Opinión

A la corriente de las nuevas corrientes


Las limitaciones que en muchas ocasiones adolecemos personas amantes de la lectura contemporánea (y también de la “ex”) nos obligan a mantenernos informados de las novedades a través de encuentros con amistades o conocidos entre tazas de café, refrescos o cervezas, ésa es la realidad. En este país constituye un privilegio dedicar gran parte del tiempo diario a investigar y leer en Internet, por ejemplo, o bien salir de “shooping” por las librerías.
En esos “andares” tuve la oportunidad de cazar una pequeña joyita y sorpresa --que luego les daré--, a la cual muy pocos, o me atrevería a decir, “contados con los dedos de la mano” conocen en el país, es el libro “Entre dos siglos (1989-2005) Trasversales”* (Edit. Sepha. España, 2006) que está circulando actualmente en los países miembros de la Comunidad Europea.
El libro constituye una compilación de trabajos de escritores, miembros, amigos, invitados y lectores de la revista Iniciativa Socialista que hoy ha pasado a llamarse Trasversales. “Entre dos siglos (1989-2005) Trasversales” encierra en sus páginas los temas más cruciales y debatidos en ese período (desde la caída del Muro de Berlín hasta la reciente invasión a Irak, pasando por la guerra de los Balcanes, el 11-S en EU y el 11-M en España) y cuyas consecuencias implicaron en algunos casos la reorientación de “lo políticamente incorrecto” y que hoy, en este mismo instante, para bien o para mal, nos aromatizan.
Encontramos pues, contenidos tan polémicos como el compromiso de la democracia y sus variedades, el resurgir de los movimientos sociales y su rol en las nuevas expresiones culturales y sociales, las actuales teorías políticas derivadas de los paradigmas dominantes vinculados a la libertad, seguridad, igualdad, fundamentalismo, laicismo, terrorismo, diversidad, mercado, autonomía, hegemonía, entre otros.
La riqueza de esta obra no sólo radica en la dimensión de los contenidos y su profundidad, sino además en la participación de grandes autores, reconocidos por su contribución al pensamiento contemporáneo, aunque llama poderosamente la atención que sólo contiene un escrito realizado por mujeres (Isabel Gutiérrez/Toñi Ortega). Entre estos grandes autores se encuentran Cornelius Castoriadis (teórico de los imaginarios instituyentes) con su trabajo Insignificancia y Autonomía, donde expone: “Los occidentales modernos se han representado como aquellos que, por una parte, iban a establecer la libertad, la igualdad, la justicia y, por otra, iban a ser los artesanos de un movimiento de progresión material y espiritual de la humanidad entera. Nada de esto vale para el hombre contemporáneo. Éste no cree más en el progreso, excepto en el progreso estrechamente técnico, y no posee ningún proyecto político. Si se piensa a sí mismo, se ve como una brizna de paja sobre la ola de la historia, y a su sociedad como una nave a la deriva”;
Edgar Morin (creador del pensamiento complejo) en su Romper con el desarrollo, nos invita a “deshacernos del término desarrollo, incluso suavizado o mejorado como desarrollo duradero, sostenible o humano (...) El desarrollo, noción aparentemente universalista, también constituye un mito típico del socio-centrismo occidental, un motor de occidentalización desatada, un instrumento de colonización de los subdesarrollados (el Sur) por el Norte”;
Ilya Prigogine (descubridor de las estructuras disipativas, una de las bases de las teorías del caos), en El Desorden Creador revela: “El alejamiento del equilibrio nos reserva sorpresas... Descubrimos nuevas situaciones, a veces más organizadas que cuando hay equilibrio: se trata de lo que yo llamo puntos de bifurcación... Así el no-equilibrio es creador de estructuras, llamadas disipativas, porque sólo existen lejos del equilibrio y reclaman para sobrevivir una cierta disipación de energía y, por tanto, el mantenimiento de una interacción con el mundo exterior”;
Immanuel Wallerstein (productor de la teoría del sistema-mundo) en su Una política de izquierdas para un época de transición, indica los límites del capital moviéndose hacia “tres asíntotas estructurales que obstaculizan irremediablemente su capacidad de acumulación: la desruralización del mundo…los límites ecológicos de la contaminación… el proceso de democratización que se extiende por todo el mundo, evidenciado por las presiones populares siempre al alza en cuanto a los gastos en salud, educación e ingresos garantizados a lo largo de toda la vida, lo que ha creado una constante presión impositiva ascendente en tanto el porcentaje del valor mundial creado”.
Laurent Schwartz (matemático de las distribuciones, otra rama de las teorías dinámicas no lineales) y otros autores, entre los que se encuentra Freddy Quezada con el ensayo La muerte del concepto, uno de los grandes pensadores contemporáneos nicaragüenses, que con su habitual lucidez, polémica, sarcasmo y contradicciones, entre otras tantas cosas, querámoslo o no, nos mantiene “a la corriente de las nuevas corrientes”. Quizás el único.
Es por ello que decidí dar a conocer la existencia del texto y casi concluyo este artículo citando el inicio del ensayo de Freddy: “Nadie es un héroe para sus sirvientes”, expresión de paternidad aún discutida entre Hegel y Goethe bien puede parodiarse, con el permiso de padre y padrastro de tal engendro, como “nadie es un genio para su cónyuge”. Bien por vos Freddy y estamos a la espera de la pronta publicación de tu primer libro.