Opinión

La fórmula Jarquín-Lewites


Éste es el verdadero orden de la fórmula. Mi buen amigo Mundo ha tenido una característica constante desde hace muchos años que le conozco: nunca se ha dejado mandar fácilmente de nadie. Ni siquiera de su gran amigo Pedro Joaquín Chamorro que era mandón, y Mundo con su sola presencia despoja al otro de la hegemonía de la fórmula. Pero esto no es lo interesante de la fórmula, aunque signifique la primera semilla de su segura desarmonía. Lo interesante y aleccionador será la gran batalla ideológica interna, que podemos prever, entre los grandes maestros marxistas-leninistas del antiguo FSLN, hoy con la fórmula (Julio, Víctor, Henry, Téllez, Baltodano, Tinoco y otros) contra el viejo estudiante chileno, también buen conocedor de Marx, pero ahora gran profesor y gurú del moderno capitalismo neoliberal del BID (llamado “salvaje” por Juan Pablo II): el Dr. Edmundo Jarquín C.
No tuve oportunidad de darle a Mundo un consejo no solicitado, que son los peores, de que estaba tomando una opción equivocada. Pero conociendo que es hombre sagaz e inteligente, no habrá pasado un mes sin darse cuenta, como ya se dieron cuenta los otros, y ya sólo les queda jinetear el macho. Para entonces ya estarán programados los primeros seminarios a sus simpatizantes sobre las contradicciones de la teoría marxista del valor, la lucha de clases, la ley de la negación, las excelentes ideas anarquistas de Bakunin, Daniel Guérin, Rudolf Rocker y el anarcosindicalista y economista español Diego Abad de Santillán. Estas ideas contrastadas con la racionalidad y eficiencia de la explotación del hombre por el hombre dentro de las leyes invisibles del mercado y la competitividad sin límites, que trae muy frescas el economista neoliberal que viene de una modesta posición en una de las tres divinas instituciones que representan la gran deidad capitalista (BID, BM, FMI). Otra que trae muy fresca es la originalísima y novedosa idea de cobrarles fuertes impuestos a los ricos, implementada ya en el mundo sumerio y egipcio unos 4000 años atrás. Esto les caerá muy bien a los ricos nicaragüenses, de quienes se dice financian parte de la campaña de la fórmula para escamotearle el discurso y dividir al FSLN. La otra idea novedosa y original, en política exterior, que nos presentó el economista neoliberal es la de la oposición retórica moderada hacia el imperio, primero para que no se corte el flujo del financiamiento de campaña y para que éste entienda que en realidad no hay ninguna oposición, pues el Dr. Jarquín bien sabe por larga experiencia, que con el imperio sólo “estás conmigo o estás contra mí”.
Viene entonces Edmundo, a unirse a la nueva derecha para liderar un movimiento en el que sólo hay caciques sin indios, a intentar entregar de nuevo Nicaragua a los yanquis en bandeja disfrazada y al mismo tiempo reviviendo rencores, aventando mierda, levantando corroncha y desavenencias que promueven el odio. Todo contrario a lo que quería Sandino y quiere el Frente Sandinista, y también contrario, tal vez, a todo lo que ha deseado Mundo toda su vida anterior. Él, y los que lo acompañan, perfectamente conscientes escogen ese camino y esa responsabilidad, estando claros de su auto-asignada o designada misión: desunir al FSLN, no para ganar ellos, sino para que aquél pierda. Es realmente un papel desagradable, para el cual Augusto C. Sandino tuvo palabras muy duras: “Vende patrias”.