Opinión

Tolerancia, legalidad y democracia


El sábado 24 de junio un centenar de jóvenes con camisetas negras y con la leyenda ¡El FSLN también es mío! recorrió los barrios sur occidentales, como parte de la efeméride del Repliegue que el sandinismo celebra cada año. Este año fue una experiencia especial, pues la gente no sólo se conglomeró como siempre en las aceras de las calles para ver pasar a los caminantes, sino que también expresó su mayoritario respaldo a que el FSLN tiene que demostrar su compromiso absoluto, e indubitable, con la tolerancia, la legalidad y la democracia. Así interpretamos los múltiples mensajes que la población lanzaba cuando este contingente de jóvenes recorrió sus barrios. Por eso fue una experiencia especial. ¡La gente está demostrando que comienza a despertar!
De los miles de espectadores que encontramos, sólo un par se acercó para decirme de manera irritada que con mi presencia yo estaba “dividiendo al sandinismo”; pero más tardaron ellos en decirlo, para que los pobladores demostraran su rechazo a tal juicio. Ya no hubo más oportunidad para poderle explicar a esta irritada pareja que más bien era la intolerancia, el no asumir la democracia y el no respeto a la ley lo que finalmente divide a las agrupaciones políticas.
En esta campaña electoral que iniciará en agosto oiremos muchas promesas de todos los candidatos, como siempre sucede; pero la clave no será quién promete más empleo, menos pobreza, sino quién demuestra con más contundencia su compromiso con los tres pilares fundamentales: tolerancia, legalidad y democracia, que deben regir la construcción de la Nicaragua a la que todos aspiramos.
Explicar el contenido de estos tres pilares es esencial, pues si no lo comprendemos, tampoco podremos asumirlo. Hemos visto en el pasado que las elecciones nacionales han sido un campo de polarización, entre el sandinismo y los que lo adversan; y el eje de esa polarización ha sido el miedo, alimentado desde afuera, pero que encuentra en los votantes nacionales el caldo favorable para convertirlo en realidad, pues el votante no logra convencerse de la firmeza del candidato y del partido en su verdadero compromiso con estos tres pilares.
Tolerancia no es sólo reconciliación con los que vienen de afuera, es respeto y consideración hacia las opiniones o prácticas de los demás, incluyendo a los que están dentro del partido, aunque repugnen a algunos. Legalidad es el régimen político estatuido por la ley, es decir el reinado de la ley, donde no hay nada ni nadie que pueda estar por encima de ella. Democracia es el predominio del pueblo en el gobierno político de un Estado, que significa consultarle al pueblo y no imponerle lo que una minoría piensa que es mejor. Estos tres pilares son los únicos que pueden derribar al miedo y son, por tanto, la clave para garantizar la unidad y el avance de la sociedad, así como el triunfo en una contienda electoral.
Cuando una persona expresa, pública o privadamente, que su temor es que gane una fuerza política particular es porque ella teme que con la llegada de la misma al poder se impondrá la fuerza, y con ello se pondrá en riesgo su propio interés particular. Esta persona lo que quiere decirnos es que no ve con la suficiente convicción que esa fuerza política ha asumido los tres pilares de tolerancia, legalidad y democracia, que son los que crean confianza para anteponerse a los miedos. Por ello es una obligación de todos los que estamos en las distintas fuerzas políticas de ofrecerle a Nicaragua la garantía de que estos principios son los que rigen nuestro comportamiento siempre. Y esto se tiene que demostrar en la práctica, y no sólo decirlo en los discursos, que de todas maneras, la gente poco oye.