Opinión

Cuando las causas se fortalecen


Casi al mediodía del lunes 3 de julio, íbamos el de Managua, el de Masatepe y Onofre Guevara aproximándonos a la Funeraria Don Bosco para expresar nuestra consternación por la muerte de Herty Lewites, cuando nos encontramos con José Antonio Sanjinés y su esposa, y casi de inmediato nos alcanzó Dora María Téllez. Estos tres últimos apoyaban lo que decíamos sobre las causas y los individuos. El asunto era, explicaba el de Managua: “Que Herty, con todo y su carisma, y a diferencia de Daniel Ortega, siempre actuó motivado por causas y no por un culto a sí mismo. Esto precisamente marca la diferencia cuando ocurre la muerte de un líder de su calidad humana, pues su movimiento, sustentado en ideales y no en la posibili­dad de prebendas, se fortalece al tener que asumir el reto del líder que cae en el camino. Se vuelve una obligación ciudadana recoger su ejemplo y enarbolarlo como una bandera. Se vuelve un asunto de moral y ética no defraudarlo. Todo esto se facilita porque a lo interior de este movimiento no hay “Cortes Celestiales” ni manejos de corrupción partidaria. Al contrario, la lucha, tal y como señaló Herty, es contra la corrupción y los pactos entre mafiosos. La lucha es contra el caudillismo de dos hombres enquistados como tumores en la nación. La lucha es porque Nicaragua se desarrolle en una auténtica democracia, lo cual no lo pueden ofrecer al país esos dos caudillos, pues han sido incapaces de ofrecer democracia a lo interno de sus propios partidos, y por el contrario, han institucionalizado sus dictaduras, en una visión adelantada de la dictadura en que quedaría sumido el país de ganar las elecciones presidenciales. Y la verdad es que muchos sentimos como Herty cuando dice: Nací en una dictadura y no quiero morir en otra dictadura”.
A su vez, el de Masatepe, dijo: “Morir como Herty, luchando para no morir en otra dictadura, es morir en libertad, pues la suya fue la lucha de un hombre libre, y es y seguirá siendo la lucha de todos los hombres libres que jamás nos resignaremos a morir como prisioneros de la demagogia y de la corrupción estática que representan los caudillos. En ese mundo de la mentira no hay cambios posibles que con sinceridad le puedan ofrecer a la patria, pues de querer hacerlos, ya los hubieran hecho sin necesidad de estar encaramados en la presidencia. ¿Por qué no despartidarizan la justicia ahora mismo? ¿Por qué no desmontan la corte celestial? Todo eso lo sabía muy bien Herty, y por eso continuó siendo un verdadero sandinista, a diferencia de quienes ahora manchan y pretenden usufructuar el legado de Sandino”.
“A mí me gustó mucho -intervino Sanjinés- lo que dijo el padre Ernesto Cardenal: Herty Lewites ya resucitó. El amor a su pueblo lo ha hecho resucitar en la causa suya que no muere. Es como decir que ya resucitado en el amor a su pueblo, está presente con nosotros en lo que nos resta de lucha. La causa de Herty estará presente en nosotros y en la inmejorable fórmula de Mundo Jarquín y Carlos Mejía Godoy, quienes siempre tendrán que tener presente que quien llega a la presidencia es la causa por la que luchó y murió Herty. Este tipo de convicción y democracia desde ya, y con mucho orgullo, la podemos ejercer nosotros, porque nuestra democracia, a diferencia de la falsificación de democracia que viven y ofertan otros, está sustentada en valores éticos y morales. Es una democracia de un profundo contenido espiritual. Es la democracia que trasciende la muerte”.
Todos guardaron un respetuoso silencio de aprobación. El de Managua volvió a intervenir: “Pero lo que es la vida. Ahora, el hasta hace poco traidor, es hermano, y los dos caudillos contra los que luchó oran por él. ¿De verdad creerán que sus oraciones, sin cambiar nada en lo personal, sirven para algo? Que yo sepa, la verdadera reconciliación se hace aquí en la tierra con la integridad personal. Todo lo demás son puros cuentos. Pero a lo que yo iba es que ya comienzan a decir que los electores del MRS han caído en tal postración que se transformarán en votantes indecisos. Son analistas políticos que piensan que como ellos no creen en causas, sino en los favores que les pueda hacer algún individuo llegado a caudillo, todos los nicaragüenses somos así. Plumíferos de la brujería, o mercenarios a quienes no les importa incluso contradecirse con sus escritos anteriores. El colmo es que algún diputado despistado y muy despistado, llegó a decir que el voto sandinista se va a unificar, porque lo que Herty proponía es lo mismo por lo que está luchando el danielismo. ¿Habrase visto mayor disparate?”
Para ya finalizar, dijo el de Managua: “Lo que sí se va a unificar con la muerte de Herty, es el voto sandinista. El voto de Sandino, quien como sabemos condenó todo pacto. Ese voto sí se va a unificar, y por su solidez moral va a atraer votantes de otros sectores. Presiento que gran parte del pueblo pensará: Estos no sucumben ante la muerte de su líder, y más bien se llenan de fortaleza. Debe ser porque la causa por la que luchan es nuestra causa. La causa de todo el pueblo, que se rebela ante las posibilidades de dictadura y opresión. Un pueblo, digo yo, que con la muerte de Herty ha entrado en un franco proceso de insurrección moral”.
Sábado, 8 de julio de 2006.