Opinión

Más investigación y menos marketing


Cincuenta mil millones de euros gastaron las farmacéuticas en publicidad en el año 2005. El doble de lo que utilizaron para investigación y desarrollo de vacunas y otros medicamentos, según el estudio “Patentando la salud”, realizado por la organización Consumers Internacional.
“El problema está en que los consumidores no saben dónde va el dinero. No existe una regulación clara para la publicidad de medicamentos”, explica Richard Lloyd, Director General de Consumers Internacional. El estudio denuncia la opacidad de las grandes multinacionales farmacéuticas en materia de responsabilidad corporativa y critica la falta de buenas prácticas donde los beneficios para los usuarios estén por encima de los intereses económicos.
La competencia entre los laboratorios para conseguir más ventas y más beneficios es feroz. Sin embargo, su ámbito de trabajo está dentro de lo que se considera interés público. La salud es un derecho fundamental reconocido, a pesar de que el acceso a vacunas y medicamentos es desigual. La brecha sanitaria entre los países del Norte y los países empobrecidos del Sur no ha dejado de aumentar. Así, menos de un 10% de lo que se invierte cada año en la investigación de enfermedades se dedica a enfermedades que afectan al 90% de la humanidad. Además, según la Organización Mundial de la Salud (OMS) y la Food and Drug Administration (FDA), sólo el 15% de los medicamentos que se presentan a la opinión pública como avances terapéuticos mejoran significativamente a los ya existentes, más baratos. Desde Mednews se alerta de que la inmensa mayoría de los medicamentos son meramente paliativos, “no curan enfermedades, sólo alivian los síntomas”.
Esa misma competitividad entre farmacéuticas hace que sean las propias empresas las que controlen, cada vez más, los estudios clínicos de los nuevos medicamentos. “Las revisiones de los fármacos cada vez son menos rigurosas, y algunas medicinas tienen que ser retiradas del mercado por los efectos secundarios tras años de estar en el mercado”, alerta la revista médica.
La sociedad de consumo en la que vivimos hace que el uso de fármacos no sea racional, y de ello se aprovechan las empresas farmacéuticas. Tan sólo en la Unión Europea la publicidad de medicamentos que precisan receta médica está restringida. En EU, por el contrario, la industria farmacéutica tiene vía libre y la transparencia en este aspecto deja mucho que desear. Pfizer, el mayor laboratorio del mundo, no ofrece ningún tipo de información sobre su código ético de marketing, y 17 de las 20 compañías estudiadas han violado los códigos de responsabilidad social corporativa en el sector de la publicidad de medicamentos.
Las farmacéuticas, además, tienen otras estrategias de marketing menos visibles, como la presión a los médicos a través de los “visitadores médicos”, la financiación de cursos y jornadas para médicos o para estudiantes de Medicina o Farmacia, la creación de chats o páginas web donde se da información sobre enfermedades o fármacos. Mednews denuncia también que la formación de los médicos está hoy condicionada por las farmacéuticas y que los médicos se han convertido en meros agentes comerciales de estas compañías. Además, esta revista declara que numerosos médicos y empresas están acusados de graves cargos, como el soborno.
En el estudio se han encontrado “evidencias del uso de prácticas contra la competencia, incluyendo carteles, maniobras de fraudes de patentes, manipulación y reembolso de precios, descuentos impropios, aumentos de precios y cortes de suministros médicos o de alguno de los ingredientes”.
Hace diez años los laboratorios se dotaron de un código de autorregulación de la publicidad, que no sólo da una imagen de mayor limpieza y evita prácticas desleales, sino que abarata hasta en un 30% los costes comerciales. Sin embargo, según Consumers Internacional, no es suficiente. Proponen que sean las administraciones quienes adopten medidas para que lo códigos éticos sean cumplidos, y no un mero instrumento para aconsejar en el buen hacer.
Periodista
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