Opinión

Embajador Trivelli: algunas ideas sobre cómo no enseñar democracia


Para enseñar democracia el primer principio es actuar democráticamente. Ésta es, de seguro, la piedra angular para enseñarla. Comportarse democráticamente y contribuir a la formación de políticas democráticas promovidas por su gobierno. Cuando dices una cosa y haces otra, demuestras sólo ejemplos de corrupción e hipocresía. Creemos que Estados Unidos podría demostrar qué cosa es un comportamiento democrático, dado el privilegiado poder que tiene en el mundo. Estados Unidos podría influenciar a otros países a través de buenos ejemplos de diplomacia y construcción del consenso. Esto podría efectuar cambios positivos en el mundo sin el uso de la fuerza o, aún, la intervención política.
Es triste decir que el comportamiento del gobierno de EU continúa enseñando todo, menos democracia. ¿Durante los últimos ciento cincuenta años de relaciones entre EU y Nicaragua, realmente piensas que EU enseñó democracia con once intervenciones militares en Nicaragua, incluyendo la ocupación militar de EU que duró casi veinticinco años? ¿Enseñó democracia la guerra brutal de agresión en la década de los años ochenta que dejó unos cincuenta mil muertos? ¿Y cuál es democrático sobre las incontables intervenciones políticas y económicas, sin mencionar la intervención abierta en las elecciones de 1990, 1996 y 2001? Es difícil encontrar un ejemplo del comportamiento de EU que realmente haya promovido democracia en su historia entera de relaciones con Nicaragua. ¿Estados Unidos ha ganado el respeto o la admiración de la mayoría de la población nicaragüense con estos actos? Otra vez, no. Entonces, ¿cuál democracia está apoyando?
Estamos avergonzados y aterrados por el comportamiento intervencionista en asuntos internos de Nicaragua por parte del embajador de EU, Paul Trivelli, desde que llegó a nuestro país el año pasado. Somos el Comité Ecuménico de Personas de Habla Inglesa en Nicaragua. La mayoría de nosotros es ciudadana de EU, y muchos somos misionarios, pastores, sacerdotes o monjas. Vivimos y trabajamos con el pueblo nicaragüense y con organizaciones de base que están intentando mejorar la situación de mujeres, indígenas y la población empobrecida en general. Hemos trabajado aquí durante 200 años, si apenas sumas el tiempo vivido en Nicaragua de sólo siete de nuestros miembros. Durante nuestro tiempo en Nicaragua tenemos que admitir, embajador Trivelli, que no eres muy diferente de la mayoría de los otros embajadores de EU que hemos visto. Ellos también intervinieron en asuntos internos del Estado nicaragüense. Nosotros tenemos una lista larga de las cosas hechas por EU en las elecciones de los años 1990, 1996 y 2001 que eran claramente intervencionistas. Y estamos haciendo nuestra lista esta vez también.
Has utilizado la palabra democracia muchas veces, cuando todo el mundo sabe bien que la verdad es que a EU no le importa la democracia en Nicaragua. Utilizas la frase “deseamos promover la democracia” cuando todo el mundo sabe que lo que realmente quiere decir es “deseamos promover nuestra propia agenda”. Esta agenda siempre ha tenido que ver con la garantía del privilegio para los intereses económicos de EU, y tiene poco que ver, casi nada, con el bienestar del pueblo nicaragüense y el de la mayoría de la población de EU.
El pueblo nicaragüense, con muy pocas excepciones, parece ser bastante unido en su posición, pues con cualquier problema político que exista aquí, son los y las nicaragüenses quienes tienen que tomar cartas en el asunto, y no fuerzas del exterior, como EU (véase las páginas de opinión de los periódicos durante los últimos dos meses). La gran mayoría de personas en Nicaragua está de acuerdo en que el embajador de EU ha sobrepasado la línea en sus declaraciones sobre quién debe ser un candidato presidencial y quién no debe ser; en demostrar apoyo para un candidato o partido sobre otro, en ejercer presión sobre partidos políticos para que formen alianzas por cualquier razón, o en decir a los partidos con qué candidato deben ser alineados, como hizo Jeanne Kirkpatrick en su visita reciente aquí.
Nos permitimos, la gente que paga tu salario, recordarte que el artículo 41 de la Convención de Viena sobre relaciones diplomáticas dice que los diplomáticos extranjeros sirviendo en un país “no deben involucrarse en los asuntos internos” del Estado.

El Comité Ecuménico de Personas de Habla Inglesa
casabenlinder@yahoo.org