Opinión

La niñez y su derecho a un futuro mejor


A mi hija Gabriela, que este 1 de junio de 2006 está cumpliendo sus 15 floridas primaveras

Debemos reconocer los avances que en la legislación nacional e internacional se ha logrado en términos de los derechos de la niñez en las últimas dos décadas, lo que ha traído aparejado la creación de instituciones y organizaciones para promover y defender dichos derechos. Sin embargo, dichos avances subjetivos y superestructurales no han tenido un sustento material que permita mejorar significativamente las condiciones y calidad de vida de la niñez en nuestros países.
En el caso nicaragüense, la ampliación y profundización de la pobreza en los últimos 15 años ha significado más desnutrición, carencias educativas y de salud, explotación infantil, abandono y otras consecuencias sociales que afectan a nuestra niñez.
Hoy, de un poco más de los seis millones de nicaragüenses 4.5 millones viven en la pobreza y de éstos 2.2 millones viven en la extrema pobreza, y un millón en el analfabetismo. Este difícil y desigual cuadro social incide negativamente en las adversas condiciones de vida de la niñez, en donde un millón de adolescentes están fuera de la escuela y donde cerca el 30% de los niños menores de cinco años padecen de algún grado de desnutrición. En ese sentido se considera que si en los años 1990-1992 el total de personas desnutridas era de 1.2 millones, en el año 2006 es de casi dos millones de nicaragüenses, afectando significativamente a la niñez.
Se tendría que por lo menos quintuplicar el crecimiento económico del país, sostenerlo por lo menos en los próximos diez años y con una mejor distribución del ingreso, para que en el mediano plazo se pueda reducir significativamente la pobreza extrema y la pobreza en su conjunto. Ello requiere un real desarrollo de la economía nacional acompañado de políticas sociales que permitan atender prioritariamente la brechas educativas, de salud, nutrición, culturales y de protección a la niñez, para que podamos pensar en comenzar a esbozar un futuro mejor para nuestros niños.
El desarrollo equitativo de la sociedad permitirá igualmente no sólo dejar atrás la pobreza, sino otros fenómenos conexos como la delincuencia, la prostitución y la violencia intrafamiliar, que también afectan directamente a la niñez.
El Estado --principalmente a través del Gobierno-- juega un papel fundamental para el desarrollo de las políticas sociales y la distribución del ingreso. Por su parte, la familia juego un rol importante para el desarrollo y protección de la niñez. Sin embargo, los problemas económicos del país --generador de altos niveles de desempleo-- han obligado a casi un millón de nicaragüenses a emigrar fuera de su país en busca de empleo y mejoría económica. Ello objetivamente ha afectado la unidad familiar --a veces desintegrándola--, lo que ha limitado las posibilidades de esas familias de atender adecuadamente a sus hijos, siendo víctimas del abandono y el entorno social en que viven.
Siempre decimos que el futuro son los niños. Para que ese futuro sea mejor --humano, justo, digno, solidario, de felicidad-- debemos trabajar desde hoy para hacer cambios sociales, institucionales, culturales y mentales que permitan construir una patria para todos, una sociedad justa y un mundo diferente al actual. Los adultos de hoy tenemos la mayor responsabilidad para que el mañana sea diferente y superior. A Germania, Gabriela y Fredy les digo que desde mis espacio de acción he trabajado y luchado para ese futuro sea mejor, progresista, humano. Ojalá lo logremos más temprano que tarde.

Secretario General de la Federación de Profesionales Docentes de la Educación Superior de Nicaragua.