Opinión

Típico de La Prensa


Ary Pantoja

Hasta aquí llegó el lema: “Al servicio de la verdad y la justicia” del diario La Prensa. Su férrea defensa del candidato presidencial de la Alianza Liberal Nicaragüense, Eduardo Montealegre, por su presunto involucramiento en el caso de los Certificados Negociables de Inversión, conocidos como Cenis, coloca a este medio de comunicación al margen de la imparcialidad que debería mantener para ser creíble.
Pero no me extraña la postura de los dueños de ese periódico. Verlos defender a los grandes capitalistas de este país no es raro, cuando a diario violan los derechos laborales de sus propios trabajadores y se ufanan de defender la libertad de expresión y los derechos humanos de los nicaragüenses. Defienden la libre empresa a costa de la constante violación de los derechos laborales.
Su defensa de Montealegre es contradictoria, pues si en verdad lucharan a favor de esos derechos que tanto propugnan, deberían también sumarse a las investigaciones sobre el gran robo que significó al erario público la emisión de esos instrumentos financieros, su posterior renegociación y la subasta de los bienes de los bancos quebrados para terminar favoreciendo a “algunos” banqueros de este país.
Y si Montealegre, como Ministro de Hacienda de la época y, por ende, miembro del Consejo Directivo del Banco Central y de la Superintendencia de Bancos, quien estuvo a cargo de la subasta de los bienes de los bancos quebrados y la renegociación de los Cenis, no tuvo nada que ver en el asunto, que lo demuestre él y no La Prensa.
Quizás muchos ciudadanos que creen en las publicaciones malintencionadas de “El diario de los nicaragüenses” ahora abran los ojos y se den cuenta de los verdaderos intereses que mueven a sus dueños. Personalmente hablo con conocimiento de causa, y este diario lo que hace es convertirse en eco del apoyo a un candidato que seguramente los favorecerá de llegar a la Presidencia de la República, al igual que lo hizo el actual mandatario Enrique Bolaños.
Pedir ahora que la Organización de Estados Americanos (OEA) realice “una investigación independiente” del caso de los Cenis, es como pedirle a los vecinos de la cuadra que lleguen a mi casa a limpiar todo el desorden y basurero que dejé después de la fiestecita con mis amigos la noche anterior. Hasta para investigar casos de corrupción tenemos que pedírselo a la OEA. ¿Por qué mejor de una vez no le pedimos a la OEA que nos regale un candidato presidencial?
“¿Al servicio de la verdad y la justicia?” ¿De quiénes? La respuesta es más que obvia.