Opinión

Los Yasser’s boys


Edwin Sánchez

Sólo en una cosa es cristalina la candidatura de Yasser Martínez: que es una diputación ganada a morterazo limpio.
No sé qué ganará Nicaragua con el señor Martínez en la Asamblea Nacional. Sí sé cuánto va a perder: US$ 3.500 ó US$ 4.000 mensuales. Además, el derroche de 200 galones de Oro Negro, libres para camionetonas, porque de seguro, cuando ya esté en su curul, va a mandar a su chofer al puente de la UNAN a pegarle fuego a su máquina para inmolar sus tentaciones burguesas y vean los estudiantes que con dinero y sin dinero “sigo siendo el re…volucionario”.
Oigan. ¿Es que el Frente Sandinista ya agotó su “cantera de cuadros”? ¿Es posible, ahora, que para alcanzar un escaño en el Parlamento uno deba promover paros incendiarios, contaminar a más no poder la atmósfera con llantas quemadas, estorbar el tránsito vehicular, violentar el principio constitucional de que todos tenemos derecho a circular libremente en toda la República y peor todavía: dar la imagen internacional de que los universitarios nicaragüenses carecen del coeficiente intelectual como para articular una respuesta inteligente acorde a su entrenamiento académico?
No se sabe cuál es el aporte de Martínez en las jornadas estudiantiles. ¿Un joven con un mortero es símbolo de inteligencia o de neuronas desempleadas?
No sé qué mensaje envía el Frente al electorado. Dudo mucho que por asuntos electorales alguien arrastre su decencia hasta una casilla donde esté la foto del barbudo personaje sólo para que no “gane el candidato de Trivelli”.
Martínez parece manejar a su gusto y antojo a algunos estudiantes para cualquier asunto. Sea lo que sea. Si los médicos Pro Salario protestan, ahí van. Si a la Caimana se le ocurre cambiar de domicilio, también se lanzan a las calles a protestar, si no viene “El Buki Mayor”, peor la cosa.
El colmo es que muchos gremios y gente responsable ya no protesta por temor a obtener el “apoyo solidario” de los Yasser’s boys.
Ahora parece que son inspec-tores extremos del Irtranma diciendo que no hay que pagar los 3 córdobas o 3. 50.
Dicotomía: Por un lado, Rafael Quinto sube el valor de la tarifa. Por el otro lado, Yasser Martínez ordena “frenar” ese aumento. Total, Managua parece estar controlada por estos dos individuos. ¿Dónde está la alcaldía? ¿Dónde está el gobierno?
Aquí todos hablan de respeto a las instituciones, a la institucionalidad, casi categorías abstractas en un país improvisado; se hacen seminarios profundos, paneles promovidos por las Frederich alemanas, magistrales exposiciones en torno al Estado de Derecho, “columnistas” que desde España refritan “Vanguardia” --digamos a Mikel Barreda-- para pasar por sesudos analistas, mientras en la vida real, que es menos cara que la ficción presupuestada de estos claustros, nadie es capaz de respetar las funciones de un simple instituto regulador del transporte.
Ante esos vacíos, los Quinto y los Yasser se erigen en una suerte de gobierno cotidiano de facto. El presidente Bolaños empezó como un gobernante de verdad -- ahí están los documentos del CSE--, luego fue una verdad a medias, y ahora --si no fíjense en este pequeño ejemplo-- en una mentira completa en términos reales.
Un día los Yasser’s boys arman el alboroto por el Gancho de Camino, perjudicando a ese populoso centro comercial, y otro en la principal arteria de Managua, por la Pista de la Resistencia. Queman vehículos estatales financiados por ese mismo pueblo que dicen representar y por las mismas remesas familiares. ¡Absurdo! Sin embargo, ¿qué se premia a Martínez después de presentar esta funesta hoja de perjuicios a los capitalinos?
A como funciona el Parlamento, no sería muy raro que Martínez sea el Presidente de la Comisión de Medio Ambiente de la Asamblea Nacional o de la Comisión de Derechos Humanos.
Por el momento, va a cumplir su sueño personal a costa de dejarnos esta pesadilla colectiva: ser un Padre de la Patria.