Opinión

La bandera de Herty a las manos de Víctor Hugo


Aún con el hondo pesar que todavía nos agobia a millones de nicaragüenses, la muerte de Herty Lewites es una campanada de alerta para todos aquellos que queremos a Nicaragua y que somos capaces de “quemarnos” sin temor ante el funesto pacto de los caudillos, al igual que en aquella canción de Carlos Mejía cuando se refería una grabación que anunciaba la muerte del comandante Gaspar García Laviana: “No es momento de llorarlo, sino de seguir su ejemplo”.
Lamentablemente, nuestras obras se concretan hasta que estamos muertos, hasta que nos convertimos en mártires es que se caen los muros del miedo y salen las palabras más sentidas de todo un pueblo que ya no soporta la explotación, las injusticias y la corrupción de aquellos que supuestamente nos liberaron para luchar contra la pobreza que ahora ellos mismos promueven con sus barbaries políticas y con el enriquecimiento de sus principales líderes, que una vez entraron triunfantes con el verde olivo de la victoria, con el fusil empuñado y con la cartera vacía, pero un corazón lleno de optimismo y solidaridad, esos mismos ahora adoran el verde del billete de dólar, desprecian a los más humildes y su única motivación es el enriquecimiento de sus más allegados.
Esos actos precisamente motivaron la rebeldía de Herty, más motivado que por sus intereses personales estaban los de las vivanderas, de los obreros y de los niños con quienes bailaba en cada encuentro, y esto lo digo con mi capacidad de percepción social, no porque haya sido en lo personal partidario directo de Herty como individuo, porque hay que reconocer que ahora después de muerto le sobrarán falsos seguidores, lo principal es que coincidía con las causas puras por las que empuñó la bandera contra todo lo que sabemos ocurre en nuestro país en materia política partidaria, así de sencillo, esa causa se mantiene viva hoy más que nunca.
Depende ahora de todos nosotros, los que sin temor a nada criticamos la corrupción independientemente de donde se encuentre, aun así que se desarrolle en nuestro propio centro de trabajo, hoy más que nunca debemos salir a las calles a mostrar nuestra inconformidad con los que nos tienen en vergüenza ante nosotros mismos y ante la comunidad internacional, y definitivamente con la fuerza de la verdad debemos encararlos frente a la memoria de los mártires de ayer y de ahora.
Por todo ello, esa bandera hay que recogerla desde la memoria de Herty, y creo que las mejores manos para sostenerlas con todo nuestro apoyo son las de Víctor Hugo Tinoco, los destinos a veces así son, indetenibles e inevitables. Creo que ése es el destino de Víctor, igual que Herty, un compañero ejemplar, inclaudicable, guerrillero, diplomático, humano, sensible, simpático y popular, ya tuvo el valor de enfrentarse al caudillo a lo interno de ese partido, pero la ortodoxia pudo más que nuestros votos en ese momento.
Sin embargo, el momento te ha llegado de nuevo Víctor Hugo, el destino te vuelve a poner en tus manos la enorme responsabilidad de hacer realidad el sueño de muchos sandinistas que todavía creemos en la honestidad y la pureza de la causa revolucionaria, de aquellos que aún no siendo sandinistas creen en tu transparencia y honestidad demostrada a través de todos estos años, y aún mejor, de todos aquellos compañeros que dentro de las filas del secuestrado Frente Sandinista no han tenido el valor de romper el miedo y el terror provocado por aquellos que sometieron al pueblo a la censura más salvaje de su conciencia, inmediatamente después de la pérdida de la revolución en 1990.
No hay momento más propicio para que la Alianza MRS tome la decisión más acertada y que a grito partido pide el pueblo nicaragüense. Los que apoyaban la causa de Herty y los indecisos somos todos los que al fin de cuentas tendremos la valentía de seguir adelante con una causa justa. Para quienes les toca tomar la decisión, no se equivoquen, el candidato está listo, el relevo ya está preparado y hay que seguir con la contienda que tiene como fin una victoria de la verdad que sólo Víctor Hugo puede en estos momentos encabezar en nombre del mártir.
Es también el momento de que se unan muchos que han sido humillados por quienes no los estiman. Es la hora que se una el ingeniero Alejandro Martínez Cuenca y que con este acto reivindique su dignidad de un hombre tan brillante y de futuro; es momento en que Edén entienda de una vez por todas que ya no hay otro palacio que tomarse con su candidatura en una causa que no tiene esperanza, sólo te queda el camino de entrar a la historia por la puerta grande uniendo las fuerzas con su ex compañero de partido, a ellos les hago el llamado a la sabiduría, ellos también pueden ser clave en esta victoria.
Creo que como yo miles de ciudadanos que, aunque no militamos en ningún partido de esta alianza que encabezaba Herty, estamos llamados a cerrar filas en contra de las injusticias, debemos hacer honor a todos aquellos miles de jóvenes de la revolución y de la contrarrevolución que murieron pensando en una patria mejor, independientemente de los intereses de fondo por los que murieron, al final de cuentas ya no están con nosotros y su muerte no puede ser en vano.
Hermano Víctor Hugo, a como lo dijo Julio César en su momento: “La suerte está echada”, agarrá duro esa bandera de Herty, el destino te la ha puesto en las manos; no inventemos lo que ya está inventado. A mi juicio, si eligen otro candidato, quienes lo hagan serán responsable de frustrar los sueños y el pacto de Herty, eso significaría una segura derrota y quienes se equivoquen pagarán con el pueblo semejante equivocación, ha llegado el momento, ya redoblan las campanas, cerremos fila y avancemos, que ya mañana será muy tarde para salvar a Nicaragua, espero no equivocarme.
León, julio de 2006