Opinión

Un proceso de transformación


IDEUCA
En reunión del reciente Foro sobre Investigación-acción-desarrollo organizado por la Asociación para la investigación del Desarrollo Sostenible de Las Segovias y realizado en Managua los días 24 y 25 de mayo, resumí mi exposición resaltando cinco ideas principales.
a) El pensamiento y el conocimiento científico representan la más alta expresión de la capacidad humana para interpretarse a sí mismo e impulsar el desarrollo y el bienestar de la gente y de la humanidad. La historia de la humanidad es también la historia del pensamiento humano y de sus creaciones en función de comprender y actuar mejor sobre los fenómenos que afectan a los pueblos y cómo aprovecharlos para mejorar la calidad de vida de las personas, que resume el sentido y alcance del desarrollo.
En este sentido, toda iniciativa que apuesta por el desarrollo humano activa la interacción creativa de las ciencias humanas, sociales, naturales y culturales, es decir, activa todo el potencial humano que se nutre de la investigación y se reafirma con la constatación de hechos y de resultados iterativos que orientan el devenir del ser humano hacia su autoafirmación, su autonomía creativa y su desarrollo.
b) La revolución del pensamiento está animada por una tensión entre la preeminencia de un saber parcelado, dividido, inacabado e incompleto de todo conocimiento, y el desafío de convertirlo en pensamiento científico basado en la interdisciplinariedad como principio y categoría científica que se construye sobre todo con la investigación. El pensamiento científico es el garante para un mundo en cambio permanente, es el ancla que sostiene la revolución del pensamiento y hace avanzar a las ciencias en el entendido que, a través de ellas, se impulsa el desarrollo del ser humano, en el que toma fuerza de manera inseparable la ética del desarrollo científico y el poder de las ciencias en beneficio y bienestar de las personas.
Cualquier ruta hacia el desarrollo se encuentra con la necesidad de fundamentarlo en un sólido pensamiento científico y en expresiones y métodos diversos a través de los cuales ayuda a que la ruta llegue al desarrollo. Éste es el caso de la investigación-acción con la mirada puesta en el desarrollo.
c) La investigación-acción se mueve en la lógica de la interacción interdisciplinar al organizar e intervenir desde distintos momentos, disciplinas y visiones sobre una parcela de la realidad social para su transformación en dirección al desarrollo, provocando simultáneamente la transformación y desarrollo de los actores que participan en ella. La planificación, acción, observación, reflexión, compartidas hacia la realidad y desde la realidad (ida y vuelta), generan nuevas formas de impulsar un desarrollo social también compartido y con fundamento científico. La investigación-acción aporta a la investigación la dinámica que le relaciona, ubica e incide en la realidad, a fin de transformarla. Se trata de una sinergia especial, puesto que van de la mano el impacto sobre un pedazo de la realidad social y sobre el crecimiento personal de los actores vinculados con ese pedazo de la realidad en transformación. No hay cambio ni verdadera transformación de la realidad sin el cambio y transformación simultánea del sujeto que actúa sobre ella. He aquí una nueva veta de la participación. Ésta es no sólo acción compartida de los actores, sino la acción que sintetiza o une el desarrollo de un aspecto de la vida social y el de los propios actores que son parte de esa vida social.
La investigación-acción es, pues, una investigación eminentemente participativa y colaboradora que surge frente a un problema sobre el cual actuar, y que se presenta en forma de una preocupación que reta al compromiso social y, en último término, al desarrollo. Se intenta descubrir ante ese problema qué se puede hacer y cómo se puede hacer apoyado en el manejo científico de los mecanismos que deben intervenir en esa acción dentro del ámbito científico de la investigación.
d) El proceso que continúa en forma de cambio transformador, pasa por la apropiación del proceso y de su impacto por parte de la comunidad, la que será necesario preparar para garantizar el desarrollo. Por eso, resulta muy importante que un proceso de investigación-acción-desarrollo apunte a la creación de una verdadera comunidad de aprendizaje activando su inteligencia, saberes y haberes en torno al desarrollo que debe comenzar por el despliegue de las capacidades y compromisos de la propia comunidad. En este sentido, una investigación-acción efectiva debiera asumir como preocupación temática inherente a su carácter propio, convertir la investigación-acción en un proceso de creación de una comunidad de aprendizaje o sujeto de su propio desarrollo.
e) Una verdadera investigación-acción-desarrollo constituye un proceso que debe sistematizarse por cuanto recrea la experiencia creadora vivida por el grupo, somete al grupo a un ejercicio crítico-reflexivo de su propia experiencia, desentraña la fuerza desatada en la experiencia compartida y releva las formas de incidencia en los resultados con el aprendizaje de cambio vivido en los propios actores. Todo ello puede convertir la experiencia en algo replicable por otros grupos y, sobre todo, convierte o puede convertir la experiencia y la práctica en teoría o pensamiento científico que fundamentará el conocimiento científico desde la investigación-acción-desarrollo.