Opinión

Lo que nos dicen los estudiantes del Cervantes


Estudiantes de secundaria, todos y todas adolescentes, se tomaron la Pista de la Resistencia durante la semana pasada, para protestar por el aumento del valor del pasaje.
Ellos, a quienes los adultos (incluidos algunos medios y periodistas) los califican de “vagos”, “delincuentes”, “apáticos” e “indiferentes” a los problemas que vive el país, decidieron tomar un mortero y piedras para protestar contra el aumento ilegal del precio del pasaje. La Constitución de Nicaragua garantiza en su artículo 30 “el derecho de los nicaragüenses a expresar libremente su pensamiento en público o en privado, individual o colectivamente, en forma oral, escrita o por cualquier otro medio”.
Son las y los estudiantes, tanto universitarios como de secundaria, quienes están defendiendo la legalidad en este país. Una ordenanza del Irtramma establece en dos córdobas con 50 centavos el precio del pasaje. Ni siquiera la municipalidad de Managua ha defendido con ahínco que se respete la ley por parte de los dueños de buses, como sí lo han hecho los estudiantes universitarios y de secundaria.
La protesta de los estudiantes es legítima, porque se trata de defender los derechos de las 800, 000.00 personas que a diario utilizan unidades de transporte para movilizarse por la capital. El llamado que es necesario hacerles a los estudiantes es no utilizar la violencia en su protesta, porque ponen en peligro la integridad física y la vida de los pasajeros al tirar piedras y morteros contra los buses.
Los estudiantes le están diciendo a la sociedad nicaragüense y principalmente a los políticos: “Señores, nos interesa este país. O hacen algo ustedes para mejorarlo, o nos lo tomamos nosotros y lo ponemos en orden”.
Hastiados como estamos de tanta politiquería, falsas promesas, quiebras bancarias y tráfico de madera etc. son los chavalos y las chavalas de esta patria los que demandan una respuesta urgente de las autoridades.
El gobierno ha respondido con represión ante las demandas de los diversos sectores de la sociedad. La pobreza no se puede resolver reprimiendo a la gente y haciendo uso desmedido de la fuerza por parte de la Policía Nacional. El problema es que las autoridades no han tomado como prioridad absoluta los problemas que aquejan a los chavalos y a sus familias. El gobierno y los diputados deben dedicarse a la búsqueda de una solución definitiva junto con la población, para que se resuelva el problema del alza en el precio del pasaje.
Es necesario que la sociedad nicaragüense escuche a sus chavalos y chavalas. Ellos nos están diciendo: “Atiendan nuestros problemas. Muchos de nuestros padres no tienen trabajo y no podemos pagar el precio que nos quieren imponer los buseros”. En este sentido, la solución que ofrece el ministro de Educación junto con los transportistas para que todos los estudiantes que anden uniformados paguen dos córdobas con 50 centavos es un parche. Una verdadera solución podría ser que el gobierno subsidie hasta en un 50% la tarifa de dos córdobas con 50 centavos que los chavalos están exigiendo que se cumpla.
En un año electoral como éste y en medio de todas las grandes promesas que los candidatos ofrecen, lo que los chavalos piden no son más promesas, sino soluciones inmediatas. El transporte es solamente una de ellas; las otras son educación, salud, empleo, oportunidades laborales, y que quienes quebraron los bancos y desembolsaron los 500 millones de dólares vayan a la cárcel y regresen lo robado.

Comunicador social