Opinión

La imagen pública y respeto al ciudadano


Ex-presidente UPN
En Nicaragua, a diario observamos en los medios electrónicos, principalmente en las televisoras, un desfile de personajes, el 90 por ciento candidatos a la Presidencia, a diputados o vinculados al poder económico, social y político de la nación nicaragüense.
Es asombroso cómo en los últimos cuatro meses y medio, en Canal 12, por ejemplo, siete veces llegó Eduardo Montealegre, tres en Canal 10, la misma cifra en el Canal 8, y similar en Canal 2.
Otros personajes recurrentes son académicos como Oscar René Vargas o el contralor Guillermo Argüello Poessy. Observemos que todos los días, en los últimos dos meses, apareció en cualquiera de los canales de televisión, 11 veces el doctor José Rizo Castellón.
Quiero presentarles una lista de personajes políticos que en este año todos los días aparecen en los medios de comunicación por lo menos dos veces al mes, en un acto desmedido ante la opinión pública de presentarlos como “los gurú” de la vida nacional; terminando el objetivo de fijación en una labor de hastío, la gente, a como decimos en buen nicaragüense, “está harta”
Eduardo Montealegre, Herty Lewites, Edwin Castro, Gustavo Porras, Oscar René Vargas, José Rizo Castellón, Wilfredo Navarro, Bayardo Arce, Leonel Téller, Wálmaro Gutiérrez, Orlando Tardencilla, Guillermo Argüello Poessy, Elio Artola, María Eugenia Sequeira, Jaime Morales Carazo, Enrique Bolaños, entre otros, son personas que los medios de comunicación y “algunos” colegas presentan a diario y por todas las formas, obligándoles a hacer un papel de incomunicación, y en vez de “fijación de la imagen”, terminan saturando y deformando al personaje en un defecto de “marketing” mal entendido o manejado sin ciencia alguna, a pura intuición y ritmo cotidiano del periodismo y el medio de comunicación.
Como puede observarse, unos 20 personajes son los únicos que aparecen diariamente en los medios de comunicación; gente vinculada a sectores de investigación, a universidades; estudiosos y científicos políticos, aquí nadie les toma en cuenta.
Estudiantes, periodistas especializados y ciudadanos capaces no tienen cabida en la rutina y montaje de las agendas de los medios y los periodistas, y si bien el éxito es combinar el sistema comercial publicitario con el interés común de la ciudadanía, el error de estas equivocaciones del sistema de comunicación debe de corregirse, porque “flaco favor” hacemos al creernos nosotros que la gente no entiende lo que está pasando frente a ellos, y el trabajo de generación de opinión pública que establecemos sin el respeto debido al público.
Es obligación profesional de todos los que conocemos la comunicación como ciencia, dar un golpe de alerta ante esta situación. Es de decencia perfilar un acto de profesionalidad ante los políticos, diciéndoles que sus insistencias de aparecer todos los días en los medios, pueden ser dosificadas y no saturar o llevar al hastío a la gente. Un público “harto” de lo mismo, conforma una ciudadanía que cierra sus oídos y sus ojos a los mensajes que quieren trasmitir o compartir en el menor de los casos.
No sigamos improvisando amigos y colegas. Políticos, por favor, no caminen con la soberbia y terquedad de siempre, intentando imponer su imagen y criterios a la población, porque lo que ustedes asumen como el camino correcto, termina con el fracaso de sus inversiones y planes.
Si alguien cree que lo que hace al insistir todos los días en los medios y con los periodistas está bien, que es el camino correcto, están equivocados. Una cosa es periodismo, y otra es propaganda; una cosa es la operatividad política, y otra la publicidad. Hay una diferencia entre la improvisación y la intuición, con la ciencia y la metodología.