Opinión

El pensamiento pedagógico de Bolívar


Afirmamos en nuestro artículo anterior que uno de los retos que aún tenemos que enfrentar es la construcción de ciudadanía, la formación de ciudadanos responsables críticos y participativos.
Éste fue uno de los objetivos que, muy tempranamente, se propuso el libertador Simón Bolívar. Para él, el primer desafío de las repúblicas recién fundadas debía ser la transformación de los antiguos súbditos del imperio español en ciudadanos de las nuevas repúblicas. Y Bolívar vio en la educación el mejor y más adecuado instrumento para lograrlo. Simón Bolívar tuvo ideas muy claras sobre la educación, a la cual atribuía una enorme importancia, al extremo de afirmar: “Las naciones marchan hacia el término de su grandeza, con el mismo paso en que camina la educación”.
A través de sus discursos, cartas, proclamas, leyes y escritos varios, expuso sus ideas acerca de la educación que debía darse a las nuevas repúblicas. En muchos de sus escritos hay párrafos, frases y hasta páginas enteras sobre educación, tanto en su aspecto doctrinario o teórico como en los aspectos prácticos.
“Bueno es que el ciudadano sea un literato, un sabio, afirmaba Bolívar, pero antes de eso debe ser un ciudadano. Saber sus obligaciones sociales es el primer deber de un republicano; la primera de sus obligaciones es vivir de una industria que no le perjudique a otro, directa ni indirectamente”. Con esto Bolívar se adelanta, con gran visión, al objetivo que hoy día se asigna a la educación contemporánea: la transmisión de los códigos de la moderna ciudadanía y la formación de ciudadanos capaces de actuar como miembros activos de una democracia participativa y dinámica.
Bolívar consideraba la educación como una función y responsabilidad del Estado, “El Gobierno debe ser maestro”, afirma en uno de sus escritos, y en otro párrafo añade: “La educación literaria y civil de la juventud es uno de los primeros y más paternales cuidados del Gobierno. Queda así establecido, para las nuevas repúblicas, el principio democrático de la educación como un derecho de todos los ciudadanos”.
Es notorio el interés de Bolívar en la educación de la mujer. Es lógico que en esa época no se pensara en una educación para ella, exactamente igual a la que reciben los varones, como sucede hoy; pero es preciso tener presente que tanto los pensadores obscurantistas del feudalismo con los mismos liberales, incluyendo a Rousseau, menospreciaron a la mujer negándole el derecho a una educación esmerada. Son entonces muy significativas las siguientes palabras de Bolívar acerca de la educación de la mujer: “Que entre tanto y sin pérdida de tiempo se proceda a establecer en cada ciudad capital de departamento una escuela primaria con las divisiones correspondientes para recibir a todos los niños de ambos sexos que estén en estado de instruirse.
Se puede afirmar que Bolívar se preocupó por todos los aspectos de la enseñanza, desde las matemáticas hasta el lenguaje, sin olvidar la educación física, la disciplina, la recreación, las condiciones físicas de los locales, los premios y castigos a los educandos, la formación de los educadores, a los que llamó “directores”, como una manifestación que dispensaba a quienes se dedican a la labor docente.
El discurso pronunciado por Bolívar ante el Congreso de Angostura, convocado por el mismo libertador en febrero de 1819, se considera como memorable porque contiene un esbozo de las ideas políticas, sociales y económicas de su autor. En ese discurso hay valiosos párrafos sobre la educación que siguen siendo válidos para las naciones democráticas del presente siglo: “Un pueblo ignorante es instrumento ciego de su propia destrucción”, afirma en dicho, y agrega: “A la sombra de la ignorancia trabaja el crimen”.
Todo cuanto Bolívar dijo acerca de la educación de nuestros pueblos se ha logrado a medias. Sigue vigente su sueño de vincular el trabajo manual con la educación puramente intelectual; la mujer sigue siendo discriminada en su acceso a la educación y la cultura; es insuficiente lo que los gobiernos invierten en mejorar la educación; y más aún, no avanzan en su propósito de educar para la libertad y la participación democrática. Como escribió José Martí, Bolívar está “en el cielo de América, vigilante y ceñudo, sentado en la roca de crear”... “Lo que no dejó hecho, sin hacer está todavía”.
Managua, julio de 2006.