Opinión

Periodismo y medio ambiente


Los medios de comunicación juegan un papel importante como ejes articuladores de un discurso de denuncia, preservación, promoción y cuidado de las especies y espacios de gran relevancia en nuestro país como en el mundo. Lamentablemente, no existen políticas, programas, planes y proyectos a corto, mediano y largo plazo; cada gobierno asume el tema de manera coyuntural y con medidas parches.
Algo que no deja de llamar la atención, sin el afán de generalizar, es el escaso valor que tiene el escenario ambiental en la agenda diaria, pues siguen pesando más los entramados políticos y económicos, a pesar de que nunca brindan satisfacción al público.
Esta realidad, aunque parezca paradójica, es cierta, ya que la gente ha sido acostumbrada al escándalo público y al show farandulero de unos cuantos antes que estar informada sobre puntos de gran interés, de repercusión mediata y futura, como el calentamiento de la tierra, la escasez de agua, la extinción de miles de especies, la deforestación, la reducción de la capa de ozono, los efectos de la contaminación, entre otros.
Esta situación evidencia, por otro lado, que el tema ambiental además de carecer de interés en la programación mediática, es de poca rentabilidad para los dueños de las industrias culturales. En palabras más precisas: no venden, no generan atención, no promueven consumo, no sirven de enganche.
Además, el cubrimiento de esta información por parte de los periodistas en el formato que escogido (noticia, crónica, reportaje, vídeo) representa una inversión cuantiosa, puesto que se hace desde el lugar de los hechos y no a control remoto. Es decir, el reportero tiene que constatar --en caso de un incendio forestal, por ejemplo-- dónde inicia y termina, recoger alguna muestra, conversar con la población afectada, hablar con los representantes de las instituciones, leer informes, etc.
El periodismo ambiental, como se observa, no es tan ágil como el de perspectiva diaria, en donde los comunicadores --a manera de guardias-- esperan las declaraciones de algún congresista, ministro, funcionario público o líder de opinión, para hacer noticia.
La naturaleza y su estudio requieren de mayor esfuerzo, tiempo, recursos, conocimiento, análisis, investigación y planificación, sostuvo el Ing. Agenor Zeledón, de la Secretaría Ambiental Municipal de Jalapa.
El funcionario de la Alcaldía de Jalapa expuso su preocupación por el escaso efecto que tienen en los medios para divulgar información de interés general. A pesar del débil eco, reconocen que los medios de comunicación deben convertirse en aliados estratégicos para crear una conciencia civil en lo que atañe a la preservación, buen uso y conservación del medio ambiente.
Para los gobiernos locales y organismos que trabajan por la preservación del medio ambiente y la protección de los recursos naturales, los medios tendrían que tener una actitud más activa, comprometida y educadora, ya que en la actualidad son considerados como referentes de primer orden y herramientas de educación informal.
Algunos, incluso, creen que los medios son sustitutivos de las instancias de poder, debido a las crisis que atraviesan los grandes articuladores de la gobernabilidad, el desarrollo y el progreso.
Otra de las razones que provoca la frágil resonancia en los medios por parte de las entidades ambientales tiene que ver con la inexistencia de formas adecuadas para trasladar los mensajes. Los contendidos se quedan en un conjunto de tecnicismos, mientras que por otra parte no hay canales adecuados para facilitar la comprensión de los resultados que obtienen.
Hay que tener claridad sobre el rol que cumplen los medios, pues no sería adecuado que en el futuro asuman competencias y responsabilidades que les corresponden a las instituciones dedicadas a esta temática y otras. Bajo esta mirada, es indispensable que la sociedad civil despierte, y no espere que otros sujetos y macroactores fomenten iniciativas que nos competen a todos. Ésta es una forma de crear un sentido de ciudadanía, donde cada cual lleve a la práctica sus deberes y exija sus derechos.
Los organismos e instituciones como el Inafor, Marena, Secretarías Ambientales Municipales deberían poner en marcha verdaderas campañas de educación y comunicación, partiendo de un diagnóstico sobre el conocimiento de la población en estos temas, con mensajes que alienten, eduquen y propicien la participación de la ciudadanía en el cuidado de la tierra, pues la estamos dejando de herencia a las futuras generaciones.