a) el Fondo Monetario Internacional se opuso a la aprobación de la Ley, porque esto “descarrilaría” el tren de los acuerdos entre el Gobierno de la República y el FMI, y el Gobierno, fiel cumplidor de éstos, sin ninguna capacidad de independencia, obedece lo que decide el FMI; o (b) el señor presidente de la República, con la decisión de no retirar el veto, pone en evidencia su propia voluntad política respecto de la educación, expresada múltiples veces a través de sus discursos, declaraciones públicas o sus decisiones respecto del Presupuesto para la educación durante sus cinco años de gobierno.
Obviamente, de estos dos, el factor articulador es el último, referido a la voluntad política del señor presidente. Si este funcionario público hubiera querido, negociaría con los banqueros de aquí y de allá, de Managua y Washington (o viceversa), a fin de dejar de pagar o pagarles menos, para dar más a la educación de la niñez y la juventud nicaragüense. Pero no, su voluntad, sus querencias y afectos están en los bancos y no en las escuelas, la niñez y el futuro de este país.
3. No al veto
La Confederación General de Trabajadores de la Educación de Nicaragua (CGTEN-ANDEN), el Foro de Educación y Desarrollo Humano de la Iniciativa por Nicaragua (FEDH-IPN), la Coordinadora de ONG que trabajan por la Niñez y la Adolescencia (CODENI) y la Procuraduría de la Niñez y la Adolescencia, desde antes que el presidente de la República expresara su criterio contra la ley el pasado 9 de mayo, pidieron a los señores diputados que si la Presidencia de la República vetaba la ley, se pronunciaran rechazando el veto y en defensa de lo establecido en los artículos 91 y 102 de la ley, sobre el financiamiento de la educación y los sueldos del magisterio. Esta posición es consecuente con el reclamo que estas organizaciones y redes de organismos civiles, día a día han presentado al Gobierno de la República sobre la educación nacional. Lo establecido en la ley es la respuesta a sus reclamos.
La Comisión de Educación de la Asamblea Nacional, después de recibir el veto presidencial de manos del presidente de la Asamblea Nacional, ha declarado su rechazo al mismo. Urge que el plenario de diputados de todas las bancadas se pronuncie ahora mismo (la educación no espera) respaldando el rechazo de la comisión mencionada.
Éste es año de elecciones. Los gobiernos vetan, pero los ciudadanos y ciudadanas votan. La población empobrecida, los maestros y los militantes de los movimientos sociales por el derecho a la educación de todos los nicaragüenses estarán atentos para identificar con nombre y apellido qué diputados y qué partidos políticos votan, igual que lo ha hecho el Gobierno de la República en contra de la Ley General de Educación.