Opinión

¿Por qué estoy de luto por muerte de Lewites?


Mi pésame a su esposa doña Carmen y a sus descendientes. Al pueblo de Managua que lo tuvo por uno de sus mejores alcaldes de finales del siglo XX y principios del XXI. A los militantes del Movimiento de Renovación Sandinista (MRS) que lo llevaban como candidato presidencial para el 5 de noviembre, como un proyecto de progreso, honestidad y trabajo.
Le recordaré como el alcalde que me dio su apoyo total para que pudiera cumplir con la mayordomía de Santo Domingo en el año 2001, cuando habiendo renunciado al cargo público de Director General del Instituto Nicaragüense de Cultura (INC), el Gobierno de Nicaragua, en una actitud de castigo, me retiró todo su apoyo económico, pero él, en cambio, me lo dio a pesar de que era el alcalde del Frente Sandinista.
No vio mi bandera partidaria, ni mi ideología… sólo vio la oportunidad de apoyar a un mayordomo del santo patrono de los managuas, y lo hizo sin ponerme condiciones de ningún tipo, excepto que rindiera cuentas del dinero que recibía. Eso fue todo, nada más. Y también hay que recordar que apoyó la fundación del primer museo de Santo Domingo de Guzmán.
Luego, el año siguiente (2002) le correspondió asumir la tajona de mayordomo y lo hizo con mucha elegancia y catolicidad, con todo y sus propias convicciones religiosas. Inventó un nuevo paso de danza en las fiestas patronales… el brinquito de Herty. Cargó a Santo Domingo, que con toda seguridad le estará esperando en el Reino de Dios para darle las gracias por todo lo que hizo por sus fiestas y su tradición en Managua.
Por eso lamento tanto que haya muerto, porque era un hombre que había demostrado que si llegaba a la Presidencia gobernaría con una amplitud de pensamiento político, y alguien así necesita Nicaragua como presidente de la República.
Lamento también su muerte porque detrás de él estaban muchos de los más representativos exponentes de la cultura nacional, tales como Carlos Mejía Godoy, Ernesto Cardenal, Sergio Ramírez Mercado, Gioconda Belli, Xanthis Suárez, Viadaluz Meneses, Irene López, entre otros… y esa presencia de todos ellos detrás de Lewites me daba un aliento de esperanza de que si él ganaba las elecciones, tal vez podría cambiar la situación precaria de las instituciones de Nicaragua y de sus artistas e intelectuales.
En fin, tengo buenas razones para estar de luto igual que miles de nicaragüenses, pero, por supuesto, en este momento lo más importante es compartir el dolor de su esposa, ahora viuda, doña Carmen y sus descendientes.
Herty Lewites, descanse en paz y sea recibido en la Gloria de Dios.