Opinión

Camerata Bach de gira en Europa - CULTURA


Berlín, Alemania

La Camerata Bach, después de una presentación exitosa en la ciudad de Viena, capital austriaca y tradicional meca de la cultura musical clásica, donde deleitó al público asistente a la IV Cumbre de la Unión Europea, América Latina y el Caribe, vino a Berlín, capital germana, para también aquí ofrendar al público alemán la ternura, el colorido, la nostalgia y la vivacidad de la música nicaragüense. Nuevamente quedó demostrado que la voluntad se impone, aún cuando los medios sean modestos, como el caso de nuestra Embajada de Nicaragua en Berlín, promotora de este grandioso evento.
Esto no fue obstáculo para atraer a la Camerata Bach y conseguir la colaboración del Instituto Iberoamericano, la institución cultural hispanoamericana más grande de Europa, en cuyo salón de actos “Otto-Braun-Saal” fue presentado el evento. No quedó un solo asiento vacío. La efectividad organizativa del personal de nuestra sede diplomática permitió que con los pocos recursos disponibles se lograra algo maravilloso, digno del más merecido reconocimiento por parte de los invitados alemanes y nicaragüenses.
Muchos paisanos residentes en Berlín colaboraron gustosamente para hacer posible esta presentación artística, demostrando que jamás han olvidado a la tierra que los vio nacer. Viajaron a Berlín nicaragüenses de diversas partes de Alemania (Hamburgo, Leipzig, Halle, Francoforte, Munich, Magdeburgo, etcétera) para admirar a “su” Camerata Bach. Y algo fuera de lo usual: una enorme cantidad de diplomáticos de los diversos países acreditados en Alemania se hizo presente y no cesaba de aplaudir y de pedir piezas extras a nuestros músicos.
Indiscutiblemente, la Camerata Bach ya es también una orquesta de renombre a nivel internacional, hecho obviamente conocido en los círculos diplomáticos. Tanto el director y co-fundador de la Camerata Bach, Ramón Rodríguez Sobalvarro, quien se graduó en el Conservatorio Musical Hans-Eisler en Berlín, como el clarinetista Maximiliano (Max) Abarca Toruño, quien se graduó en Checoslovaquia, hoy República Checa, son originarios de la bella ciudad de Jinotega, habiendo recibido ambos, hace poco tiempo, el merecido galardón de “Hijos Predilectos de la Ciudad de Jinotega”.
La Camerata Bach fue fundada un 21 de marzo de 1992 bajo la dirección de los maestros Raúl Martínez y Ramón Rodríguez, quienes, inspirados por la música barroca y su máximo representante Johann Sebastian Bach (Eisenach, Alemania, 1685-1750), sintieron el deseo, la sed de recoger y preservar la ya casi extinta música autóctona de Nicaragua y, haciéndole magistrales arreglos orquestales, la llevaron al punto de presentarla con orgullo y en calidad de música de cámara, en las diversas salas del concierto de renombre internacional.
Después de su magistral presentación en Viena y Berlín, los nicaragüenses residentes en la región oriental de Alemania prácticamente “secuestraron“ a la Camerata Bach, no permitiéndole regresarse a Nicaragua sin antes llevársela a Leipzig, la ciudad donde Johann Sebastian Bach actuó como gran maestro y compositor, para que presentase allí el orgullo de Nicaragua.
Varias embajadas de países amigos, acreditadas en Managua, ayudan económicamente a la Camerata Bach, siendo la más generosa entre ellas la embajada de la República Federal de Alemania. Y nuevamente se nos presenta aquí una muestra de los indisolubles lazos de amistad y mutua cooperación cultural, económica, tecnológica y social que han caracterizado a las relaciones entre Alemania y Nicaragua desde mediados del Siglo XIX.
Sin profundizar mucho podemos tomar como muestra la música “típica” de la región del Norte de Nicaragua, especialmente de Jinotega, Matagalpa, Estelí y Nueva Segovia: el indio norteño que no sabe tocar el acordeón, un instrumento típicamente alemán (inventado en 1829 por C. Demian), o que no sabe por lo menos bailar una polka, un valse sobaqueado o una mazurca, es un indio “de plástico”, es un indio importado. No es nica.
Y es precisamente esa música la que trajeron los alemanes a Nicaragua a mediados del siglo diecinueve, concretamente los misioneros de la Comunidad de Hermanos Moravos que fue fundada por el conde alemán Von Zinzendorf en 1722 y que tuvo enorme influencia en la conciencia religiosa de nuestros pobladores norteños y de la región del Atlántico. La melancolía, la dulzura y a la vez la vitalidad que nos manifiesta esta música, es una viva expresión del sentimiento del indio siempre oprimido, traicionado y perseguido, pero que no pierde su vitalidad ni su deseo de vivir en paz.
La cuna de la comunidad Morava es Herrnhut, un pueblo que hoy es parte del territorio de la República Checa, país donde precisamente estudió Max Abarca. Así pues, estos dos hijos de Jinotega reúnen las dos corrientes, la germana (Ramón) y la checa (Max), y las hacen confluir en la herencia musical de los misioneros de antaño, para oxigenar y revitalizar así lo que hoy todos orgullosamente podemos considerar como nuestra “música típica” del Norte, sin descuidar la herencia del Pacífico. De manera magistral, la Camerata Bach logra fusionar, en un país tan pequeño como Nicaragua, toda la gama musical que nos ha llegado a través de los siglos, desde Gibraltar hasta los Montes Urales.
Gracias al rotundo éxito logrado en estos días en Europa, la Camerata Bach ha sido invitada para presentarse en el Museo Indoamericano de Washington. Pero también la Iniciativa Cultural Nicaragüense-Norteamericana desea presentarla en New York. No obstante, la Camerata Bach no se conforma con ofrecer la música nicaragüense e internacional en los diversos teatros y salas de concierto del mundo, sino que también está consciente de su deber social comunitario en casa: sus miembros mantienen una Academia Musical para niños pobres, en la cual transmiten sus conocimientos y habilidades para que esos niños, que en nuestra empobrecida Nicaragua no tendrían un futuro digno, puedan ser más tarde el orgullo de nuestra Patria.
Enterrando los mezquinos intereses politiqueros del pasado, la Camerata Bach es un ejemplo palpable de que cuando se tiene voluntad, se puede llegar muy lejos, y de que los nobles sentimientos son capaces de alcanzar ideales sublimes.