Opinión

Herty, nuestra inspiración


Quién sabe cuánto tiempo pasará para que Nicaragua vuelva a tener un hombre con el humanismo, el carisma y la capacidad de resolver los problemas de la gente que Herty Lewites tenía. Tanto amaba Herty a Nicaragua que hizo por ella el sacrificio más grande que un ser humano puede hacer, entregar su vida. Herty todo el tiempo manifestó que lucharía hasta el final contra la corrupción y la miseria en que vive el pueblo nicaragüense; lo decía porque sabía muy bien que no debía forzar su corazón físicamente debilitado, pero espiritualmente desbordado. Era un soñador y su sueño fue ver una Nicaragua próspera, libre y con justicia para todos. Fue un ser humano excepcional que irradiaba simpatía y sinceridad, y llenaba a la gente de ilusiones y esperanzas. Y esto era así porque Herty cumplía lo que prometía.
Con su heroico esfuerzo, Herty nos enseñó a los jóvenes que el amor a la patria vale más que cualquier riesgo, que si pudo él luchar contra la injusticia a pesar de su edad y su salud, también podemos nosotros.
No habrá manera de sustituir a Herty y su pérdida será irreparable, sin embargo, su ejemplo de vida nos compromete y nos inspira a seguir adelante con mayor intensidad y entrega que antes. Mientras hayamos nicaragüenses que creamos que en este país todos los niños pueden ir a la escuela, que en los hospitales puede haber medicinas y atención médica para todas las personas, que puede haber empleo digno y vivienda para todas las familias, que pueden haber tribunales judiciales en los que no haya impunidad para los ricos e injusticia para los pobres, que pueden existir instituciones estatales en las que las leyes sean respetadas, el corazón de Herty Lewites seguirá palpitando.
Tan sólo dos días antes de fallecer, Herty afirmó en el municipio de La Concepción, Masaya, que “la lucha es dura, es difícil, pero hay que pujarla, porque hay que cambiar, y hay que reunir fuerzas y seguir empujando, aunque sabemos y estemos conscientes de que en esta carrera diez días antes puedo caer muerto”. Y es por eso que estoy seguro que donde quiera que esté, Herty nos está retando a continuar con esta lucha y no descansará en paz hasta que su sueño de ver una Nicaragua libre y próspera sea una realidad.
Podés estar seguro Herty de que vamos a seguir la dura y difícil lucha que iniciaste, que vamos a pujarla, que vamos a lograr el cambio, que vamos a reunir fuerzas y seguir empujando, que vamos a ganar las elecciones y que la Nicaragua que nos enseñaste a soñar será una realidad.
Herty Lewites está entre todos nosotros, animándonos e inspirándonos, hoy más que nunca. Hasta siempre hermano.